Furnaces
Discos / Ed Harcourt

Furnaces

8 / 10
Don Disturbios — 08-09-2016
Empresa — Polydor
Género — Rock

La carrera de Ed Harcourt es una de esas historias a la que nos tiene acostumbrados el mundo de la música. Sus dos primeros discos provocaron una adhesión algo desmesurada de la crítica, acompañada incluso por algún que otro premio de la industria, uno de esos galardones que los músicos reciben con aparente desgana exterior, pero que colma esa vanidad interior que pocos son capaces de admitir. La atención que se le dispensa no es que vaya acompañada de unas ventas notables, ni catapultan tampoco al músico londinense al olimpo de la popularidad. Eso sí, las burbujas del reconocimiento se le suben a la cabeza, y sus siguientes movimientos discográficos, acusados de una evidente falta de mesura a la hora de sacar canciones como churros, lo colocan de una sacudida en el estatus de músico de prestigio, pero que interesa poco al público. El mismo al que Harcourt parecía destinado cuando se decía de él que podía ser el nuevo Jeff Buckley. Pocos se daban cuenta de que, en realidad, lo suyo tenía más que ver con Mark Linkous (Sparklehorse), situándose en la búsqueda constante de un lenguaje musical que lo apartase de lo evidente.

Tras pegarse la leche con sus siguientes trabajos y aún teniendo en cuenta que discos como “Lustre” (10) eran dignos de ser tenidos en cuenta, Ed Harcourt se gana la vida durante estos años de ostracismo componiendo canciones para artistas de todo tipo de pelaje y condición (Lana Del Rey, Marianne Faithfull, Lisa Marie Presley). Acaba, además, por autoeditar sus propios trabajos en un intento por seguir manteniéndose fiel a sí mismo, aceptando que los focos mediáticos ya no apuntaban hacia él. Lejos de caer en el desánimo, logró convencer a Flood –afamado productor que ha trabajado con artistas de la talla de New Order, U2 o Depeche Mode– para que trabajase codo con codo con él con la intención de dotar de mayor profundidad a sus nuevas composiciones. Por lo que ha explicado el propio artista, el productor le hizo trabajar con empeño, rechazándole buena parte del material hasta redondearlo. De la unión de ambos y con el apoyo de Polydor, que financió el proyecto dada la imposibilidad del propio Harcourt para pagar las sesiones, nace su trabajo más homogéneo, de una solidez aupada sobre la recreación de atmósferas mucho más opresivas y densas de las habituales en el autor. Flood hace aflorar el lado más oscuro de Harcourt, el menos pastoral, acercándolo todavía más al trabajo de artistas como Nick Cave, PJ Harvey o Dave Gahan con Soulsavers. Canciones como “The World Is On Fire” y su larga letanía, “Furnaces” y su épica contenida o “Last Of Your Kind” y su envolvente melodía son una buena muestra de uno de esos discos que se saborean de principio a fin al encontrarse perfectamente basculado. Ahora solo cabe esperar que el reconocimiento se traduzca también en cierta atención por parte del aficionado. Aunque a estas alturas de la jugada el autor ya debe andar tan escarmentado como curtido en mil batallas.

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