De las múltiples posibilidades de afrontar una jornada de reflexión electoral, sin duda elegiríamos esta. Un encuentro lejos del bullicio y de la sobreinformación, refugiados en el universo de una cuentacuentos muy especial y aún poco conocida en el panorama independiente de nuestro país, Elena Setién. Es sábado a la noche en pleno centro de Madrid. Bajando las escaleras hacia las profundidades del Palacio de la Prensa de Callao llegamos a una Sala 0 preparada para un concierto que promete ser especial ya solo por su extraordinario nivel de intimidad. Dos teclados y una batería aguardan sobre el escenario a la protagonista de la noche, de vuelta en la capital gracias al ciclo Voces Femeninas Son Estrella Galicia, que desde 2008 viene reivindicando talento con nombre de mujer. Faltan unos minutos para que comience el concierto y en la pista unos pocos afortunados se acomodan alrededor de varias mesas, creando un ambiente propicio y seguramente difícil de volver a producirse en futuras visitas.

Elena Setién es una artista, multiinstrumentista, inquieta en multitud de sentidos. Tras desarrollar una carrera en Copenhague presenta actualmente un nuevo trabajo bajo su propio nombre (Another Kind of Revolution), publicado por el prestigioso sello estadounidense Thrill Jockey. Con formación clásica pero vocación pop, la donostiarra iniciaba el concierto con We See You Shining For A While y la clara intención de repasar tanto canciones nuevas como antiguas, e incluso ni siquiera grabadas llegado el caso. “Siempre elijo lo que me emociona en el momento”, aseguraba.

Bien rodeada por Mikel Azpiroz (teclado) y Karlos Arancegui (batería), Setién continuaba com Dreaming Of Earthly Things, parte de su anterior trabajo, y un sentido homenaje a su padre fallecido hace ahora un año. El concierto avanzaba a través de una característica baja intensidad con aromas de jazz y unos juegos de voces que le definen como una intérprete valiente y con personalidad. Su carácter itinerante se vería perfectamente reflejado poco después en un tema como A Foreigner Like Me, y es que Setién ha residido tanto en Dinamarca como en Londres y Barcelona, sintiéndose extranjera, según confesaba, incluso en su Donosti natal.

A continuación, tras un particular ejercicio vocal, grabándose y añadiendo distintas capas sonoras en directo, advertía que nos adentrábamos en la fase más onírica del concierto, una oda a la sabiduría antigua en forma de canción. Así, se sucedía The Old Tree y Far From the Madding Crowd. “Se me está pasando el tiempo súper rápido”, reconocía tras su teclado, agradecida, adelantando que Milky Way era la última canción de la lista y abriendo la posibilidad de admitir peticiones. Algún despistado que ni siquiera aguantaba hasta el final gritaba Blowin’ in the Wind (los problemas de estar demasiado en familia), haciendo el trío caso omiso y devolviéndonos a su terreno con la fantástica She Was So Fair, broche para una velada intensa y de bajas pulsaciones. Una de esas propuestas que tienden la mano a un oyente habitualmente hiper revolucionado, invitándole a navegar por un territorio inexplorado donde no existe la urgencia.