En el marco de la gira europea para presentar su más reciente disco “Paco & the Melodic Polaroids” – trabajo dedicado a su ajada guitarra y grabado directamente sobre vinilo a la manera de los antiguos bluesmen – con paradas nacionales en Madrid, Barcelona, Zaragoza o Santander, Tim Easton recaló en el siempre cálido sótano del histórico Club Altxerri donostiarra. Y lo hizo de la mano de Club 44 una asociación local de aficionados a la música de raíz americana, publico perfecto junto al que degustar en aconsejable silencio este tipo de conciertos mano a mano con el artista.

Tim Easton es un trotamundos, brillante narrador y perfecto story teller a la hora de introducir y explicar las vivencias que rodean a sus canciones, como así demostró en un pase doble de alrededor de 45 minutos cada uno, que resultó perfecto en extensión. Tim domina todos los palos de la música tradicional norteamericana pero más allá de la gran ejecución y su emocionante timbre de voz destaca por las historias que recoge sus canciones. En ocasiones observacionales como cuando ejecutó “Don’t Lie To Me” stomping blues surgido tras presenciar la pelea de una pareja en una estación en Nashville ( y que irónicamente indico que sería perfecto eslogan a aplicar a los políticos actuales en EEUU ….. y en cualquier lugar) otras autobiográficas como ese “Poor Poor LA” rítmica critica a la ciudad de los Ángeles, pero siempre con una original e interesante historia detrás del envoltorio musical clásico con el que las viste.

Domina las afinaciones abiertas – que modifica constantemente a lo largo del concierto – para ofrecer desde blues tradicional arpegiado con armónica en temas como “Elmore James” – con guiño incluido a “Dust My Broom” – , “Four Queens” o “Just Like Home”. Hasta desnudas y melódicas baladas y medios tiempos como “Killin Time, “The Old New Straitsville Blues” o su clásico “Next to You” que ha ganado con su clara evolución como guitarrista, mas escorado actualmente a las raíces. Tuvo suerte el de Alaska con la tarima del escenario del Altxerri que le permitió percutir rítmicamente durante todo el concierto con sonido cálido de madera.

Y entre historias sobre sus experiencias de músico callejero en Paris y España o sobre el bautizo de su guitarra realizado por un Dead Head atrincherado en el suelo de su apartamento a la espera de un concierto de los de Garcia, termino el primer pase que tras breve descanso daría lugar a un segundo aún más emocionante. Abrió con un remozado “Black Dog” – oda a su perro mientras vivía en Joshua Tree – con desarrollos guitarrísticos hippiosos y tuvo sus cumbres en “Gallatin Pike Blues” o “Special 20” blues dedicado a su armónica, arpegiado lento y melódico soplando mientras rascaba con la púa el micro o lanzaba armónicos con su guitarra antes de mutearla a ritmo. Y la siempre emocionante “All Pretty Girls Leave Town”, la que presentó de esta manera “esta es una canción real de algo que ocurre en pequeños pueblos como del que yo vengo. Sé que para vosotros será una canción de ficción ¿cómo van a dejar las chicas bonitas una ciudad como esta?”

Tras expresar que le encantaría quedarse una temporada por aquí dijo que desafortunadamente eran tiempos muy buenos para un cantante de folk de vuelta a los EEUU, perfecta introducción antes de atacar el clásico de Guthrie “Baltimore to Washington”. Cerró con un doble bis con “Burgundy Red” blues rítmico al estilo de Robert Johnson percutido sobre la tarima y “On My Way” dedicada a su hija y ejecutada con ágil técnica de finger pickin al estilo Townes Van Zandt.

Es un lujo poder disfrutar de este tipo de músicos caracterizados por el intimismo musical y donde las historias que rodean las canciones son tan importantes, en un marco como el de los conciertos que organizan los miembros del Club 44. No se lo pierdan la próxima vez que visite su ciudad.