María Lionza

Discos / Pantanito

María Lionza


7 / 10
Miguel Amorós — 04-05-2020
Empresa — Afurenyo Music
Género — Rumba

Tercer disco de José A. Bejarano, mejor conocido como José el Pantanito. Y lo ha vuelto a hacer. ¿El qué? Pues una decena de canciones que lo mismo se pueden bailar que escuchar. Pero eso sí, hechas con gusto y con la pasión habitual del barcelonés. Es lo que tiene hacer un disco cada casi siete años y el mantenerse fuera de cualquier tendencia efímera. Eso te permite trabajar libre de presiones y en libertad.

Ya en su debut homónimo de 2007, Pantanito se abría paso con su propia versión de la rumba urbana, con un sonido fresco y gamberro que le alejaba de la escena mestiza imperante en aquel momento y que le permitía tomar otro rumbo. Neocalorrismo fue el epíteto que deslumbró a los medios. Con su siguiente disco, “Força Vita!” (14) –¡siete años después!–, Pantanito continuó tendiendo puentes entre su particular rumba catalana y flamenca con el rock y el pop de aires underground. Rumba’n’roll fue otra de sus etiquetas.

Ahora, nuevamente siete años después, publica su tercer disco, “María Lionza”, en el que se mantiene firme en su mezcla de rumba y rock, a la que añade apuntes de psicodelia y con el que recupera, en ocasiones, la herencia latina de la rumba. Parte del mérito lo tienen los músicos que han participado junto a Pantanito en la grabación de estas canciones. Según él mismo cuenta, se trata de su disco menos rodado en directo, lo cual ha permitido que los músicos hayan participado mucho más en los arreglos. Apunten, esta vez debería hablarse de rumba rock o rock rumbeado.

Aunque, siendo justos, si algo identifica la propuesta de este cordobés de Barcelona son esas letras que son parte de su “denominación de origen”. Letras cotidianas repletas de ese sentimiento casero y cercano de alguien a quien le gusta vivir en su barrio y tener relaciones de proximidad con sus gentes. Eso no le resta profundidad y, con ello, consigue empatizar con mayor facilidad. De hecho, con él se cumple aquello de que “a través de sus letras puedes conocer al artista”. Y qué mejor ejemplo que las canciones de este nuevo disco. De hecho “Domingo”, el tema que lo abre, es un compendio de todo lo dicho. Una rumba-indie con temática doméstica, muy de la casa, en la que los teclados de Ricard Sohn, un habitual en sus discos, campan libres al final del tema. Y con un detalle importante a remarcar, una voz femenina que le sirve de contrapunto y que en este disco se han repartido Mati Pando de Tilde y Elena García Blay.
Tras ese primer corte llega “La otra cara de la luna” una latin-rumba en la que se aprecia la influencia latina de Miguel Ramón a la guitarra y el bajo del omnipresente Papa Orbe. Un vallenato rumbeado para denunciar de forma divertida la explotación inmobiliaria.
Con unas letras tan personales, no podían faltar algunas inspiradas por la familia. Como la vibrante “Kikiriki”, con unos tremendos arreglos de vientos, e inspirada por su revoltoso hijo, o la preciosa “Se quieren tanto que…”, que personalmente me recuerda a lo mejor de La Canalla y que está dedicada a su hija.

Otra muestra de esa rumba rock libre de ataduras lo tenemos en la sugerente “Si no sabes lo que tienes”, un canto algo amargo contra los poderes fácticos. A destacar la cómplice colaboración con Manuel Malou en el divertido “Me olvidé”, donde un explosivo riff por bulerías nos puede hasta recordar a los ahora tan valorados Derby Motoreta’s Burrito Kachimba.
Pero también hay lugar para las sorpresas, como el tema que da titulo al disco, “María Lionza”, una deidad selvática y acuática venezolana, pre-colombina. Es el primer tema instrumental en la carrera de Pantanito y, a pesar de ser composición propia, en ella deja rienda suelta a sus músicos, sobresaliendo de nuevo los teclados de Ricard Sohn. El disco se cierra con otra agradable sorpresa, “La vista atrás”, con la delicada intervención de Isabel Vinardell a la voz y de Isabelle Laudenbach a la guitarra. Psicodelia flamenca en estado puro y con unos deliciosos arreglos de cuerdas. Perfecto cierre para un disco que auguran las malas lenguas que puede ser el último disco de este incansable activista musical. Esperamos y deseamos que no sea así. A propósito, “María Lionza” se publica en vinilo y en CD, incluyendo este último como bonus una versión demo acústica de “Veneno”, homenaje a una de sus influencias reconocidas, el maestro Kiko Veneno.

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