Hay momentos que te marcan la vida y The Boaty Weekender es uno ellos. Días que quedarán grabados a fuego en los corazones de las más de 1.800 personas que vinieron de todas partes del mundo, y que tuvieron la oportunidad de ir al festival que presentaba Belle & Sebastian. Cuatro días de crucero por el Mediterráneo con salida y retorno de Barcelona a Cagliari (Cerdeña), y un cartel con las joyas de la corona de la música indie de las últimas décadas que parecen sumidas en una segunda juventud eterna, sumadas al descubrimiento de nuevas bandas muy prometedoras.

Un festival en el que no todo es música y donde lo más importante son las  múltiples experiencias que formarán parte de las vidas de los asistentes, que acaban por formar  una gran familia durante el crucero. Un formato  pequeño que propicia el contacto personal entre público y artistas, dónde las barreras se diluyen, creando una gran conexión entre todos. De hecho, te puedes ir encontrando a miembros de los grupos por el barco para compartir momentos únicos como: una clase de yoga con Frances Mckee de los Vaselines; una  cata de vinos con Ira Kaplan de  Yo la Tengo; recordarle a Norman Blake de  Teenage Fanclub  el concierto que hicieron en Valencia en 1992 como teloneros de la gira del “Nevermind” de Nirvana o acabar a altas horas de la mañana bebiendo unas cervezas con el mítico Steve Diggle de los Buzzcocks, con todo el peligro que eso conlleva.

Pero los artífices de toda esta magia son los miembros de Belle & Sebastian, que han sabido capitanear este barco a muy buen puerto con la experiencia que acarreaban de sus anteriores festivales comisionados por ellos mismos. Lo hicieron en el Bowlie Weekender (1999), que pasó a convertirse en el  All Tomorrow’s Parties Festival, y también en el Bowlie 2 en 2010. Ahora en 2019, han querido repetir  la experiencia, pero esta vez sobre el mar con el Boaty Weekender donde han podido dar una nueva dimensión a su concepto de celebración perfecta.

El festival contaba con hasta cinco escenarios de diferentes características cada uno, dónde los conciertos se iban solapando y donde las bandas se iban alternando durante los días que duraba el festival. De esa forma era posible ver a cada una de los grupos en directo hasta tres veces con formatos distintos según fuera el emplazamiento elegido. El principal era el Pool Desk, escenario en la cubierta del barco donde se gozaba de brisa marina y la posibilidad de bañarse en la piscina; el segundo era el Stardust, un elegante teatro de dos plantas con columnas de palmera, que gozaba de un increíble y potentísimo equipo de sonido. Algo de lo que pueden dar fe los miembros de seguridad que aguantaron estoicamente al lado de los bafles el concierto de Mogwai y del que todavía deben estar aturdidos por la brutal explosión sonora que disparó el grupo. El tercer escenario era el Spinnaker: discoteca con bola de espejos incluída en la proa del barco, donde por las mañanas se daban clases de meditación. El cuarto era el Atrium, situado en la recepción del barco, y el quinto era el Magnum’s en un elegante bar de Cocktails donde tocaron algunas de las nuevas bandas del cartel.

Por las características en la disposición de escenarios del Boaty Weekender, dónde los grupos realizaban entre 2 y 3 conciertos diferentes en los días que duraba el festival, os voy a narrar lo acontecido por grupos y no por días. Pensad que era  era imposible hacer el triplete y  ver todos los conciertos diferentes de cada grupo. Eso también me inpidió llegar a las  actuaciones de Whyte Horses, Tracyanne & Danny, el cómico Alex Edelman, Elisabeth Elektra y Wojtek the Bear … Sorry Guys! Next time sure!

