El colectivo canadiense Souljazz Orchestra siempre ha tenido como punto de partida el Afrobeat, pero nunca ha cerrado las puertas a otras músicas, vinieran de donde vinieran. En realidad, deberíamos hablar de un grupo multiétnico de jazz que, a partir de la música Africana, que, y especialmente en este “Rising Sun”, su cuarto trabajo, ha aprovechado esa base para explorar posibles líneas de comunicación transcontinental: si el afrobeat comanda en “Agbara”, en “Negus Negast” uno adivina la influencia de la música árabe en los vientos, e inmediatamente después entregan un “Lotus Flower” contenido, en el que, esta vez, sí el nombre del grupo parece el más ajustado posible a su naturaleza. Siguiendo el largo viaje de los de Ottawa, la tradición afrocubana también reivindica su parte de protagonismo, para terminar convirtiendo “Rising Sun” en un trabajo diverso, aunque siempre sigan la línea argumental del jazz étnico. No es extraño que The Souljazz Orchestra sean uno de los grupos preferidos de Gilles Peterson.
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