Culminó la tercera edición del Festival Río Babel, bajo un sol inclemente de julio, con una asistencia cercana a los 25 mil espectadores sumados los tres días del evento, conforme a la información que aportó la organización. De empezar en 2017 ofreciendo un imponente cartel donde el protagonista era ese latino alternativo que en España ha buscado incansablemente abrirse camino, tal vez ofreciendo una versión europea de eventos consagrados en ese tipo de programación como el Vive Latino de México, ha mutado a una versión más conservadora y efectista dirigida al público madrileño. Como la del pasado fin de semana en donde lo latino sigue siendo relevante pero abarca un espectro más amplio que va del trap de Bad Bunny, a la canción de autor de Jorge Drexler, y ahora compartiendo ese lugar de privilegio con artistas locales como Love of Lesbian, Dorian, Fuel Fandango o La Pegatina que garantizan el aforo de público, o internacionales que son fiesta garantizada como Fatboy Slim.

Dorian

Las reflexiones que deja este festival, sin dementar el esfuerzo por ofrecer una alternativa diferente en el circuito de festivales de Madrid, no son pocas. Para empezar, el festival ha estado creciendo y tratando de encontrar su lugar, coincidiendo con una época en que el mercado latino se ha disparado en el mundo entero, sin que sea España la excepción. Mientras que en 2017 Río Babel fue pionero en introducir el elemento latino, tan solo dos años después, en 2019, ya son parte de un paisaje en que muchos promotores quieren tener en su bolsillo la formula latina para no quedarse fuera de mercado. Es así, por ejemplo, que Bad Bunny pasa de debutar en festivales de España con el Arenal de 2018, a encabezar un año después festivales tan disímiles como el Sonar, o el Latin Fest de Valencia dedicado enteramente al urbano.

Fatboy Slim

Tal vez sea el momento, no solo de estar montado en la ola, sino de construir un público que tenga la oportunidad de conocer y apreciar lo que significa la música latinoamericana en todos sus matices. Así mismo, en términos de cartel, de dejar que sean ellos los que se den el lujo de cerrar jornadas, y darles el protagonismo y respeto que merecen. Un ejemplo perfecto es el de la chilena Mon Laferte. Para dimensionar el fenómeno que es actualmente en la música, habría que mencionar como en la más reciente edición del Coachella, ella fue ubicada en el quinto renglón del cartel, posición de privilegio que muchos artistas de habla hispana soñarían con conseguir, mientras que en Río Babel es programada en horas de la tarde, antes de otros ‘platos fuertes’. No se trata de obsesionarse con los cabezas de cartel, pero no es ningún secreto que son estos quienes definen las intenciones de un festival.

La primera jornada comenzó de la misma forma que tantos otros festivales a lo largo y ancho de la península: con colas. Colas para acceder al recinto, colas para recargar la pulsera y colas para ser atendido en las barras (eso en el supuesto de ser uno de los afortunados que habían superado las dos primeras fases de la gymkana festivalera bajo un sol atorrante). Que a base de tropezar repetidamente con la misma piedra el público empiece a acostumbrarse a este mal endémico no excusa la necesidad urgente de reflexionar sobre cómo mejorar el servicio y la experiencia de eventos multitudinarios de este tipo. Al menos al menos hasta conseguir la efectividad de, por ejemplo, los eventos deportivos a los que acuden bastantes más aficionados que en este tipo de festivales. En el caso de Río Babel, como en tantos otros, la tarea de mejorar en ese aspecto queda en el debe de cara a la próxima edición…

Fuel Fandango

En cualquier caso el “drama” de las colas mientras se desarrollaban las actuaciones de PJ Sin Suela y Pedro Capó tiene una lectura muy positiva, y es la asistencia masiva del público a la primera jornada del festival, en realidad más un concierto multitudinario de  Bad Bunny al aire libre con teloneros que un evento festivalero propiamente dicho, con su trajín de horarios y cambios de escenario. La organización cifró en 8.000 personas la asistencia del jueves, una juvenil y multicolor marea humana con muchas ganas de bailar. Y el artista puertorriqueño, que si de algo va sobrado es de hits que invitan al bailoteo, lo propició desde el minuto uno: a los temas de su primer álbum X 100PRE, que da nombre a esta gira, se sumaron otros hits inapelables como I Like It, Soy peor, Te boté, Callaita,… casi atropellados, sin tregua, con finales en ocasiones abruptos, urgente en su papel de maestro de ceremonias de la fiesta colectiva. Para ello tiró de un show a medio camino de la propuesta colorista de su colega Balvin y el cuerpo de bailarinas de Rosalía, en una suerte versión low cost que a golpe de reivindicación del hecho latino y cañonazos de confeti cubrió el expediente con nota alta. Cuando el concierto terminó, desde megafonía aún alargaron el show pinchando temas de Oasis, su recién publicada mixtape junto a J. Balvin. La señal más evidente de que si de algo va sobrado Benito Antonio Martínez Ocasio es precisamente de repertorio.

