A love supreme
ConciertosIcónica Santalucía Sevilla Fest

A love supreme

8 / 10
Beatriz Rodríguez Ruiz — 03-07-2026
Fecha — 30 junio, 2026
Fotografía — Niccolo Guasti

La majestuosa Cabalgata de las Valquirias anunciaba en la Plaza de España que algo gigante estaba por suceder. Robbie Williams desplegó su carisma arrollador desde el primer segundo, arrancando con Let Me Entertain You. Era como si volviera a arrancarse la piel, igual que hacía en el inolvidable videoclip de Rock DJ, que sonó a continuación de Rocket. Siempre remando a favor del público, se basta y se sobra para encandilar, soltando un sincero "Fucking hell!" debido al calor faraónico de la noche sevillana. "Am I your entertainer?". La respuesta, unánime. Quién nos lo iba a decir hace tres décadas, cuando debutó en solitario interpretando Freedom, de George Michael.

Derroche constante de energía, sentido del humor, complicidad y ese buen rollo tan marca de la casa (lo siento, Jimmy Page). Dedicó Love My Life a sus cuatro hijos y a su esposa, Ayda Field, confesando que su verdadera vida comenzó el día que la conoció. La dosis de nostalgia familiar continuó al versionar My Way para su padre. Un tributo que comprendimos a la perfección los que ya hemos visto Better Man, esa sorprendente biografía cinematográfica en la que Robbie decidió representarse como un primate para contar una vida llena de excesos, inseguridades y redención.

Rescató el exitoso Relight My Fire de su época con Take That. Muchos de los que estábamos allí habíamos conocido a Robbie en los noventa, cuando Take That aparecían en Zona Franca. Sí, hubo un tiempo en que la televisión pública —y hasta las privadas— emitían programas musicales con regularidad. Después llegó Life Thru a Lens, el álbum que lo cambió todo y que inició una carrera digna de una estrella de las de antes. Porque eso es precisamente Robbie Williams: una estrella. Sabe manejar sus tesituras, conoce perfectamente sus limitaciones vocales y las convierte en virtud adaptándose con naturalidad a registros muy distintos.


Abrazó su repertorio de crooner clásico con la versión del New York, New York. Presentó a su banda con un popurrí que incluyó desde el Summer Nights de Grease hasta el It's Raining Men, con unas Elle Cato y Sara Jane Skeete al nivel de Lisa Fischer. En este Britpop Tour fue encadenando himnos con una facilidad pasmosa. Canciones que comandaron las listas de medio mundo. Come Undone, Something beautiful, Millennium, She's the One (que tuvo nombre propio, Carmen, a mil revoluciones en la primera fila), Kids, Feel, con una selva de pantallas de móvil levantadas por encima de las cabezas y, por supuesto, Angels, una canción que ya es parte de la historia de la ciudad, después de que el artista la improvisara la noche anterior ante la sorpresa de los viandantes en plena Judería sevillana.
Robbie Williams sigue siendo el artista con más álbumes número uno en la historia del Reino Unido. Pero más allá de los récords, permanece ese poso que sólo dejan los clásicos. Ese momento en el que el público deja de considerarte una estrella del pop para empezar a verte como un artista que ha trascendido su tiempo.

Su paso por Icónica dejó precisamente esa sensación. Un repertorio infalible interpretado por alguien que, sencillamente, sigue siendo uno de los grandes. Siempre efectivo. Siempre dispuesto a entretener.
We've Been Expecting You. Y, por suerte, Robbie Williams nunca falla a esa promesa.

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