Un poco de odio
Libros / Joe Abercrombie

Un poco de odio

8 / 10
José Martínez Ros — 25-03-2020
Empresa — Alianza Editorial

No estamos en La Comarca. No existe ningún Señor Oscuro que represente el Mal absoluto. Ni existe ningún individuo que sea el Bien con mayúsculas. La fantasía literaria ha evolucionado mucho desde los tiempos de Tolkien. Tampoco hay elfos, ni enanos, ni orcos, ni siguiera caminantes blancos que amenacen con extinguir la civilización. Estamos en un territorio básicamente humano, en el que nuestros protagonistas se mueven por las mismas motivaciones más o menos mundanas que las que han inspirado a los hombres y mujeres a largo de los siglos: el deseo de riquezas o el miedo a la pobreza, la ambición, el amor, el odio.

En 2006 un hasta entonces desconocido escritor británico, Joe Abercrombie, publicó “La voz de las espadas”, el inicio de un nuevo universo de ficción. Abercrombie es un narrador muy eficaz al que podríamos considerar, por raro que suene, una mezcla a partes iguales del Balzac de “La Comedia Humana” y de un experto diseñador de juegos de rol. Alguien cuyo fuerte es la creación de vastos mundos de ficción, de tramas que se encarnan en una multitud de personajes a través de un tumulto de romances, batallas, lances de espada y todo tipo de aventuras.

Este libro, “Un poco de odio”, es la continuación de otros siete: de la trilogía original de “La primera ley”, y de las novelas y relatos independientes que la acompañaron. Se puede leer, hasta cierto punto, de forma independiente, puesto que el autor nos ofrece suficiente información para convertirla en una obra autónoma, pero, sin duda, la experiencia se enriquece enormemente si se conocen los anterior. Como el de “Canción de hielo y fuego” de George R. R. Martin, el escenario que nos ha presentado en estas obras es una recreación fantástica de la Edad Media, y gran parte de la trama que movía las primeras novelas era un correlato de los inmensos trastornos históricos que represaron las invasiones vikingas y mongolas o la expansión del Islam.

En “Un poco de odio”, regresamos a la Unión, que es digamos un equivalente a la Europa medieval o, ateniéndonos a la fantasía épica, a los Siete Reinos de “Juego de Tronos”, que parece estar viviendo una fase similar al Renacimiento o a la temprana Revolución Industrial: el capitalismo ha llegado, y con él, un creciente papel del dinero y las desigualdades sociales. A la vez, se oyen rumores acerca de nuevas hordas invasoras. Mientras tanto, en la frontera sur no dejan de llegar refugiados y emigrantes en busca de una existencia mejor (supongo que no es necesario explicar este guiño a lo contemporaneidad).

Muchos de los personajes de la trilogía de la “La primera ley” han muerto; tres décadas después de lo que allí se narraba, algunos se han convertido en incipientes leyendas (esto sucede con el carismático Logen Nuevededos). A otros los volvemos a encontrar en puestos secundarios. Una nueva generación de (anti)héroes ha surgido. El reparto es amplísimo, como no podía ser de otro modo, e incluye a duras mujeres de negocios, aguerridos guerreros, miembros de la realeza y humildes trabajadores que ven con temor la expansión de la maquinaria “moderna”. El resultado es tremendamente adictivo. Es una lectura de evasión, pero de la mejor clase. Abercrombie no ganará nunca el Premio Nobel, pero en su oficio es un maestro.

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