Fast
Libros / Hugo Clemente

Fast

7 / 10
JC Peña — hace 1 mes
Empresa — Canalla Ediciones

Psicólogo, profesor de escritura creativa y músico salmantino, Hugo Clemente saltó a la palestra literaria en 2012 con la novela surfera “Cuaderno de agua”. “Fast” redobla su apuesta con sus impresiones como nomigrante (definición propia) durante unos meses a ese país tan desmesurado, duro y contradictorio que son los Estados Unidos (concretamente, la ciudad de Boston), en 2014. De Lorca a Sender, Verdú, José Hierro o Muñoz Molina, es casi una ilustre tradición literaria local: la perplejidad ibérica ante el despliegue de individualismo feroz, el materialismo radical y otras características singulares de una sociedad que, además de su dureza de origen, no parece atravesar precisamente su momento de gloria (Pinker me desmentiría, por supuesto).

Clemente ejerce de voz descreída de toda una generación golpeada por la precariedad económica. Presentado en versión bilingüe -inglés y español- y con fotografías, ilustraciones, curiosos juegos tipográficos como el tamaño minúsculo de la fuente que crece desde las primeras páginas e incluso una playlist, las reflexiones combinan el tono desolado y sarcástico con ideas sobre el mundo post-crisis precarizado, referencias cinéfilas (de Errol Flynn a “El resplandor” y Ray Liotta) y algún toque pop (su encuentro en el aeropuerto de Madrid con León Benavente, un libro de segunda mano de Leonard Cohen con una misteriosa dedicatoria…). En una especie de diario íntimo a corazón abierto, Estados Unidos se transfigura en insaciable sistema digestivo de gente (“fast”, además de “rápido”, significa “ayuno”), metáfora inquietante que probablemente le sea familiar a todos aquellos europeos que hayan emprendido la exigente aventura americana.

Escritura quirúrgica con toques líricos que no rehuye las anécdotas más o menos sombrías (vecina chalada, el trauma del agente de aduana casi inhumano que muchos hemos vivido en diferentes grados…), toques de humor seco e incluso reflexiones casi ensayísticas -como cuando disecciona la adicción al azúcar-, la implacable cultura del éxito o el abuso de auriculares por parte de la población local. La amarga visión de Clemente se expresa en frases como “La soledad, esta soledad que se padece en lugar de degustarse, es el gran efecto colateral de la libertad contemporánea”. Esa libertad que ha hecho tan grande aquel país, pero que tiene un inevitable reverso tenebroso que todo europeo debería conocer para relativizar sus miserias.

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