Curtidos
ConciertosExsonvaldes

Curtidos

8 / 10
Aída L. Rosell — 01-11-2026
Fecha — 31 octubre, 2026
Sala — Pub Sónar / Santiago
Fotografía — Aída L. Rosell

Ponerle a tu grupo el nombre de uno de los mayores desastres ecológicos de la historia es arriesgado y comprometido (el Exxon Valdez vertió millones de litros de petróleo al accidentarse en Alaska en 1989). Pero tiene fuerza, e incluso sentido, cuando la banda se caracteriza por lanzar un mensaje siempre ataviado con ese punto melancólico del que augura la inminencia del fin del mundo o, al menos, de una época. Exsonvaldes, con la ortografía del buque como si lo pronunciara un francés, cerró su mini gira gallega en un Santiago marcado por las celebraciones de Halloween (Samaín si lo dijera un gallego) y coincidiendo con la presencia de María Arnal y Glockengwise en salas muy próximas. En Sónar, los de París tiraron de público fiel a una trayectoria ya larga. Presentaban su último disco, “Ninety Seconds To Midnight”, y con uno de sus temas más potentes, “Tired Of Everything”, empezaron el concierto.

Sonido engrasado, maneras de músicos experimentados y curtidos en mil y un festivales, el recital prácticamente no decayó durante la siguiente hora, en la que desplegaron muchas de las canciones del álbum nuevo (“Paris Bruxelles”, “Tate”, “French Keyboard”, y también “Rockets” y “Abandoned Water Park” en los bises), pero también tiraron de “Aranda” (del que interpretaron “Horizon” y “Cyclop”), más aún de “Maps” (“Change”, “Silence & Hyperacusis”, “Plus le temps pases”, “Countdown”, “Dansé”) y, como no, de “Lights” (“Seahorses” y su gran éxito comercial en España, “L’aérotrain”, ampliamente coreado por sus incondicionales).

Siempre correcto y cercano, el vocalista Simon pidió a los asistentes arrimarse al escenario ya en el segundo tema, se presentó con un ‘somos de París’ y dejó que las distorsiones del bajo en “Paris Bruxelles” caldearan el ambiente. El estribillo en español de “Cyclop”, la canción en la que colabora Helena Miquel (Delafé y las Flores Azules) siguió generando un clima de conexión que llegó a su punto álgido en el mencionado “L’aérotrain”, un hit que habla de un proyecto de alta velocidad fallido, inevitable pensarlo. Volvían a Compostela quince años después de su anterior visita, tal y como se encargó de recordar el cantante, para a continuación lanzar un deseo: que no pase tanto tiempo en repetir visita a una tierra en que, por continuar con las referencias, sabe algo de eso de los petroleros.

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