Algo debe tener la misteriosa Islandia para que la mayoría de sus artistas cuiden hasta el más mínimo detalle algo tan aparentemente básico como la riqueza armónica. Seabear no son una excepción. A diferencia de Sigur Rós, la banda capitaneada por Sindri Már Sigfússon, además de hacerse entender, alimenta unos parajes mundanos que cualquiera puede hacer suyo sin caer en cuestiones intangiblemente metafísicas. La voz de Sindri (cautivadora y frágil a no más poder) es de lo más limitada, pero gracias a esa familia formada por sus seis compinches se eleva hasta el infinito dotando a canciones como “Cold Summer” de un maravilloso aura sobrecogedor. Lo tenían difícil para superar su debut, “The Ghost That Carried Us Today”, pero con piezas como “Softship” (el único vestigio pop que puede encontrarse) o la country “Leafmask” consiguen afianzar este disco como si fuese una banda sonora recargada de claroscuros y golpes de efecto (en “Warm Blood”, sin ir más lejos, las guitarras rujen y gritan sin que nadie se lo espere). De aquel proyecto en el que Sindri coqueteó con la electrónica llamado Sing Fang Bous poco queda a día de hoy. Aunque después de oír “We Built A Fire” todo apunta a que por fin ha encontrado su lugar.
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.