Los discos de mi vida por el dibujante de cómic Luis Bustos
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Los discos de mi vida por el dibujante de cómic Luis Bustos

Redacción — 31-10-2026
Fotografía — Archivo

Madrileño de nacimiento, aunque afincado en Barcelona, Luis Bustos es uno de los más destacados autores de cómic de nuestro país.

Para realizar una afirmación de ese calibre hacen falta pruebas, y eso es algo que podemos demostrar con títulos como   “Endurance” (09), la adaptación de “Fariña” a novela gráfica (19) o los diversos tomos de “¡García!” junto a Santiago García. Pero resulta que Luis  también es un gran aficionado a esa música que gusta tanto como, en ocasiones, incomoda.

Aprovechando el lanzamiento de su cómic “Meseta” (Astiberri, 26), le hemoos preguntado por esos discos que, de una forma u otra, le cambiaron la vida. Este ha sido el resultado:

Sigue Sigue Sputnik - "Flaunt It" (1986)
¿A qué niño no le va a gustar un baptisterio cyberpunk? En la tradición Frankenstein de construir una banda virtual, un simulacro y vehículo directo a los “charts”, SSS tienen un lugar especial en la música pop y en el corazón de un chaval que amaba esa imagen romántica ultratecnológica, descarada y futurista. Suicide con anuncios, sampling a go-go, glam-rock espacial, cielos de puertos sintonizados en canales muertos y geishas de cincuenta pies proyectadas en pantallas. El futuro no es lo que era.

The Clash - "London Calling" (1979)
No es muy original decir que con catorce años mi entrada al punk fueron Sex Pistols, Ramones y el debut homónimo de The Clash. Música urgente y juvenil. En ese periodo de búsqueda y autoconocimiento descubrí el tercer disco de la banda londinense por una reconocida revista musical que lo colocaba como el mejor álbum de los ochenta, y sí, aquello era otra cosa. Un verdadero salto de gigante y todo un viaje por la historia de la música popular. En su doble vinilo a precio regular maridaba la denuncia política, el rockabilly, el internacionalismo, el soul, el retrato social, el ska, el pop y, por supuesto, el punk. Y de regalo, “Train in Vain”.

Big Black - "Songs About Fucking" (1987)
Conocí a Big Black por los tebeos de Miguel A. Martín en mitad de la deriva grunge en los noventa, cuando mi cuerpo me pedía un acercamiento al punk más “ballardiano”, visceral y nihilista. La combinación de guitarra, bajo y caja de ritmo tuvo su gran despedida en este disco y abriría la puerta a nuevos proyectos de Steve Albini como lo fue Shellac. Rabioso, acelerado, desgarrador, viscoso y mecánico. Sus catorce canciones de post-punk violento incluyendo “The Model”, la magnífica cover de Kraftwerk, darían forma al llamado “rock industrial”.

Lou Reed - "Magic & Loss" (1992)
En un momento en el que había perdido recientemente a mi padre, cayó en mis manos el que a la postre sería la última gran obra del cascarrabias de Lou Reed. “Magic & Loss” es un disco sobre lucha, perdida, despedida y aceptación. Un viaje mortuorio y elegía por un amigo fallecido de cáncer. Un hermoso disco conceptual que me impactó de tal manera que años después no he podido volver a escucharlo entero. En él hay una madurez y una perspectiva sobre lo que te da y te quita la vida cómo solo pueden darlas los años de un cronista en estado de gracia. No es un disco feliz, pero si esperanzador. “There’s a bit o magic in everything and then some loss to even things out”.

Godflesh - "Selfless" (1994)
Con el fallecimiento de Kurt Cobain, algo se rompió en la escena independiente y, en lo personal, yo ya estaba navegando por otros territorios. Más experimentales, más extremos, recuperando algo del viejo gusto por el metal y fusionándolo con propuestas electrónicas avantgarde. Ahí encaja Godflesh y este álbum contradictorio (la portada: una célula creciendo sobre un microchip). Etéreo y terrenal, denso y simple, espiritual y nihilista, pero, ante todo, contundente. No es el mejor que publicó la banda, pues intentaban hacer concesiones aprovechando el éxito de artistas como Ministry o NIN. Aun así, esta dualidad casi esquizofrénica me enamoró al instante.

VV. AA. - "Isolationism. Ambient IV" (1994)
A pesar de estar escuchando todo tipo de géneros, poco a poco iba inclinándome hacía artistas y proyectos electrónicos en los márgenes de la industria. Esta olvidada recopilación producida por Kevin Martin me introdujo, como ya lo haría otro recopilatorio “Strategies Against Architecture II” de los alemanes Einsturzende Neubauten, en un páramo a veces evocador, a veces terrorífico, a través de un desfile de piezas de ambient, dub industrial, pop cronenbergiano y ruidismo apocalíptico de la mano de artistas que si le dices que hacen pop, te miran raro. Se acababa el siglo XX y jugábamos a adivinar como sería el XXI.

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