Tras llegar a un pacto con el verano en tierras malagueñas (el Oh See! aún resonando en nuestro oídos), tocaba ser brigada y dejarse llevar en la tierra de Lorca y Morente, para agradecer, una vez más, la confabulación de todos nuestros yos pasados y convencer al otoño de que nos concediera una prórroga. El movimiento que teníamos preparado para esquivar el inminente cambio de estación era un “golpe maestro”: la novena edición de un Granada Sound que se antojaba como una de las más potentes de los últimos años. Y así fue, 25.000 personas por jornada disfrutando con lo mejor del indie-rock patrio y las hojas secas otoñales pasando de largo, cambiando de vía y perdiéndose en el horizonte final del Paseo del Cortijo del Conde.

Radio Palmer y Carmen Boza son los encargados de prender la mecha en las dos tablas principales. La banda granadina despliega frescura y mordida en el escenario Brugal, a base de punk-rock y garage empapado de psicodelia, dejándole los dientes marcados al atardecer. Y la gaditana demuestra su poderío en el escenario Cervezas Alhambra, desgranando el contenido de Caja negra (18) y haciendo jirones de azul el cielo con los temas centrales de su brillante cancionero.

El anochecer llega “como el viento”, meciéndose al son que marca el buen hacer de Depedro. De Nubes de papel a una desgarradora Llorona que hace suya y nuestra.

El festival ya con velocidad de crucero y los gallegos Novedades Carminha aparecen con un bidón de gasolina en una mano y cerillas en la otra. Granada tarda un parpadeo en arder en la verbena ambulante y adictiva de uno de los grupos más en forma del momento. El baile y la fiesta es total desde la inicial y trapera “Ya no te veo”, hasta el último segundo del desenfrenado cierre con un “Lento” que es puro fuego. Una lluvia de hits que los encumbra sí o sí al podio de esta jornada o de cualquier otra. Patas arriba el recinto en temas del sobresaliente Ultraligero (19), de la sensualidad serpenteante de Disimulando, a los adictivos ritmos de la electro cumbia A Santiago voy, cover que parece que nació para que ellos la reinterpretaran. La noche lleva ya “el ritmo en la sangre” y con la misma facilidad que se hace folclórica en la alegría desbordante de Capricho de Santiago, pasa a pedir Veneno a gritos “para morir bailando”. Hay un sitio pa ti perenne en Granada y para los Carminha, en este y en cualquier festival.

Podría parecer que hemos tocado techo, pero “Se apaga el carrusel después de otro carnaval” y Vetusta Morla comienzan su reconquista con “Deséame suerte”, demostrando en pocos minutos que juegan en otra liga y siempre ganan. Nos centrifugan con dos más de Mismo sitio, distinto lugar (18), y Golpe maestro. termina por decantar y romper toda balanza. La banda es una apisonadora que vuela con los ojos cerrados por encima de nosotros, fundiéndose en cada hit que crece y crece en directo como una enredadera, invitando al baile y la euforia colectiva.

“No hay tregua ni consuelo” y las pulsaciones bajan y suben al mismo tiempo con esa Maldita dulzura de miradas y latidos compartidos, para terminar por derretir la nieve del tiempo perdido en la intensidad creciente de Cuarteles de invierno.

Granada es Vetusta y con Copenhague y esa corriente que enseña “el camino hacia el mar”, encontramos la playa y todo lo demás. Y sí, “nunca sabes donde puedes empezar ni terminar”, pero este momento es el mejor sitio donde estar en un ahora que, entre besos y abrazos, juega a ser eterno.

Y si con 23 de junio abren una caja de música mágica que hace que flote el recinto al completo y las estrellas se habrán paso en la oscuridad para unirse al espectáculo y los coros, en Consejo de sabios, con el aleteo de un Pucho meteórico, volamos tan alto que tardamos en volver a tocar el suelo.

No hay error ni paso atrás posible, solo un paso más detrás de otro, y así se lanza y se mezcla entre el público extasiado Pucho, cantando y gritando ese “es un paso más” de Mapas, para volver luego al escenario y seguir vaciándose con dos “match point” que son combustión instantánea, Sálvese quien pueda y Valiente.

Déjalo girar y la luna que parecía una gran sonrisa en la noche, se pone sus mejores galas disco y gira reflectante, en una Hombre del saco rompe caderas con medley incluido al alcance de nadie, en la que intercalan estribillos de casi todos los artistas con los que comparten cartel en esta edición de Granada Sound. De Turnedo a Hoy la bestia cena en casa, pasando por La palabra o Cayetano, entre muchas otras. Lo reconfirman, es imposible alcanzarlos. Final a un palmo del suelo con Los días raros y el listón por encima de toda nube.

Después de los indiscutibles cabezas de cartel es difícil salir a las tablas, pero Second se dejan la piel y contentan a los miles de fans que cantan cada nuevo tema y los esperados clásicos, con Nivel inexperto y Rincón exquisito como cumbres del show.

