Charlie Musselwhite es ya un gato viejo del blues, conocido por su prodigiosa armónica, pero hoy día sigue siendo muy inquieto. Con este disco se suma a quienes promueven el mestizaje de raíces musicales. «Continental Drifter» comienza de forma más bien convencional, como se podía esperar, con dos tema de blues clásico y certero. El tercer corte, «Voodoo Garden», ya deja entrever con sus cadencias de bossa-nova ese acercamiento a los ritmos tropicales que luego protagonizará buena parte del disco.
Charlie Musselwhite se deja llevar por la actual fiebre cubana e invita a Elíades Ochoa y el Cuarteto Patria a estrechar los lazos afectivos entre el son y el blues. Juntos consiguen momentos realmente mágicos y entrañables, en «¿Qué Te Parece, Cholita?» y «Siboney» la armónica se funde con los instrumentos cubanos y las voces de Eliades y Charlie se alternan en un simpático bilingüismo. Después de este bonito gesto que realza a las dos partes por igual, Charlie retoma a su banda, de la que hay que destacar la guitarra de John Wedemeyer, para terminar en clave de blues. Un espíritu inquieto, ¡sí señor!
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