Hace unos pocos meses, Aeroplane eran Stephen Fasano y Vito De Luca, dos productores belgas, pero prácticamente coincidiendo con su actuación en la pasada edición del Sónar, Fasano abandonó el avión para dejar a De Luca al frente del proyecto. Y tampoco crean que va a notarse demasiado. De hecho, él es el auténtico motor de “We Can’ Fly”, un disco en el que desarrolla, a un punto del guilty pleasure y con la ayuda de Bertrand Burgalat a la producción, toda su admiración por el pop y la electrónica sinfónica de los setenta, por el melodramatismo más exagerado, los sonrojantes solos de guitarra y esas cuerdas que tanto gustaban a gente como Cerrone. Tanto es así que, por momentos, uno no sabe si tomarse en serio lo que está escuchando. Despista escuchar a un grupo aquí y ahora sonando a adult oriented rock, a middle of the road, a Godley And Creme, a Giorgio Moroder (en “Fish In The Sky”, Nicolas Kerr parece querer emular a Phil Oakey), a la Electric Light Orchestra más hortera, a Gloria Gaynor o incluso si me apuran a Alan Parsons Project o Tom Jones (buena parte de la culpa es de Jonathan Jeremiah, de similar registro vocal). También hay disco chulo, electrónica francesa y canciones que se pegan sin que uno se inmute. En todo caso, “We Can’t Fly” es un álbum que consigue, o esa es la impresión que da, exactamente lo que pretende.
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