Amatria hace bailar a la madrugada y la banda más solicitada del momento, Carolina Durante, suda post punk y estribillos a tumba abierta a cada paso sobre el escenario. Son las tres de la mañana y Granada grita eso de “yo no te quiero invierno, yo lo que quiero es nadar contra el tiempo. / Yo deseo estar siempre en este momento…”. “En verano” estamos y ahí seguiremos. “Ya va siendo hora de volver a casa” y recargar baterías, y eso hacemos, tarareando “La noche de los muertos vivientes” mientras aún tiembla el suelo.

El sábado comienza con ruta de bares en la ciudad del rock, rodeado de buena gente. Nos tomamos la penúltima en el Soria y nos teletransportamos a la rave que el omnipresente Martí Perarnau y sus Mucho tienen montada a media tarde.

Morgan arañan los últimos rayos de sol con Another road (Gettin’ ready) y una “Marry you” en la que Nina nos vuelve a dejar sin aliento, para pasar después al despegue de la noche, con ese Universo por estrenar (19) de Anni B Sweet al que le teníamos tantas ganas de clavarle los colmillos. Nos tiene en órbita suya desde la primera canción a la última, y si La vida está en otra parte, poco nos importa, nos quedaríamos la eternidad y un día en este Buen viaje que Annie y su inconmensurable banda (¡como empujan y crean atmosferas los Rufus!) tejen en cada tema. Del vaivén redentor de Un astronauta a Ser luz o el estallido de fuegos artificiales y perseídas de Juramento. Resplandores, lluvia de meteoritos y psicodelia multicolor que deja una de las marcas más imborrables en esta novena edición. Tras la montaña rusa de emociones de El tiempo y ese monstruo oculto en los surcos, llega la guinda con los Lori Meyers subiéndose al escenario, abriendo las puertas del Hostal Pimodán (06) y compartiendo junto a Anni y todos un Dilema que jamás querremos aclarar.

En el escenario Coolway, Cupido nos inyecta trap en vena y hace que baile hasta Iván Ferreiro, que ya toma posiciones en las tablas principales y no tarda en asaltar más de una constelación. De los ritmos urbanos y pegadizos de Pimp Flaco y su auto-tune en No sabes mentir o Autoestima, a nadar mar adentro en esa playa de Turnedo y la previa inmortal del Diecinueve de Maga, que ya se siente inseparable, como los latidos de la pareja protagonista que amanecen siameses. Ferreiro y los suyos nunca fallan.

Si ya viajamos al espacio exterior con Anni B Sweet, ahora volvemos a vestirnos de astronautas y recorremos la galaxia con Zahara y su estelar banda. Garra y energía a borbotones en cada interpretación, con vestido de flecos plateados y casi levitando en cada baile que hubiera firmado la mismísima Florence. Nos posicionamos en busca de nuestro cierre en el escenario vecino, a ritmo de la esperadísima, bailada y cantada hasta la saciedad Hoy la bestia cena en casa. La semana anterior tuvo problemas de sonido en Málaga, pero esta vez el show ha sido de nota y podemos decir que, uno de los grandes zarpazos de esta edición del Granada Sound, lleva la firma de la ubetense.

Si la noche anterior fueron Vetusta Morla los que volaron por encima del resto, hoy el rugido de la esperada vuelta de León Benavente, presentando su flamante Vamos a volvernos locos”(19), despierta la expectación máxima de esta segunda jornada. Y no defraudan lo más mínimo. Salen a morder con una Ayer salí que gana fiereza en directo, seguida de dos temas más de su última entrega, las imprescindibles y afiladas Amo y Como la piedra que flota. Y flotamos y nos unimos al huracán que Boba y compañía crean en cada canción, apocalípsis y redenciones sonoras inseparables marca de la casa. De las aún no rodadas Volando alto y la magnética La canción del daño, a clásicos como Ánimo, Valiente, La Ribera o la traca crepuscular de Gloria, para terminar por gastar el último aliento que nos queda y “subir a la montaña más alta y gritar nuestros nombres en bucle”, con una Ser Brigada en la que rugen hasta los leones de la Alhambra.

La música sigue, pero nos retiramos con los chicos de La MODA, “Héroes del sábado” que vuelven a dejarse la piel en cada uno de sus himnos.

Y aunque pasaron muy buenas bandas por el escenario Coolway, habría que mejorar el sonido, que se solapaba con el de los principales, al igual que el de la carpa de djs. Otra cosa a tener en cuenta es la queja generalizada y cierta de la falta de baños y largas colas en las barras.

Con todo, el éxito ha sido total y la cosecha musical sobresaliente. Ya esperamos con los brazos abiertos una memorable décima edición del Granada Sound, el aliado perfecto para secuestrar al verano.