A Blemish In The Great Light
Discos / Half Moon Run

A Blemish In The Great Light

7 / 10
Andreu Beltran — hace 6 días
Empresa — Glassnote / Awal
Género — Pop

Las primeras impresiones son engañosas. Las personas acostumbramos a juzgar sin conocer. Por eso hay veces en las que es necesario dar un paso más para apreciar los pequeños detalles que pasan desapercibidos a primera vista. Los canadienses Half Moon Run llegan desde los bosques de Montreal con su tercer álbum de estudio, con su fórmula habitual, pero cediendo un pequeño espacio a la experimentación. Eso sí, siguen dejando clara su facilidad para jugar con la percusión y las armonías como si de plastilina se tratase.

De primeras, el tercer álbum de Half Moon Run parece que no marca un cambio muy significativo en la música de la banda de indie rock canadiense. De hecho, el disco puede recordar demasiado a lo que llevan publicando desde años atrás. A pesar de eso, a medida que avanzas, te vas dando cuenta de la complejidad técnica de las canciones y de la sutileza que destila el álbum. La gran calidad compositiva del grupo sigue intacta, tanto como los arreglos de guitarra acústica; como los de “Natural Disaster”, que dan ese toque folk marca de la casa, además de unos coros que aportan cohesión a los temas, como los de “Black Diamond”. En “Razorblade” se aprecia el dominio instrumental del cuarteto. Su capacidad para mezclar melodías y ritmos de forma tan descarada tiene un mérito remarcable. Un inicio de guitarra acústica, una línea de bajo que juega a trazar melodías por debajo de la voz, una continuación apoteósica con sintetizadores, guitarras distorsionadas, toques de piano y un tramo final con una voz doblada y un punteo de guitarra que parecen interpretados por Andrew Vanwyngarden, de MGMT, convierten a la ya citada “Razorblade en uno de los mejores tracks del álbum. Otras como “Jello On My Mind” o “New Truth”, son mucho más pausadas, con ciertos toques psicodélicos, guitarras con mucho reverb y voces con ecos que se acercan mucho más a lo que estábamos acostumbrados en “Sun Leads Me On”.

No obstante, su variedad de estilos les puede perjudicar. El disco, a veces, parece no estar trazado de manera homogénea. Faltan ideas definidas, cuajar más los temas, en definitiva, enfocar más la dirección del álbum hacia alguna parte. Algunos verán esta versatilidad y variedad como una virtud, otros creemos que Half Moon Run deberían centrarse más en una misma idea y explotarla para definir un álbum más sólido. “Nos hemos sumergido en algunos estilos que no hemos explorado antes. Las cosas se ponen un poco más pesadas, un poco más difíciles”, comentaba poco antes de publicar el disco el batería del grupo y multi-instrumentalista, Dylan Phillips. Y es que “A Blesmish In The Great Light” puede convertirse en un disco de transición. El grupo ha encarado la producción con diferentes temas en la mano y ha jugado con ellos, ahora falta unirlos.

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