Las expectativas eran altas, no vamos a negarlo. Primero, el restaurante Umma era un espacio inédito para nosotros en cuanto a la organización de eventos musicales con bandas de las características de Medussa; y segundo, ver a Medussa en un formato semiacústico era también novedad (a excepción de su concierto acústico en el festival gallego Mareira Fest el pasado mes de marzo).

Al llegar al Umma encontramos un ambiente cálido e íntimo, los instrumentos ya dispuestos a la luz de las velas, y un buen número de sillas en frente esperando a ser ocupadas. Con el sitio lleno el quinteto salió a escena. Uno de los alicientes de la noche era que la banda estaba acompañada por su anterior bajista, Pablo Vázquez, haciéndose cargo en esta especial ocasión de la guitarra acústica.

“Carbono” fue la elegida para dar comienzo al viaje y ya desde el principio todo sonaba en su sitio. Las guitarras de Fer y Jova nos envolvían como siempre, y Fonso al bajo y Javi a la batería demostraron una contundencia contenida fuera de lo normal. De hecho, ya en “Distopía” llamaba la atención la dimensión que alcanzaban las canciones en este formato. La acústica de Pablo llenaba de matices los temas y en los momentos más intensos, los llevaba a otro nivel. A veces el cuerpo te pedía levantarte de la silla y dejarte el cuello. Pudimos escuchar también “Memoria”, “Quirales” y “La palabra ha muerto”, del inminente tercer disco de la banda, dejándonos ver por dónde irán los tiros en el futuro. “Pasto de los cuervos” no podía faltar, y el final con ese recuerdo a su primer disco ‘Ocho’ redondearon un concierto que quedará en nuestra memoria y, a juzgar por sus caras, en las suyas también.

Poco le quedaba a Medussa por demostrar, pero esta vez dejaron claro que, tanto en un concierto al uso, como en las distancias cortas, van sobrados. Y esperamos también más conciertos en el Umma, que se reveló como un lugar a tener en cuenta para este tipo de eventos.