Tras casi una hora y cuarto de música en vivo -Tapping The Vein convencieron con su propuesta rockera y Within Temptation superaron expectativas repasando su último “Mother Earth”- llegaba el momento del reencuentro con los de Yorkshire. “Isolated”, como ya podía intuirse al escuchar el notale ´Symbol Of Life´, es un tema idóneo para abrir cualquier concierto. Su tono grave y su marcado ritmo invitan a moverse y a saltar, algo que últimamente no se veía demasiado en sus actuaciones. Con una puesta en escena sobria, los británicos centraron su set en el álbum “One Second” y en las nuevas composiciones, que definitivamente funcionan mucho mejor en directo que las de sus dos anteriores trabajos -tan sólo hubo un pequeño recuerdo para “Host” (una endurecida “So Much Is Lost”) y para “Believe In Nothing” (la pegadiza “Mouth”)-. Así, “Two Worlds”, “Self-Obsessed”, el efectivo “Erased” o la versión de Bronsky Beat “Small Town Boy” se integraron perfectamente a su sólido repertorio junto a clásicos como “Hallowed Land”, “Remembrance” o “As I Die”, que el siempre cínico Nick Holmes dedicó “a los mayores de veinticinco años”. Corto y de sonido discutible, pero intenso y revelador: Paradise Lost han vuelto y lo han hecho para quedarse.