Call Me If You Get Lost
Discos / Tyler The Creator

Call Me If You Get Lost

8 / 10
Sergio Ariza — 28-06-2021
Empresa — Columbia
Género — Rap

La carrera de Tyler, The Creator ha cambiado tanto como la percepción que se tiene de su persona. Estamos hablando de alguien que comenzó siendo un enfant terrible del rap, siendo criticado por sus letras homofóbas y misóginas, y que en 2017 confesaba que llevaba “besando chicos blancos desde 2004”. Lo que siempre estuvo claro era el enorme talento del tipo que había liderado aquel colectivo de hip hop alternativo llamado Odd Future, y del que salieron luminarias como Frank Ocean o Earl Sweatshirt.

Pero era evidente que Flower Boy (17) había supuesto un punto y aparte en su carrera, costaba reconocer al abrasivo rapero de “Yonkers” en los exquisitos arreglos de ese disco, el que le convirtió, digámoslo así, en un artista serio. Todo eso se confirmó con el excelente IGOR, publicado dos años después, en 2019, donde se convertía más en un cantante que en un rapero. Aquí, en “Call Me If You Get Lost”, Tyler recuerda a todo el mundo porque llamó la atención por primera vez ya en 2011 con Goblin, porque es un excelente rapero.

Con este disco Tyler, The Creator vuelve a alcanzar la excelencia como productor, poniéndose al nivel de los Neptunes de Pharrell (que también colabora en el disco) o de Kanye West, sus principales influencias, esto es de los más grandes. Pero aquí vuelve a descubrir al gran rapero que hay en él, algo que tenía bastante abandonado. Aquí se combinan las florituras de Flower Boy, el lujoso neo-soul deIGOR y el abrasivo rapero deGoblin, con lo que Tyler, The Creator vuelve a demostrar que es una de las fuerzas creativas más importantes del hip hop actual, un verdadero verso libre que hace (muy bien) lo que le da la gana.

Si en “IGOR” no había otra voz que la suya, “Call Me If You Get Lost” está lleno de colaboraciones y apariciones estrella, de nombres míticos como Frank Ocean o Lil Wayne, pero nadie hace sombra a un Tyler que ha hecho el disco más personal de su carrera. Eso se nota también en la inclusión de DJ Drama, el hombre detrás de sus queridas mixtapes “Gangsta Drill”, pero también en unas letras totalmente personales a pesar de venir con un nuevo alter ego detrás, Tyler Baudelaire. Lo de escoger el apellido del poeta francés tampoco es una casualidad, y es que el protagonista sabe muy bien lo que es el ‘spleen’, ese vacío existencial que no llenan ni el dinero, ni el sexo, ni el lujo, volviendo a ser un disco sobre una relación imposible, con algunas de las letras más íntimas de su carrera.

A pesar de ser un disco personal, Tyler no esquiva temas polémicos, aunque siempre se los lleva a su terreno, en “Massa” y en “Lumberjacks” hay referencias a los tiempos de la esclavitud, una especie de pecado original de la sociedad estadounidense que sigue sin lavarse del todo: “Látigos sobre látigos, a mis ancestros les reventaron las espaldas”. Mientras que en “Manifesto” afronta su polémico pasado y lo hace a su manera, comenzando la canción con una “pequeña puta blanca”, posiblemente una periodista, diciéndole que tiene que decir algo sobre Black Lives Matters. Su respuesta demuestra que el polemista sigue presente: “Puta, chúpame la…”.

Musicalmente el disco es riquísimo, siendo “Massa” uno de los mejores ejemplos de la mezcla de todos sus estilos, con esa producción barroca y floreada, mezclada con algunos de sus versos más intensos, en “Runitup” se puede apreciar la influencia de sus queridos Neptunes, tanto en la producción como en el estribillo, pero es en las dos piezas más largas del disco donde se encuentra el meollo del asunto, la condenada relación entre Tyler y la novia de uno de sus amigos.

“Sweet/I Thought You Wanted To Dance” comienza como una ‘slow jam’ tórrida y sensual, es el momento más “IGOR” del disco y ve al alter ego del cantante enamorándose totalmente, pero el cuento de hadas termina en la segunda parte, una especie de rocksteady jamaicano en la que ella empieza a expresar sus primeras dudas. En total son casi diez minutos de pura ambrosía musical que nos encaminan hacia la segunda parte del disco, en el que la relación con esta mujer, que está saliendo con uno de sus mejores amigos, terminará por romperse. El corazón del disco y de la trama está en “Wilshire”, otro tema de más de ocho minutos, en el que esta vez no hay estribillos ni partes cantadas, solo Tyler escupiendo su corazón entre versos, demostrando que sigue siendo uno de los mejores raperos de su generación, además de uno de los mejores narradores modernos. Es el final de su relación y lo hace de una manera tan real y vulnerable que debe tener a todos sus amigos preguntándose si será su novia de la que habla el protagonista.

“Safari” es el final en el que todo se mezcla, lujosas flautas y cuidados vientos, mezclados con el rap más agresivo, es Tyler, The Creator uniendo finalmente en una sola persona al incendiario rapero de “Goblin” con el lujoso productor de “Earfquake”, no es de extrañar que los dos últimos saludos en la canción sean para su antiguo alter ego de Wolf y para Gangsta Grillz, su pasado finalmente integrado con su magnífico presente para un tipo que vuelve a demostrar que tiene un futuro brillante.

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