¡Abran paso al Singuerlín Style!
Entrevistas / Muchachito Bombo Infierno

¡Abran paso al Singuerlín Style!

Miguel Amorós — 11-03-2005
Fotógrafo — Pollastre

“Vamos que nos vamos” (Músicas Nómadas/K Industria)supone el debut de este carismático y particular artista y su banda. Trece vigorosas canciones que reflejan parte del potencial que este chico lleva dentro, resumiendo en pocos minutos sus muchos años de carrera. Lo mejor está por llegar.

Muchachito, de nombre Jairo, viene de Santa Coloma de Gramanet, ciudad del extrarradio barcelonés donde se le conoce bien. Allí sí se sabe que lleva ¡dieciocho años! dedicado a la música y más de mil actuaciones, aunque ahora es cuando se anuncia como la nueva revelación de la música de Barcelona. Su biografía podría hablar de La Banda del Desfiladero, Los Fraguels, Ego Trip, Los Tronchos, Trimelón de Naranjus, La Boca… o en su currículo podría figurar que ha sido barrendero, cartero, camarero, animador, ilustrador… que ha tocado guitarra, batería, bajo… que es un showman de increíble desparpajo, capaz de tocar solo, con su orquesta de muñecos o con una macro banda y que en su gran lista de gustos musicales sobresalen Jonathan Richman o Kiko Veneno. Pero es que su primer disco, dada su hiperactividad musical, podría ser su octavo o noveno. Él lo dice bien claro: “no canto bien, ni toco bien”, pero el virtuosismo no es la garantía para llegar a la gente. Para eso hace falta algo especial y de eso, a Jairo le sobra. Sus directos son arrolladores y su banda para nada normal. A un cantante con guitarra y un bombo, le apoya un batería (caja, charles y un único plato), un contrabajo, un trompeta y un piano. Al conjunto se les une en los directos Santos de Veracruz, un artista gráfico que pinta (no grafitea) un cuadro que ilustra magníficamente su música. Su disco es el primero que publica La Fabrica de Colores, el sello de Ojos de Brujo… Este Muchachito siempre ha sido hiperactivo hablando y aunque lo pilles en su momento más calmo, las palabras salen a borbotones. Así que mejor dejamos que sea él quien se explique.

La voz
Nunca me había gustado. Yo hacía los temas para que los cantara otro y siempre he tenido complejo porque no me parecía bonita. Recuerdo que cuando Trimelón se acabó, escuché los consejos de todos los músicos sobre mi voz y me puse a seguirlos como si fueran tablas ´ninja´, pero me fue tan mal que pasé de todo. Ahora me encanta. He encontrado una forma de cantar en la que me siento cómodo y no me ahogo. Sé que está muy rota, pero es la vida que he llevado y no me arrepiento de ello. En las grabaciones anteriores siempre había grabado con un micro marca Newman que es muy bueno, te suenan hasta las tripas, pero a mí me apagaba la voz. Cuando llegué al estudio del Marc Parrot enseguida me puso el Newman, pero le dije que ese no me iba. A diferencia de otros que me hubieran intentado convencer, dijo: ´vale´, y sacó otro. La relación ha sido genial, nos hemos entendido muy bien y ha sabido proyectar lo que yo quería.

La música
Nunca me siento a componer. Por ejemplo recuerdo que “Mundo Caracol” (una canción de Trimelón) la hice cuando era barrendero del Carmelo. La melodía me salió barriendo un día que iba de empalme. Tal como llegué a casa la compuse. Ahora me surgen el ritmo y la letra juntos, a veces es en los ensayos, a veces en las pruebas de sonido o improvisando mientras toco. De hecho tengo ideas de temas de los que quiero hablar y cuando me pongo me salen de una forma directa. La última canción que he hecho es “Cogelo”, la hice en la furgoneta cuando volvíamos de un bolo.