Los anfitriones Belle & Sebastian realizaron cada una de sus tres actuaciones de una manera diferente, intentando no repetir temas entre ellos. El primero en la cubierta del barco fue el más eléctrico y bailable, con algunos miembros del grupo vestidos de marineros y un Stuart Murdoch pletórico en su faceta de showman y capitán del barco. Algunas de las canciones que tocaron fueron “Another Sunny Day”, “I Didn’t See IT Coming” o “Poor Boy”, manteniendo la tradición de hacer subir al público y liarla encima del escenario haciéndolo bailar a ritmo de “The Boy With The Arab”. Su segundo concierto en el mismo escenario, contó con la presencia de un cuarteto de cuerda que dio brillo y matices a sus composiciones. Sonaron “If You’re Feeling Sinister” “Best Friend”, una canción que no habían tocado nunca en directo y que cantó Carla Easton, o “The Party Line” con las Hinds como invitadas a hacer los coros. Como anécdota final del concierto, hicieron subir a un joven talento que habían descubierto en el “Open Mic” que también se realizaba en el crucero y que cantó al piano acompañado por la banda, el Don’t Stop Me Now” de  Queen, sin ningún tipo de complejo.

En el teatro Stardust se produjo el concierto más especial de los Belle & Sebastian dividido en 3 Actos como dijo Stevie Jackson. El primero fue tocar entero “Fold Your Hands Child, You Walk Like a Peasant” uno de los álbumes más emblemáticos de la banda que sonó fresco y completamente actual, como si no hubiera pasado el tiempo. La segunda parte fue de lo más emotivo del festival cuando tocaron “Legal Man” con la ayuda de un coro de niños asistentes al crucero, y que habían ensayado con Stuart esa misma la mañana. Y la última parte fue toda una caja de Pandora cuando el grupo pidió al público que canciones quería oír. Imaginad el delirio que se montó.

Teenage Fanclub en los dos conciertos que hicieron repitieron bastantes canciones, con setlists parecidos. El primero en la cubierta del barco fue correcto repasando diferentes momentos de su discografía, dónde a veces se echaba en falta la presencia de Gerard Love, bajista original que abandonó en 2018 el grupo. Pero en su segunda actuación en el Teatro, se creó una energía muy pura que tuvo como colofón un final  brillante donde añadieron perlas de su discografía como“I’m In Love”, “The Concept”, “The Fall”, “What You Do To Me”, cerrando con “Broken” con todo el público en pie y la banda disfrutando como adolescentes sin querer abandonar el escenario.

La anterior gira de Mogwai había creado un poco de desencuentro con los fans del grupo, al ser más ambiental y menos explosiva, pero en los shows que hicieron en el crucero, sobre todo en los dos del teatro, pudimos acordarnos de los Mogwai de antaño cuando te giraban el estomago a base de ruido profundo, pero ahora con más caras que enseñar gracias al uso de sintetizadores. La partes finales de sus dos últimos conciertos fueron apoteósicos, con “Old Poisons”, “Every Country’s Sun”, “Hunted” y la bajada a los infiernos de “Satan” .

La esencia de los Buzzcocks sigue intacta aunque Pete Shelley ya no esté entre nosotros. La actitud punk primigenia del 76 sigue vigente de la mano de Steve Diggle,  leyenda dentro y fuera del escenario a sus 63 años que es capaz de ofrecer un set rabioso y energético. En el primero de sus dos conciertos repasaron los mejores temas del grupo, donde no faltaron “Ever Fallen In Love” o “What Do I Get?”. Pero el segundo show fue realmente especial al titularlo como: “Buzzcocks Tribute & Friends” y en el que diferentes miembros de los grupos que actuaban en el festival cantaron las composiciones de la banda originaria de Bolton. Ver a Stuart Murdoch con actitud punk enfundado con una camiseta de Pete Shelley cantando “What Do I Get?” no tuvo precio. Tampoco lo tuvo ver a los miembros de Yo La Tengo cantando a grito pelado. También subieron al escenario Stevie Jackson (B&S), la cantante de Alvvays y miembros de Camera Obscura.

