Mundo muerto
Discos / Opium Tea

Mundo muerto

7 / 10
Holden Fiasco — 20-04-2021
Empresa — Demons Punk Records
Género — Punk

Siete años después de su primer disco, homónimo aquel, vuelve Opium Tea con nueva referencia. Su primer álbum se abría con la canción “Mundo en llamas”, y parece que no apagaron el fuego a tiempo, porque este nuevo disco lo han titulado “Mundo Muerto”. Probablemente, en espíritu y finalidad, se encuentra en la misma línea de aquel primer álbum, pero, en éste, se desvían hacia un sonido más guitarrero y enérgico, donde no priman tanto las tonalidades livianas del primero.

Para quien no lo sepa, Opium Team es, en realidad, el dúo que forman Peibol y Txarly Usher. Aquí, el primero se dedica a la música, incluyendo todo el pleito que acompaña a la creación: grabación y producción. El segundo pone la voz y escribe las letras. A lo que les ha salido, ellos lo suelen llamar electropunk dark, y es verdad que van por ahí los tiros, si es que yo entiendo lo mismo que ellos cuando leo esta etiqueta, claro. Son tantas las que se han usado ya para denominar esta combinación (electrónica, punk y oscuridad), que uno ya no sabe por cuál decantarse y, la verdad, es que da un poco igual, me imagino.

“Mundo muerto” contiene once temas. Ninguno alcanza los tres minutos y alguno ni llega a los dos. Entre todos, perfilan una geografía heterogénea y cosmopolita, ya que se va de Estados Unidos a España, pasando por Inglaterra, Argentina, Rusia, México o Japón. Y es que cada canción se titula con el nombre de una ciudad. Euskadi, por cierto, también tiene representación, ya que está Santurtzi entre las elegidas. Esta selección urbana también sirve para dibujar otro mapa, este musical: cada una de esas ciudades ejerce de anfitriona para la asociación con bandas que nacieron en sus calles. Así, por ejemplo, en “New York”, Opium Tea responde a la pregunta de los Dictators dándole la vuelta, afirmando que el rock and roll les salvará a ellos. “Santurce” está llena de referencias a Eskorbuto. Con la confabulación de los sufijos, unen jeringuillas y mascarillas para evocar algo que sabemos todos, que las canciones de Eskorbuto aún pueden encontrar reflejo en esta sociedad, varios lustros después de haber sido escritas. Por cierto, en alguna plataforma de vídeo en internet puedes encontrar uno en el que se ve a los dos músicos de Opium Tea visitando todos los lugares de homenaje y recuerdo a Eskorbuto en su ciudad natal, de Kabiezes a Mamariga, del cementerio al mural, atravesando la ciudad, la misma que da título al segundo corte del disco. De banda sonora de ese vídeo, las dos primeras canciones del álbum. Hay más, porque viajan, por ejemplo, de Andalucía a Ohio, y en Granada recuerdan a Lagartija Nick y en Cleveland a los Dead Boys. Y así con todas las demás, evocando, por ejemplo, al sello mejicano Bam Bam Records o a lugares como el histórico bar de Gràcia Humedad Relativa.
Excepto con la última del lote, que es una versión. Puesto a dar una opinión, añadiría que es, además, un acierto mayúsculo.

Cierran el álbum con “Imperdible,” adaptación inspirada en ese maravilloso “Safety-Pin Stuck in My Heart” de Patrik Fitzgerald, aquel inglés hijo de irlandeses que, en los 70, se afilió al punk con su guitarra acústica y, según los expertos, inventó el folk punk. Sin él, probablemente, no se podrían entender cosas como Daniel Johnston, The Wave Pictures o incluso Billy Bragg. Fitzgerald hablaba en esa canción del amor, más bien, de amar, y, de hecho, según se cuenta, él mismo la describía como una canción de amor a la música punk: “a love song to punk music”. Los Opium Team la traducen con bastante fidelidad, encontrando recursos socorridos para solventar los efectos y trabas que lo hacían difícil. Se apoderan de ella, con rebozado eléctrico y energía, pero lo interesante es que esa referencia final al amor, en el conjunto del álbum, ayuda a esplender el final con algo de luz. Y es que, entre teclados atmosféricos, melodías sombrías, pliegues de voces y referencias habituales en el universo creativo de Txarly Usher (cuchillos, puñales, cuervos), el disco se desarrolla con un tono definitivo y solemne de melancolía y cataclismo: “he soñado con nuestro suicidio”, “ya estáis muertos”, “déjame morir enloquecido”, “nuestras almas sangran”, “la muerte como pasajera”, “dejadme desaparecer”, “nunca saldrá el sol”… En ese mundo muerto, la versión de Fitzgerald y la canción anterior, “Londres”, iluminan con cierta esperanza y resiliencia, algo áspera pero aun así real, el conjunto del disco, requisándole parte de ese poso de aflicción y lobreguez que atesoraban las anteriores canciones, eso sí, sin llegar a apoderarse del todo de ellas, gracias, en parte, al contraste entre música y letras.

El disco ha sido grabado, mezclado y masterizado en Scrapyard Records y se distribuye a través de Demons Punk Records. Si te interesa y necesitas más información, ya sabes que tienes las redes sociales y que no será difícil agenciárselo y coger un billete de ida y vuelta a cualquiera de esas ciudades.

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