Llenar la Joy Eslava en Madrid ya es meritorio, pero tratándose de un martes el logro se revaloriza bastante. Y es que anoche Hinds y Twin Peaks consiguieron la hazaña en un concierto apología de lo desenfadado y lo divertido, lleno hasta la bandera y animado como si fuera un fin de semana. Sin duda, digno de reseñar.

Twin Peaks venían de gira antes de sacar su nuevo álbum “Down In Heaven” (Grand Jury / Music As Usual, 2016), que en principio pasaba únicamente por Francia y Reino Unido, pero que gracias a la intervención de las madrileñas hizo una parada en España. Siendo la primera fecha de la banda de Chicago en España, la sensación de estreno y la expectación flotaban en el ambiente, y si a eso se le suma que Hinds cumplían dos años sobre las tablas; la noche estaba asegurada.

Los de Chicago salieron a escena con la gente todavía entrando y poniéndose en situación. Lo cierto es que al comienzo de su concierto apenas se contaban una centena de espectadores en primera línea de pista y eso levantó algunas alarmas respecto a números de asistencia, que a lo largo de la noche se fueron disipando hasta convertirse en una lata de sardinas al final de la actuación de Twin Peaks. Característicos por la energía y vitalidad que despliegan en directo, Twin Peaks salieron a fuego desde el minuto uno con temas como “Strawberry Smoothie” o “Good Lovin´”. De vez en cuando se remontaban a los temas más moviditos de “Sunken” (Autumn Tone, 2013), y “Boomers” hizo moverse hasta a los más rezagados dentro del público con cabeceos y saltos por doquier. Los temas del nuevo álbum, menos moviditos que los de su predecesor “Wild Onion” (Communion Records, 2014) se intercalaban casi a modo de balada entre los temas más fuertes. Sonaron “Walk To The One You Love”, “Butterfly” o “Keep It Together”. No faltaron los temas capitales de la banda, “Flavour”, “Telephone” o “Making Breakfast”; canciones que el público recibió con ovaciones. Mientras tanto, sobre el escenario los de Chicago interpretaban sus piruetas y malabares con instrumentos, pies de micrófono, etcétera. A pesar de que la guitarra de Cadien se fue al garete prácticamente en el primer tema, y de que el sonido no era para nada favorable (la batería se escuchaba apagadísima y era perfectamente creíble que al final del show algún stage manager se diera cuenta de que los teclados estaban desenchufados, porque brillaban por su ausencia), los Twin Peaks consiguieron meterse en el bolsillo a un público predispuesto. Potencia, garra y las tablas de dos años de giras; condensadas en un quinteto de chavales en la veintena. Buen bolo.

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Tras el vaciado común para el descanso entre bandas, al filo del bolo de Hinds la sala estaba a reventar. A pesar de jugar en casa y ante un público que en su mayoría repetía en cuanto a verlas en directo se refiere, Hinds generaron una sensación de expectación máxima entre los asistentes de su concierto de segundo aniversario. Un enorme neón azulado con el logo de la banda tras el escenario ya anunciaba de que el concierto festejaba esa ocasión especial. Por fin, con “I Believe In Miracles” sonando de fondo aparecieron las cuatro Hinds con un telón de ovaciones del público. Empezaron las notas de “Castigadas en el granero” y de ahí en adelante el público se contagió del buenrolleo de Hinds con bailes y aplausos al ritmo de los temas. “Warts”, “Chilli Town”, “San Diego”, “Fat Calmed Kiddos”; las madrileñas interpretaron casi todo el repertorio movidito de “Leave Me Alone” (Lucky Number, 2016). No faltaron los temas de las primeras Hinds, como “Trippy Gum” o “Bamboo”. Exceptuando algunos temas nuevos que sonaron un poco más flojos, el sonido de Hinds fue bastante más claro que el de Twin Peaks, quizás porque al ser una propuesta menos ruidosa todos los elementos se pudieron distinguirse mejor. Tras el protocolario parón del bis, Hinds volvieron con un tema inédito en directo: la cover de “Holograma” de Los Nastys con la que la banda empezó en Youtube hace más de dos años. Finalmente la banda cerró con “Davey Crockett” y la habitual invasión de escenario.

En resumen, Twin Peaks y Hinds consiguieron que el martes pareciera un simulacro y lo supieron disfrazar de viernes, tanto por su actitud en directo como por la generosa asistencia de un público animado y entregado. De la visita de Twin Peaks queda un buen sabor de boca y un estreno en los escenarios nacionales bastante notable, y se confirma su incombustible energía en concierto. De Hinds, la consolidación de la banda y que la cruz que se les había impuesto en su ciudad natal ha desaparecido por completo.

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