La ciudad
Santa Coloma es lo más grande. Allí he vivido momentos de mi vida muy bonitos e importantes. Ahora vivo en Barcelona y no volvería porque me pondría muy triste, pero me sigo sintiendo de Santa Coloma. Creo que muchos somos los “colominos” que nos sentimos así, son vivencias, cariños… Allí hay verdaderos artistas aunque no se dediquen al “artisteo”. La ciudad ahora está dormida y es mucho más cívica de lo que debería ser. Cuando era más joven había muchas bandas funcionando, nos juntábamos en el Casal, un local en teoría para los jóvenes y hacíamos jam sessions, aquello era una postal del paraíso, yo llegaba allí por la tarde con mi guitarra y entraba en Disneylandia. Cuando me preguntan si hago “sonido Barcelona”, yo les digo que en todo caso “Santa Coloma Style” o, aún más, el del barrio, “Singuerlín Style”.

El rock
Siempre me ha gustado el rock, pero me sale “rumbeao”. Ya con mis primeros grupos hacia las letras en castellano y con aires del sur. Mi padre es catalán, mi madre de Jaén y yo he crecido en Santa Coloma y eso me ha marcado. Desde que tenía seis años ya estaba imitando a Peret, a Gato Pérez, a Michael Jackson y a Miguel Bosé, siempre estaba dando la nota. Por otro lado, gracias a Joni (mi hermano mayor) he escuchado mucha música, Stray Cats, Jonathan Richman, los Only Ones. Me llevó a ver a la Blues Brothers Band, me enganchó a los Del Tonos. Él se compró una guitarra antes que yo.

El disco
Tengo muchas canciones que podrían haber salido en el disco, pero sólo he puesto las que me hacen vivir el momento. Quería que fueran trece porque es mi número de la suerte. Está hecho para que la gente participe y cierre su propia versión en casa, las mismas frases que digo yo cada uno puede interpretarlas a su manera. Puedo hablar de relaciones de pareja, pero intrínsecamente estoy hablando en contra de una política que nos concierne a todos y que es una tremenda basura. Son autobiográficas pero no están contadas de una forma clara, no me interesa tampoco. Primero son mensajes que lanzo a personas que han vivido a mi lado y son espinas que me quito y que me andaban pinchando. Algunas son tipo cómic, por ejemplo Paquito Tarantino era un personaje de Santa Coloma con una historia real y algo de fantasía.

La versión
“Si tú si yo” es una canción que de pequeño se me quedó grabada. Yo era fan de “La Bola de Cristal” y es de los recuerdos mejores que tengo. Llegaba el sábado y me quedaba toda la mañana viendo la tele. Aprendí que lo monstruoso podía ser bonito y lo bello, malvado. Kiko Veneno y Radio Futura me dejaron pillado. Los que hacemos música debemos darnos cuenta de que, a veces, estamos llenando huecos muy importantes.

La fama
Cuando tocaba en bares era feliz y para mí ya era suficiente. Pasaba de trabajar con managers, grupo, discográfica… para qué, si ya estaba bien. Cuando decidí tirar esto para adelante me dije que si funcionaba, lo asumiría. En el mundo de la música todo parece que es negro o blanco, o no eres nadie o eres super famoso. Yo he vivido mucho tiempo en el gris. Nunca me ha importado el dinero… esta misma semana he rechazado varias ofertas con mucha pasta por medio porque quiero ser muy fiel a mis principios y a mi discurso.

La banda
Me los he ido encontrando por el camino. Quería tocar con contrabajo y trompeta, me gusta esa combinación, pero no había pensado en el piano. Me encontré con Tito Carlos en una jam que duró nueve horas sin parar y me enamoró. Por prejuicios lo mismo nunca hubiera hablado con él, sin embargo ahí está la grandeza de la música. Las canciones siguen teniendo mi marca, pero la banda les ha hecho un traje a medida. Cada uno tiene su papel dentro y fuera del grupo. Lere, desde que está conmigo, se ha convertido en un elemento indispensable. Es la juventud, la inocencia. Josué ha tocado desde Cuba a Estados Unidos y en el disco ha hecho un trabajo con los vientos impresionante. Es la tranquilidad. Bellino es la locura, rompe la normalidad y siempre nos hace reír. Compartimos batería y para eso hay que tener una química especial, un mismo tiempo de corazón. Y Tito Carlos es un señor, elegante además. Ha tocado con mucha gente, pero éste es casi su primer grupo. Cuando lo veo disfrutar en directo me da mucha alegría. Es muy constructivo sobre todo en el estudio.

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