Don’t Be Dumb
DiscosA$Ap Rocky

Don’t Be Dumb

7 / 10
Oriol Rodríguez — 20-01-2026
Empresa — RCA
Género — Rap

En una entrevista previa a la publicación de “Don’t Be Dumb”, su primer disco en casi una década, A$AP Rocky aseguraba que su nuevo trabajo iba a ser “una obra maestra”. El rap es esto, brillo y respeto. Vacile, fanfarronería y autoconfianza nivel dios. Y el neoyorquino (pese a no ser el barrista más excelso de su generación, pero sí uno de los que mejor flow tiene a la hora de plantarse el micrófono en los morros) siempre ha sido el más guapo, estiloso y chulo del barrio. Va sobrado, el de Harlem.

De acuerdo, la hora larga que suman los diecisiete cortes de “Don’t Be Dumb”, resuenan mucho mejor que lo presentado en el fallido, por demasiado experimento sin sentido, “Testing” (18). Pero, aun superando su ya tan lejana que prácticamente la habíamos olvidado referencia anterior (¿cuántas veces habéis escuchado “Testing” en los últimos siete años y once meses?), aun siendo un disco muy disfrutable, no alcanza el estatus de piedra angular del género que pregonaba su autor. De hecho, puede que cuando alcancemos el próximo diciembre, no enseñe la patita en las listas de lo mejor del año. Y que conste, e insisto, que me lo he pasado bien escuchándolo.

Tal vez el problema sean las expectativas. Ocho años sin noticias de Gurb en la era de Instagram, son cincuenta y seis en la vida de un perro (solo Frank Ocean está tardando más en regresar, si es que alguna vez regresa). En todo este tiempo, Kendrick Lamar se ha convertido en el rey de reyes destronando a un Kanye que ha perdido totalmente la chaveta y que, ahora, gorra MAGA calada hasta las cejas y chilaba sectaria, se dedica a predicar la palabra del Señor y a defender el trazado de autopistas de Adolf Hitler. En ocho años, un A$AP Rocky wannabe como Travis Scott casi le adelanta por la derecha y su amiguito Tyler, The Creator ha publicado más discos que dedos tiene una mano.

Pero no es exactamente el paso del tiempo, porque, aunque sin disco nuevo desde 2018, A$AP Rocky no ha estado desaparecido del todo. El tipo ha ido publicando singles y ha sabido mantenerse de cierta actualidad ya sea a través de su relación con Rihanna, con la que ha tenido tres hijos, o de sus problemillas con la ley: se pasó un tiempo en una trena sueca por meterle un mamporro a un tipo muy pesado (que se merecía que le pegaran una buena colleja) y el año pasado fue absuelto de disparar a Terrell Ephron (A$AP Relli), su viejo compinche en el colectivo A$AP Mob, evitando una posible condena de hasta veinticuatro años de trullo. Además, ha iniciado una prometedora carrera en el mundo de la interpretación, como se intuye en sus papeles en la comedia negra “Si pudiera, te daría una patada” y robándole protagonismo al mismísimo Denzel Washington en “Highest 2 Lowest” (Rocky es de lo mejor del último film de una cada vez menos inspirado Spike Lee).

Al turrón. Puede que la china en el zapato de “Don’t Be Dumb” sea querer apretarlo todo y no conseguir abarcar el disco en su totalidad –algo que se puede interpretar solo viendo una lista de colabos ultra heterodoxa en la que, entre otros, figuran nombres como Brent Faiyaz, Gorillaz, Danny Elfman, Doechii, Jessica Pratt, Sauce Walka, Slay Squad, Spencer Sutherland, Thundercat, Tyler, the Creator, Westside Gunn, will.i.am (aunque también es cierto que, en los discos de rap, la nómina de invitados suele ser más larga que la lista de la compra de una familia numerosa)–.

Estructuralmente, “Don’t Be Dumb” se divide en dos bloques. Uno primero, el que va desde el corte de apertura “Order Of Protection” hasta “Stop Snitching”, en la que Rakim Athelston Mayers muestra su faceta más oscura y cannábica. Es la parte que remite a sus dos primeros discos, “Long. Live. A$AP” (13), obra no maestra pero muy, muy notable, que lo situó en el mapa, y “At. Long. Last. A$AP” (15), y en la que brillan cortes como “Helicopter” y “Stole Ya Flow”, con su tiraera contra Drake (¿Qué debe haber hecho Drake para que todo el mundo le odie tanto?). Rap de mirada enturbiada y mente psicótica. Una puta pesadilla en la que te echarías un ratillo más durmiendo. Nos gusta.

Luego ya llega con “STFU”, transportándote a una rave perdida en alguna nave industrial de la campiña inglesa con The Prodigy sobre el escenario. La cosa cambia definitivamente con “Punk Rocky”. Indie pop de melodías que huelen a nubes al estilo de los franceses AIR o los americanos MGMT. No sé todavía si es malísima o buenísima, pero a mi yo oculto le encanta (y el videoclip, todavía más). Lo mismo que “Air Force (Black DeMarco)” (sí, el titulo es un guiño a su amigo Mac DeMarco), “Whiskey (Release Me)” en la que meten voces Damon Albarn y Westside Gunn o “The End” reuniendo a la pareja imposible conformada por will.i.am y Jessica Pratt. Chico listo, Rocky se guarda el as en la manga para el final, con un bonus track, “Fish N Steak (What It Is)”, en el que irrumpe en escena Tyler, The Creator. Y cuando estos dos se juntan, nada puede salir mal.

Recuerdo que cuando era chiqui había una bebida de cacao que se llamaba Okey. Creo que ya no existe. Su lema era “está muy bueno, pero no hace milagros”. Pues en este caso “Don’t Be Dumb” es un batido de chocolate.

 

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