Dream On
Discos / Alice Boman

Dream On

7 / 10
Sergio Ariza — 18-02-2020
Empresa — Pias
Género — Pop

El debut de larga duración de Alice Boman se ha cocinado a fuego lento, desde que la sueca comenzara a llamar la atención de la prensa especializada en 2013 con su primer EP, Boman ha ido entregando con cuentagotas canciones, consiguiendo, aun así, que su música sonara en series como ‘Transparent’, ‘13 Reasons Why’ o ‘Suits’, hasta llegar a este esperado “Dream On”, un notable debut que mete a Boman en la primera división del dream pop con una primera cara absolutamente brillante, aunque se desinfla un poco en el final de la segunda.

Una de las cosas más destacadas de este debut es que el responsable de la producción es su compatriota Patrik Berger, uno de los grandes nombres de la década que acabamos de dejar atrás, productor y coautor de canciones tan gigantes como el “Dancing On My Own” de Robyn o “I Love It” de Icona Pop. Pero este disco está lejos de ese pop bailable y mantiene la propuesta minimalista de la música de Boman, buscando sus referentes en el Dream Pop de Beach House o incluso en la propuesta más reciente de Angel Olsen.

El disco se abre paso lentamente con la sensual “I Wish We Had More Time” que marca el tono del disco, una obra que gira sobre una ruptura, “And when you take me in your arms / Make me forget it’s for the last time”, y que alcanza su primera cumbre con la maravillosa “Heart On Fire”, con poco más que un bajo y un ligero ‘beat’, además de las propias armonías de la cantante en el estribillo, Boman construye una canción enorme en la que se dicen cosas como “I know there’s someplace you’d rather be / Somewhere else, not here with me / It’s all over your face”. Su voz, apenas un murmullo, no puede ser más convincente vendiéndolas.

Luego es el turno de “The More I Cry”, una especie de balada de los años 50 con un sonido actual, melodrama adolescente perfecto para sonar en el Roadhouse de Twin Peaks. “Who knows” es un perfecto ejemplo del minimalismo en los arreglos, dos o tres toques acompañando su susurro, incluida su voz doblada en el estribillo, en una canción que recuerda los mejores momentos de Grouper.

El pulsante bajo de “Don’t forget about” nos recuerda que esta canción me es lo más parecido a un éxito que tiene este disco, aunque nuevamente la voz susurrante de Boman es lo mejor de la misma, es una canción fantástica que podrían haber firmado los Fleetwood Mac de “Tango In The Night”. “Everybody Hurts” a pesar de esos “Everybody Hurts sometimes everybody hurts” recuerda más a Kate Bush que a R.E.M., mientras que “Hold On” trae a la mente a los primeros Beach House, con esas ligeras notas de la guitarra y la voz acariciando al oyente, aunque al final vuelven los ecos a Julee Cruise y Lynch. “It’s OK, It’s Alright” es el momento más tórrido del disco pero el final con las dos canciones más espartanas del mismo, “This is Where It Ends” y “Mississippi”, no creo que esté a la misma altura del resto. Incluso así “Dream On” deja claro que su potencial de futuro es enorme.

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