Savoir Faire
Conciertos / Loquillo

Savoir Faire

8 / 10
Jaime G.Lopez “Desperdicios” — hace 3 años
Fecha — 22 octubre, 2016
Sala — Santana 27
Fotógrafo — Eneko García Ureta

El rockero catalán cerraba este sábado la gira que durante la segunda parte del 2016 le ha llevado a presentar su último trabajo “Viento del Este”. No deja de sorprender que a pesar de haber tenido dos paradas durante el pasado verano en sendas localidades vizcaínas la sala Santana 27 presentara un lleno total con más de 1.200 personas de pago. Está claro que Loquillo tiene en Bilbao una plaza entregada que no ha dejado de visitar a lo largo de su dilatada carrera.

Su versión actual es menos preciosista en arreglos y sonoridades que la anterior que dirigía su ex productor Jaime Stinus habiendo ganado en intensidad y recuperado parte de la energía que siempre caracterizó su sonido. Su presente reencarnación se erige sobre la base de sus tres enérgicos guitarras Mario Cobo, Josu García – ambos a las tareas de producción en la actualidad – y su fiel escudero en los últimos 12 años Igor Paskual. Ellos se reparten tareas rítmicas y solistas además de llevar el concierto a mayor contundencia o a arreglos más elegantes según lo requiera el repertorio.

Iniciaron el concierto con “Salud y Rock and Roll”, single de su último trabajo que fue coreada por el público como si de un himno clásico se tratara, con las guitarras de Cobo y Josu García repartiéndose las partes solistas. Enlazan con “Línea Clara” de “Balmoral” precisos en los arreglos que creara su productor. En el tercer tema revisan el cancionero de Sabino Méndez con el “Mundo Necesita Hombres Objeto” que suena potente con las tres guitarras descargando potentes riffs como posteriormente cuando atacan “Planeta rock” con las guitarras empastadas y la voz de Loquillo ya caliente y energética como demostraría a lo largo de la noche.

Entre paradas a su repertorio más reciente “Cruzando el paraíso”, “Memoria de Jóvenes Airados” y su última rodaja “A Tono Bravo” o “Viento del este” – con el pianista saltando al frente con su acordeón y siendo capaces de recrear arreglos de estudio con la steel guitar de Mario Cobo – dejan claro que esta banda no necesita vivir de su repertorio más histórico para ofrecer un show que contente a su entusiasta público. En cualquier caso buena parte del show descansa sobre un incansable Loquillo que no deja de bailar y moverse durante todo el concierto, como hacía tiempo no le veíamos, está en forma y se cree su actual encarnación y banda como demuestra a lo largo de la noche.

A pesar de ello uno intuye el extra energético que supone atacar canciones como “El hombre de negro” con la guitarra con tremolo de Cobo creando la atmosfera sobre la que cabalga siguiendo el ritmo del tren la batería de Castganet y el bajo preciso de Alfonso Alcalá. O “El Rompeolas” el que ejecutan con arreglos pegados al original de “Morir en Primavera” y el añadido de la elegante steel guitar.

El rush final antes del término de la primera parte del concierto incluye la muy exigente en lo vocal “Carne para Linda” que Loquillo solventa a base de vena hinchada, “La matare” que palidece ante la versión troglodita y “El Ritmo del Garaje” que suena contundente con los riffs de Paskual. La construcción del show es precisa con tres himnos de Méndez para terminar esta primera parte. El inicio del bis se centra en las revisiones que en “Código Rocker” llevo a cabo de antiguos temas como “Quiero un Camión” con coda de “Ghost Riders in the Sky” y “Esto no es Hawaii” que suena increíblemente fresca con los coros de Cobo y Paskual.

En el “Final de los Dias” nos devuelve a la actualidad que continúa con el rthym and blues- soul de “Rusty” con referencias a Booker T y su hacha Steve Cropper que ocupo las mismas tablas hace dos semanas. Y para terminar tres disparos certeros “Feo Fuerte y Formal”, “Rock And Roll Star” y un sentido “Cadillac Solitario” que son coreadas por el entusiasta público. Loquillo demuestra una vez más en el enésimo viraje de su carrera ha encontrado la motivación para volver a ofrecer la mejor versión de sí mismo. No está mal para un veterano de su quinta, viendo donde han caído algunos compañeros de generación. Algo que a muchos les cuesta tragar y que él, bombero pirómano, se encarga de alimentar. O le amas o le odias, no hay término medio.

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