Desde la irrupción de My Own Victim no había vuelto a escuchar otra banda tan parecida a Biohazard. Y es que no hay manera de quitarse esa comparación de la cabeza durante todo el minutaje de este disco, por mucho que Cold World lo intenten acercando su postura hacia el New York Hardcore más brutal que al crossover.
Pero resulta que la forma de cantar de Dan Mills marca mucho el sonido de los de Pennsylvania, así como esas breves piezas de rap intercaladas que oxigenan tanto el disco, pero que remiten irremediablemente a los creadores de “State Of The World Address”. No en vano “Dedicated To Babies Who Came Feet First” está producido por Billy Graziadei, guitarrista de los de Brooklyn. Pese a todo, al César lo que es del César, por tanto debemos reconocer que Cold World firman temas conseguidos y con fuerza, aunque los textos se basen en los más manidos tópicos del hardcore (la vida como lucha, los relatos de la dureza de nuestras existencias).
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