MondoSonoro Conciertos

DAMIEN JURADO

Felicidad

8/10

Recinto: Apolo / Barcelona | Fecha: | Promotor: Cloudydog

Aunque su rostro pétreo no lo reflejara en absoluto, Damien Jurado estaba tan exultante de felicidad como parlanchín sobre el escenario. Se le notaba con ganas de explicarnos, con todo lujo de detalles, esa relación especial que mantiene con nuestros escenarios, y como estos han ido creciendo en tamaño y número a cada nueva visita que realizaba. Ahora tan solo cabe esperar que esa creciente popularidad se transforme en una visita con banda, dado el cariz instrumental que han tomado sus últimas grabaciones. Pero no me voy quejar, es imposible. El concierto del pasado lunes en una sala Apolo transformada en auditorio por la colocación de sillas, tuvo la suficiente entidad como para salir muy, pero que muy satisfecho del mismo. Además, sirvió para demostrar, una vez más, que el estadounidense se las arregla perfectamente solo a la hora de defender sus dos últimos trabajos. Y no solo eso, también constató esa verdad universal que afirma que una buena canción, es una buena canción, por mucho que la desnudes de todo su entramado instrumental y la defiendas con una acústica a la que cabe añadir una gran voz. Y aquí es a donde quería yo llegar, pues es el factor vocal sumado a la espiritualidad que rezuman sus composiciones, el gran arma de Damien Jurado. Una voz que sabe emplear con una inteligencia natural a la que cabe sumar la ayuda de un micro dotado de una reverberación que, en ocasiones, la doblaba de tal forma que dejaba al respetable buscando al espíritu etéreo que lo acompañaba sobre el escenario. De esa guisa canciones como Silver Timothy, Maraqopa o la maravillosa “Arkansas” cobraron una dimensión especial, que fue coronara con unos bises para enmarcar. Un final de acto protagonizado por la inmortal “Sheets” y una “Ohio” que provocó el gran momento de interacción con un asistente que, con su aplauso prematuro, se ganó el derecho a que Damien le dedicara la canción frente a él, en exclusiva. Un detalle de proximidad que evidenció lo que decía al principio: Damien estaba exultante de felicidad aunque su pétreo rostro no lo reflejara en absoluto.

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ARIEL ROT

FELICIDAD

Ariel Rot es feliz. O al menos eso es lo que planea ser durante los dos próximos años. «Tenía ganas de hacer un disco más enérgico, más contundente y más luminoso. Finalmente, el disco que haces es una consecuencia del tiempo que pasa pero también es un planteamiento sobre lo que vas a hacer los próximos dos años y yo tenía ganas de salir a tocar rock’n’roll con optimismo y con energía».

Inmejorable definición de «Cenizas En El Aire», cuarto y último disco del ex-Tequila y ex-Rodríguez. Sus anteriores entregas son los ya lejanos «Debajo Del Puente» (84) y «Vértigo» (85) y el más reciente «Hablando Solo» (97) para el que el hermano pequeño de Cecilia Roth (sin hache en el apellido) se rodeó de los mismísimos Attractions de Elvis Costello. De los Attractions esta vez sólo ha quedado el batería Pete Thomas, aunque amigos y colaboradores habituales como Andy Chango y Federico Lechner han ido desfilando por el estudio o aportando la tinta a las melodías, como Sergio Makaroff. «Un disco siempre es difícil, se pasa por momentos de panic attack (risas). Leyendo los créditos uno ve que hubo mucha gente, pero en realidad la grabación fue bastante organizada y en pocos momentos coincidió mucha gente. Estuve unos doce días a solas con los dos guiris, Pete Thomas y Brad Jones (bajo); yo les llamaba «los brad pitts». Hubo momentos gloriosos y momentos muy duros, porque tuve una tendinitis y pensé que no podría terminar el disco». Las mezclas las hizo Joe Blaney, un pope que ha trabajado con Keith Richards, Prince, The Clash y Ramones. «Son mezclas muy largas, muy científicas y en algún momento me agarré de los pelos con ganas de salir corriendo».

Este es el primer disco en el que Ariel asume sin ninguna ayuda la tarea de producción y, según cuenta, el reto era cubrir el espacio creativo que los Attractions habían llenado en «Hablando Solo». Respecto a las letras, sigue contando con Sergio Makaroff. «Las letras son lo que más me atasca y lo que más me cuesta, entonces siempre me gusta tener unas cuantas letras en reserva cerca del piano, cerca de la guitarra. Makaroff es un colaborador de siempre y sus letras son como trajes hechos a medida, en el sentido de que es un lenguaje y un territorio conocido para mí, familiar. Con el Chango somos muy colegas, pasamos mucho tiempo juntos pero tenemos estilos muy distintos y es muy difícil que salga algo entre los dos. Aquí me dejó una letra yo hice la otra parte (nr: la de «Todavía Es Tarde»)». No puedo dejar de preguntarle por «Vals De Los Recuerdos», contrapunto al sentimiento positivo del disco y tema que recuerda su llegada a Madrid «el frío agosto del 76». Fue cuando Ariel tenía dieciséis años, ya hace bastante tiempo, y cuando aterrizó en un hotel de la Gran Vía, «pobre hermanita, lloró toda la noche mientras yo dormía». Meses después, había dejado la escuela («un lugar muy vulgar») y recorría España con Tequila. De los Rodríguez, sólo queda el recuerdo. «Es que en dos años es increíble lo que se puede distanciar una persona de otra, en cuanto a gustos musicales, ideas, conceptos, planes… Si en ese momento fue difícil coincidir, ahora creo que va ser mucho más difícil. Por otro lado, yo recién empiezo a disfrutar de esto y todavía tengo muchísimo por divertirme». Que así sea.

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