Fluyendo en el río de la música
Conciertos / Morgan

Fluyendo en el río de la música

9 / 10
Edu Gascón — 30-11-2021
Empresa — Last Tour
Fecha — 28 noviembre, 2021
Sala — Teatro Arriaga Antzokia / Bilbao
Fotógrafo — Dena Flows

La banda madrileña Morgan volvía a Bilbao el pasado domingo para presentar su nuevo trabajo “The River and The Stone”. Lo hacían dentro de la gira que están realizando por teatros antes de sumergirse en la que les llevará por grandes recintos abriendo para Fito y Los Fitipaldis durante el próximo año. Con este tercer álbum la banda sigue viviendo un sueño que comenzó con su primer trabajo “North” y que continuaron con “Air”. Lo que Carolina de Juan, Ekain Elorza, Paco López y David Schulthess están consiguiendo no es fácil. Algunas bandas no lo consiguen ni con una larga trayectoria. Un grupo con mucha personalidad y que defiende como nadie su propuesta musical.

El concierto había levantado mucha expectación. No era para menos. Su recién estrenado tercer álbum se ha convertido en el n.º 3 en listas de ventas y nº1 en formato vinilo. Unas canciones en las que Morgan sigue nadando a gusto entre varias aguas con este The River And The Stone. Y es que al escucharlo nos vemos fluyendo entre el soul, el r&b y el folk, pero recordándonos que su música tiene la fuerza del rock. Y es que, aunque haya quien no lo vea así, su música también es rock. Por todo ello, no resultaba extraño que no hubiese entradas desde hacía semanas y es que Morgan, además, es una banda querida en Bilbao. Como señaló Nina “nos sentimos como en nuestra casa”. Sobre todo, el batería vizcaíno Ekain Elorza que tuvo amigos y familiares entre el público.

Fueron puntuales y cuando ya eran las siete de la tarde aparecieron en el escenario del Arriaga los miembros de la banda bajo la sintonía que marcaba el tema “Clarity (Boss Defeated)” de Abstraction. Tras la marcha de Alejandro Ovejero la banda ha optado por dos incorporaciones en los directos. Una de ellas al bajo y otra a la guitarra, percusión y un montón de cosas más. Ya me pueden perdonar porque con los aplausos no me quedé con sus nombres. Durante 105 minutos ofrecieron un set list con 20 canciones. Incluyeron temas de su nuevo trabajo y de sus anteriores discos. Todo bajo un sencillo decorado que simulaba un campo de piedras y una estudiada luz que alternaba la iluminación del escenario en general y a cada músico en particular. Del sonido poco que decir. Impecable.

Arrancaron con “Hopeless Prayer” de su nuevo trabajo. Un tema de folk contenido con unos coros y teclados luminosos. De The River And The Stone sonaron más temas. Entre ellos, “River” en el que la voz de Nina se funde con los instrumentos. Un tema que nos acerca al Mississippi con aires góspel. Se lucieron en “Silence Speaks”, una balada corta pero que es suficiente para que te remueva por dentro. Con “Paranoid Fall” dejan claro que lo suyo también es rock. Una composición que te arrastra con unos riffs de guitarra y una base rítmica de lujo. Como viene siendo habitual, en cada disco hay un tema en castellano. “Un Recuerdo y su Rey” es el que se incluye en este último trabajo. Una canción que incita a la calma. Una especie de dulce nana que, por momentos, gracias a la voz de Nina, hace levitar. “WDYTYA” es un tema de raíz americana en el que la voz de Nina llega a donde no podemos imaginar junto a una guitarra que le da una tonalidad especial.

Todas las canciones de Morgan son buenas, el domingo lo demostraron, pero las baladas son imponentes. Se han convertido también en una de las marcas del grupo. Eso ocurre con “A Kind of Love” en el que la batería mueve a toda la banda. En el disco suena increíble, pero escucharla en directo es brutal. No faltó “On and On (wake me up)” un tema quizás más pop pero en el también enseñan la garra. Nina tiene una voz que encandila desde el primer momento. Parece que se fuese a romper. Choca mucho escuchar su voz a la hora de agradecer o explicar las canciones, momentos en los que no se siente del todo cómoda, y oírla cantar. Es ahí donde se encuentra en su zona de confort. Algo parecido ocurre a la hora de ponerse delante del escenario. Hasta ahora siempre estaba sentada al piano; su refugio en el directo. Ayer en dos momentos salió del mismo e incluso bailó. Como ella misma reconoció “vaya tablas. No soy muy dada a estos esparcimientos, pero poco a poco…”.

De su primer trabajo, “North” sonó una más que notable “Attempting”, la melancólica “Goodbye” y la balada en castellano “Volver”, uno de los himnos de la banda que fue aplaudida en cuanto sonaron las primeras notas de piano. En este disco no todo era tristeza, también había canciones que nos ayudan a encontrar la paz con nosotros mismos y a empezar de nuevo. De estas incluyeron “Work” que nos lleva a superar adversidades o “Home”, con la que nos llaman a sentirnos libres. Un tema que bordaron el domingo y que sonó como nunca. De “Air”, su segundo trabajo, nos regalaron la muy blusera “Oh, Oh”, “Blue Eyes”, un tema de amor que no cae en lo empalagoso y en la que destacó la sección rítmica y “Flying Peacefully” con su toque soul, sus impresionantes teclados y un final sorprendente.

Para los bises dejaron cuatro temas con los que cerraron el círculo de una noche perfecta y emotiva. La primera, una impresionante “Alone” de su último trabajo y que fue el primer adelanto del disco. Una canción en la que entras en bucle y no sales. Una de las mejores deThe River And The Stone. Continuaron con tres de su segundo trabajo. El himno número uno de la banda; “Sargento de Hierro”, una balada impresionante y que deja sin palabras, “Another Road” que nos incita a hacer las maletas para no dejar de viajar y la muy solicitada “Marry You” que empezaron con la voz de Nina, de nuevo delante del escenario, sin micro y la guitarra acústica de Paco López sin enchufar. A la mitad sube un peldaño y suena toda la banda descargando toda la artillería de la que disponen. No es poca. Un final de concierto en el que no se olvidaron de nadie a la hora de los agradecimientos.

Magnífico bolo el de Morgan en Bilbao. Una banda con las ideas claras, pero, sobre todo, con los pies en el suelo. Nina recordó que en una ocasión estaba en Bilbao, esperando al resto del grupo y pasó por delante del Arriaga. Levantó la mirada y dijo “ojalá algún día podamos tocar aquí”. Dicho y hecho. Y su rock sonó mejor que nunca.

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