DIEZ AÑOS LLEVAN SAINT ETIENNE PASEANDO ELEGANCIA POR LAS PISTAS DE BAILE, ACOMPAÑADOS SIEMPRE POR CANCIONES SIN FECHAR Y UNAS CIRCUNSTANCIAS FAVORABLES. PRESENTAN “SOUND OF WATER” (MANTRA/ EVERLASTING, 00) SU QUINTO ÁLBUM, QUE VIENE A DESMARCARSE COMO EL DISCO MADURO O AQUEL EN EL QUE EL RITMO SE CALMÓ ROMPIENDO ESQUEMAS.

“Sound Of Water” se abre con aplausos tras su concierto en el House Of Blues de Los Angeles, algo que con rotunda sinceridad se les ha ido brindando desde que en 1990 confeccionaran una deliciosa versión del “Only Love Can Break Your Heart” de Neil Young y otra del “Kiss And Make Up” de The Field Mice, recogidas ambas en su primer y ensoñador disco “Foxbase Alpha” (Warner, 91). Pero fue con “So Tough” (Warner, 93) cuando recibieron sus mayores ovaciones, situándoles en un punto intermedio entre la música de baile en clave europop y un lugar atemporal y sutil donde reinaban melodías entre la nostalgia y la felicidad, algo que creó su primera identidad -la más arrolladora de su carrera-. Y hablo de identidad porque aunque ellos supongan conservarla, “Sound Of Water” nos sumerge en una nueva dimensión más relajada y lineal de lo que nos habían ofrecido hasta ahora Pete Wiggs, Bob Stanley y Sarah Cracknell. “Ha sido inconsciente que el ritmo del disco sea lineal y no haya canciones bailables. Por la música que escuchamos últimamente y por la aportación de To Rococo Rot las medidas de tiempo resultan más lentas. Ya no usamos ritmos de house”. Cosa que les había identificado durante todo este tiempo. “Estás equivocado. No sólo eso nos identifica, siempre ha habido gente que le ha gustado una parte de nuestros discos y otra que no. De todas formas no creo que hayamos dado un cambio tan drástico, para nosotros es una evolución natural en la que intentamos no quedarnos estancados y ahora nos apetecía probar con nuevos sonidos”. En consecuencia toca enfrentarse frontalmente con su nuevo trabajo alejado por completo del pop luminoso de “Good Humour” (Creation/Sony, 98), enlazando con lo visto en su mini álbum experimental “Places To Visit” (Sub Pop, 99) y continuando lo que dibujaba el errático “Tiger Bay” (Heavenly/Sony,94). “Puede ser una continuación de “Tiger Bay” por estar producido por varias personas, pero teníamos que hacer “Good Humour” para llegar a este disco, sobre todo porque aprendimos muchas cosas técnicas en su grabación que hemos aplicado en el nuevo. este disco lo hemos hecho más meditativo centrándonos mucho en arreglos y estructuras”.

Meditativo, nostálgico, pausado y hasta experimental. Producido por los alemanes de tendencia post-rock To Rococo Rot y arreglado con toda libertad de movimientos por el virtuoso Sean O’Hagan (The High Llamas), que ha dado un clima preciosista, en la línea del grupo aunque más intensificado y complejo. El resultado nos hace retornar a canciones del pasado como “Hobart Paving”, pero también muestra jugueteos con el Krautrock (“Aspects Of Lambert”) o con una incontinente psicodelia (“Boy Is Crying”), todo ambientado con un espíritu cinematográfico deudor de Morricone o Mancini. “Ha sido deliberado hemos estado escuchando a Morricone y desde que hicimos la banda sonora -de la película “The Misadventures Of Margaret”- el clima en nuestras canciones es ese. Nos gustaría hacer más bandas sonoras, con Bigas Luna por ejemplo”. Explosiva combinación: tetas, culos y Saint Etienne. Habría que proponérselo. Experimentos aparte, “Sound Of Water” necesita varias escuchas para que los matices vayan subiendo a la superficie y constaten que los tiempos han cambiado y que el mundo exterior ha causado mella en estos particulares seres. “El ambiente nostálgico y melancólico del disco no es deliberado pero una serie de circunstancias nos han llevado a él, grabar en Berlín, dejar Creation porque no nos hacían ningún caso e incluso el cambio de siglo. Puede que empiece una nueva era para Saint Etienne”. “How We Used To Live” es el avance de esa nueva era, una canción que son tres y que se extiende hasta los nueve minutos. Llamativa estructura en la que convergen necesidades musicales distintas y donde se encuentran los tres únicos minutos de concesión al baile. “Seguro que eso te gusta”. Eso es cierto, pero me plantea la duda de qué pasará cuando este grupo, laureado por sus explosivos conciertos, nos presenten su nuevo trabajo (6 de mayo en Aqualung y en agosto en Benicássim). “No vamos a trasladar exactamente el disco al directo porque no queremos aburrir a la gente, así que no te preocupes, pensaremos en nuestros fans y pondremos golpes de house”. Pues entonces no me preocupo, aunque me temo que pasaré una tristona primavera intentando disfrutar con los esbozos de belleza que me deja un disco aún por descubrir.