“No podrás hacer esto nunca más en el escenario” decía el sabio Frank Zappa. Frase que sirve perfectamente para definir lo que ocurrió en estos tres días de presentación oficial de “Techarí” en Barcelona. Con la vista puesta en dar el máximo a su público, esta banda y amigos, montaron un espectáculo especial con su música, proyecciones, danza, circo, teatro, graffitis, de más de dos horas de duración y que cada día resultó diferente. El pasado año ODB recibieron un premio a la mejor gira y es evidente que en directo tienen una consistencia apabullante. Sus años de actuaciones han transformado sus canciones hasta darles un ritmo y una fuerza incontestable. Ahora les tocará el turno a las nuevas. Y es que llevar al directo esa amalgama de ritmos repletos de matices que es su nuevo disco, es una tarea ardua. Pero en eso están y fue un placer comprobar como iban tomando vida en el escenario. Vimos como explotaban “Piedras vs Tanques” y “Todo Tiende”, o la emoción en “Corre Lola” y “Runali”, o la festividad en “Bailaores” y “Sultanas de Merkaillo”, por nombrar algunas. Pero quizá lo más importante fue ver el trabajo de cada uno de estos brujos y brujas encima de las tablas. Max toma más protagonismo al frente del escenario con su mezcla de hip hop, beatbox y onomatopeyas hindis. Javi derrocha virtuosismo con su bajo y da ritmo a la banda. Ramón y su guitarra imparable se convierte en el pulmón por donde respira el grupo. Sergio, una máquina con su especial set de batería-percusión. Panko, en un tenderete que le iba que ni pintado a este músico-DJ cercano y simpático. Xavi, inconmensurable en su labor rítmica y todo un placer verle saltando espoleado por los momentos álgidos de la música. Paco, un guitarra flamenco que pone los detalles de calidad. Y Marina, una front-woman sin punto de comparación y cada vez mejor con su voz. Aquí hay nivel.