The Last Exit
Discos / Still Corners

The Last Exit

7 / 10
Don Disturbios — 10-02-2021
Empresa — Wrecking Light
Género — Pop

Si uno acude a la interesante lista de reproducción que han realizado Still Corners en Spotify, encontrará referencias muy obvias que han influido en la elaboración de su quinto trabajo como Chris Isaak, Ry Cooder o Hope Sandoval. Pero también hallará otras que, no siendo tan obvias como Ennio Morricone o Angelo Badalamenti, han dejado huella. Y es que “The Last Exit” tiene un evidente poso cinematográfico, a la par que rinde homenaje a esa idealizada visión de Estados Unidos que todos tenemos, basada en carreteras perdidas, áridos desiertos y ciudades fantasmagóricas surgidas de la nada. Todo esa imaginería mítica que nos ha llegado a través de películas como “Paris Texas”, se cuela en los surcos de un disco arenoso y denso no exento de grandes momentos. Y es que el indie pop ensoñador y narcótico del dúo, consigue acertar de lleno en temas que van desplegando un extraño poder hipnótico que te adormece y atrapa de forma lenta pero inevitable. La única pega es que ese poder de embelesamiento está reservado tan solo a un puñado selecto de temas, siendo el resto un duro hueso que cabe digerir hasta el empacho.

“The Last Exit” es un disco apuntalado en canciones que destacan demasiado sobre las demás y eso acaba lastrando la escucha global del álbum. Temas como “A Kiss Before Dying” con ese toque tan Chris Isaak; “It’s Voodoo” donde Greg Hughes lo borda con su Lap Steel; “Mistery Road” que parece salida de la mente de Dean Wareham (Luna, Galaxie 500) o esa tremenda “White Sands” que creo que está destinada a convertirse en un clásico de su set-list a la altura de The Trip, y que tiene unos punteos dignos de Adam Granduciel (The War On Drugs). Y hasta aquí puedo leer. Porque el resto no desentonan en el disco al seguir  al dedillo el manual de estilo de la banda, pero no emocionan tanto y en algún caso hasta pueden provocar algún bostezo (‘Old Arcade’). Pese a todo el nada disimulado intento del dúo británico (aunque Greg es estadounidense) de dejar en un segundo plano los sintetizadores y dar más protagonismo a la guitarra eléctrica, debe ser calificado de acierto. Solo hay que animarles a darle todavía más dinámica a sus discos y así puede que logren ese Santo Grial que parecen buscar en cada nuevo paso discográfico que dan.

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