Bad Bunny

Entre los momentos más especiales que dejó Río Babel en su segunda jornada, podría mencionarse la actuación del uruguayo Jorge Drexler. En el entremedio de su repertorio que incluyó canciones fundamentales de su carrera como Todo se transforma, Telefonía, Me haces bien, Universos paralelos, Noctiluca y otras tantas, interpretó Pongamos que hablo de Martínez para recordar entre el público como hace ya algunos años llegó a Madrid de la mano de Joaquín Sabina, dejando su carrera de médico titulado para apostarlo todo por la música. O Bolivia, una cumbia que en su versión en estudio es interpretada de la mano de Caetano Veloso, y en la que relata cómo sus abuelos siendo unos refugiados nazis llegaron a pedir asilo en Bolivia, siendo el único país que lo acogió durante la segunda guerra mundial.

La aparición en el escenario de Bomba Estéreo, el grupo colombiano liderado por Simón Mejía y Liliana Saumet, dejó el punto muy alto dentro del festival al caer la tarde del sábado. Se nota que vienen curtidos de dar vueltas en extensas giras mundiales por los últimos años, por lo que su puesta en escena es demasiado imponente, y Li Saumet, se sigue comiendo la tarima. Así ha sido desde sus inicios cuando Fuego se convirtió en el himno del indie latino por excelencia, y era el momento más esperado de sus conciertos. Ahora, al paso de varios álbumes en su haber ofrecen un repertorio en el que hacen un buen repaso de sus diez años de trayectoria entre las cuales habría que destacar To My Love, Soy yo, Somos dos, Fiesta, Duele, Cumbia psicodélica y más recientes como Carnavalera dedicada al Carnaval de Barranquilla.

Bomba Estéreo

Los Trending Tropics justo antes de Bomba Estéreo, hicieron gala de una exhibición de fusión tropical con electrónica, con su proyecto experimental que fue lanzado en segundo semestre de 2018. Ante la duda de cómo sonaría en vivo este proyecto futurista en que un robot llamado Elle era el frontman de la agrupación, hay que decir, que tanto Visitante como Vicente García, músicos detrás del proyecto, sonaron bastante sincronizados en vivo detrás de sus aparatos. Hubo una cantante invitada que hizo las veces de voz líder en algunas canciones, con lo que salvaron el hecho de interpretar en vivo un álbum lleno de colaboraciones, y de artistas imposibles de cuadrar en la agenda de un festival. Es un lujo poder ver a estos dos músicos juntos, antes que sigan sus caminos en la música de manera independiente.

Trending Tropics

Por el lado de la región austral hay que destacar la participación de las bandas El Mató Un Policía Motorizado, Cuarteto de Nos y Los Espíritus. Valga la pena aclarar que no se presentaron una tras otra, ni fue ese el orden de aparición en Río Babel, pero se trata de tres agrupaciones imprescindibles del alternativo Latinoamericano, cada una con una trayectoria tan sólida y firme, que verlas en un festival en Madrid hay que celebrarlo como un acierto de programación.

Love Of Lesbian por su parte ofreció el viernes un show para fans, que en el Río Babel se contaban por miles, en el que se dieron el lujo de ínterpretar canciones de su mítico 1999 (o como generar incendios de nieve con una lupa) como Club de fans de John Boy o Allí donde solíamos gritar que, a decir verdad, siguen sonando tan frescas y actuales, que no se entiende en qué momento han pasado diez años de haber salido a la luz. De este álbum, la agrupación también interpretó Incendios de nieve, al lado de la cantante mexicana Silvana Estrada, una inesperada conexión entre el público, que fue recibida con curiosidad y emoción. La salida al escenario de LOL fue antecedida por Dorian, formando así una franja de programación con lo más puntero del indie rock catalán. La Pegatina, por su parte, al cierre de la jornada del viernes, y a esas alturas de la noche con un IFEMA abarrotado esperándolos, terminaron con broche de oro, con un espectáculo en el que dispararon canción tras canción entre las que se destacaron Lloverá y yo veré, Maricarmen, Saber que tu, entre otras, con las cuales cumplieron a cabalidad su función de cerrar con una fiesta en toda la regla.

Él Mató A Un Policía Motorizado

Tampoco puede dejarse de hablar de Mon Laferte, sin duda uno de los talentos más especiales de la escena latinoamericana en la actualidad. De esta artista chilena puede decirse, para empezar, que su voz se pasea con naturalidad y sin esfuerzo por géneros como la ranchera, corrido mexicano, bolero, salsa, mambo, cumbia y cualquier otro género popular que le pongan en frente. Escucharla en vivo es presenciar un alma vieja de otra época, que sin embargo, no busca imitar a ninguna leyenda del pasado. Es escuchar a una artista que antes de alcanzar algún grado de fama, ya se había paseado unos 15 años por cualquier cantidad de escenarios de cualquier tamaño. Laferte, hizo un repaso por las canciones de su fascinante álbum Volumen 1 en el que dejó ver cómo es un desamor a la mexicana, y por las de sus álbumes Trenza y Norma, en el que recorre otros ritmos de la canción latinoamericana.

Mon Laferte