Yo La Tengo es una de esas bandas  que, pese su dilatada carrera, siguen en plena forma, intentando siempre  dar un paso más allá en su proceso de investigación sonora. En su primer concierto en el escenario “Pool Desk” hubo auténticas sorpresas sorpresas como: la versión “Rockanrolera” de Frankie Ford de “Sea Cruise” para empezar su concierto; la versión de los Hollies “Sorry Suzanne“ o la presencia de Raymond McGinley y de Norman Blake de Teenage Fan Club que se marcaron dos temas apoteósicos (uno fue “Stockholm Syndrome”) con los de New Jersey.  En cambio su concierto en el teatro Stardust, fue un viaje por todas las sutilezas que depara la banda, en el que fueron de los momentos más sosegados y ambientales a la pura ira desbocada de la guitarra de Ira Kaplan.

Otras leyendas de Glasgow, The Vaselines, ofrecieron su savoir faire dentro de las melodías pop que tanto encandiló a Kurt Cobain en su momento. La música que facturan la pareja Eugene Kelly y Frances McKee se mantiene en el tiempo como un alegado pop atemporal.

Camera Obscura, grupo que llegó a grabar para el sello Español Elefant Records, es pura orfebrería pop sensible, llena de notas multicolores bajo la delicada voz de Tracyanne Campbell. En sus conciertos en el festival pudimos saborear  de todos los ricos arreglos que contienen canciones como: “French Navy”, “Let’s Get Out Of This Country” o “The Sweetest Thing” y  que puede resumir perfectamente su identidad azucarada pero saltarina.

Alvvays, con tan solo  un par de trabajos, se han convertido en una máquina de hacer hits para el universo indie pop. En su concierto en el “Pool Desk” se mostraron solventes, defendiendo con más energía sus canciones en directo de como suenan en sus grabaciones. Sonaron de maravilla himnos actuales como “Dream Tonite”, “Archie, Marry Me” o “Adult Diversion”.

En un polo más movido, el combo londinense Django Django, se mostró en plena forma en su concierto en el escenario de la discoteca Spinnaker y que nos recordó la locura rítmica de sus inicios con esa amalgama de ritmos sincopados que resucita a los muertos. Fue un no parar de principio a fin dejando extenuados a toda la audiencia presente que acabaron por enloquecer en la pista de baile.

También estuvieron Hinds como representantes  españolas del festival que seguro disfrutaron de lo lindo estas “Vacaciones en el Mar” de los Belle & Sebastian. Las de Madrid lo tenían claro y lo mejor que podían hacer era liarla parda para hacerse notar entre tanta oferta musical. En su concierto del Atrium , ya muy desenvueltas, no pararon de moverse, transmitir energía, hablar con el público para en cierta medida revindicarse y acabar con la versión de “Spanish Bombs” que hicieron de The Clash metiéndose a la concurrencia internacional en el bosillo.

De la generación de nuevas bandas sorprendieron mucho los directos de la galesa Kelly Lee Owens que, con su amalgama de música electrónica dream pop más techno minimalista, fue la revelación del festival. Los directos de Honey Blood y su intensidad a la guitarra con su trío de power pop, la frescura pop Lowfi que tienen unos WetLook o Campfire Social, o la sensibilidad de Nilüfer Yanya

Hay muchas imágenes y momentos increíbles vividos en el festival, pero como visualización final para ilustrar el buen ambiente que se creó durante el crucero, me quedo con la de Steve Diggle de los Buzzcocks saludando desde el balcón de su camarote a los “Weekenders” que bajaban del barco con sus maletas de vuelta a casa tras atracar el barco en el puerto de Barcelona.

Esperemos que la experiencia del Boaty Weekender se pueda repetir pronto, y no tengamos que esperar diez años más. Aunque, pensándolo mejor, tener a Belle & Sebastian de doctores que nos quiten los males a base de canciones como si de la película de Cocoon se tratara tampoco estaría tan mal.