Es un hecho que en el DCode se respira ya una sensación de estabilidad y tranquilidad. Su consolidación como uno de los festivales más queridos de España está más que certificada. Y aquellos años de desequilibrios y dificultad de venta de entradas han quedado atrás. Es la cita de cierre del verano, todo el mundo lo sabe. Y, a pesar de la lluvia, las ganas de fiesta de los asistentes seguían intactas. Firmando así, de nuevo, un ajustado sold out por segundo año consecutivo. En esta ocasión el festival ha apostado por homogeneizar el cartel. Acudir a una selección de artistas que mueven un tipo de público muy concreto. Bandas que atraen al fenómeno fan, para todos los públicos, y que de forma individual llenan sus conciertos hasta la bandera.

Tras una mañana entregada al ámbito nacional con La M.O.D.A. o Sidonie. La primera gran cita del festival llegaba en torno a las cinco con la subida al escenario de Jorja Smith. Es curioso cómo uno de los nombres con más proyección de la industria actual quedó relegada a un horario de comienzo de tarde del que la gente suele prescindir para poder aguantar hasta altas horas de la madrugada. Aún así, la británica brilló mucho más que algunos de los grandes nombres que levantaban el cartel. Como en citas previas, volvió a apostar por una puesta en escena minimalista en la que todo gira en torno a potenciar su espectacular voz. Embutida en un ajustado vestido gris de terciopelo, Jorja presentó su largo de debut paseándose de lado a lado del escenario y jugando a seducir a su público. En la selección de temas volvió a ceñirse a lo que ya nos tiene acostumbrados. Nos hubiese encantado que tratándose de un festival recurriera a la estupenda Get It Together que firmó junto a Drake para levantar al público. Sólo nos dejó movernos rescatando la gran On My Mind. Y es que, aunque más de algún adolescente fanático se empeñara, los conciertos de Jorja no son para bailar. Son para meterte dentro de su burbuja, agarrarte a su voz y comprender que su propuesta está más cercana al soul que a la pista de baile.

Bastille

Finalizada la única representación internacional femenina de la cita, y como mención especial, se subía al escenario #2 Sam Fender. Una de las apuestas de la BBC Music Sound de del 2018 de donde, junto a él, salieron figuras como Khalid, Sigrid o Alma (a la que vimos en el FIB de este año). Tímido, y sin disco aún en el mercado, se presentaba frente a un público minoritario que no le había marcado en su lista de fundamentales del festival. El sonido de este joven de 21 años, cercano a las grandes figuras del indie-rock británico del momento, era perfecto para que las asistentes de dieciséis años se desvivieran por él. Sin embargo, al margen de algún momento álgido con temas como Dead Boys. Su mayor éxito fue recurrir a realizar un cover del Born in the U.S.A. de Springsteen. Eso sí, hay que reconocerle una capacidad vocal impecable. ¿Volveremos a verle en el futuro?

Comenzaba la ronda de grandes nombres y Viva Suecia eran los encargados de dar el pistoletazo de salida. A estas alturas Rafa ya es todo un líder sobre el escenario y está más que acostumbrado a enfrentarse al gran público. Cierto es que no lograron reunir la cantidad de asistentes que se esperaba. Pero, teniendo en cuenta que aún no había entrado la noche y el gran batallón final, lo conseguido por Viva Suecia puede calificarse de éxito: el repertorio funcionó de maravilla y se dejaron la voz con sus canciones.

Era ahora el turno de Albert Hammond Jr y tenía muy difícil eso de captar la atención del tipo de público que este año asistía al DCode. Tanto que al contemplar cómo los asistentes le veían desde el otro escenario acabó bromeando con ello. “Moláis mucho Madrid, sois los mejores. Bueno, aquellos de allí no son los mejores, pero los de aquí… Lo siento (risas)”. Con una camiseta de AC/DC, unos pantalones blancos con peligro a romperse y unos calcetines rojos. Hay que reconocer que cada vez que vemos a Albert en concierto nos sorprende. Venía ca presentar Francis Trouble, pero, también se cayeron algunos temas antiguos como Carnal Cruise, Ahj o la ya clásica In Transit. Con muchas ganas de bailar, tantas que acabó tirado por el suelo -en ocasiones nos llegaba a recordar a Tomasito- y de interactuar con el público. Durante todo el concierto consiguió olvidarse de que estaba en otra liga con respecto al resto de nombres del festival y ofreció un espectáculo divertido y de calidad. Y, bueno, el resto de gente que veía a Albert desde el otro escenario no hacía otra cosa que esperar a que Bastille aparecieran en escena.

Izal en DCODE 2018

Nueve de la noche y el DCode prácticamente completo (quitando a quienes venían para ver únicamente a Imagine Dragons, claro). Dan Smith aparecía para unir a todos en una gran familia. La banda británica son una apuesta segura. Un conglomerado de hits imparables que empieza y termina en lo más alto. Por fin comenzábamos a ver algo de escenografía sobre el escenario. De hecho, con los nombres que coronaban el cartel de este año nos sorprendió que el escenario principal no contara con una pasarela. Es indudable que los dos LPs que hasta ahora Bastille han publicado han sido acogidos de maravilla por los fans. Se podría decir que el cariño a las canciones de esos trabajos está repartido por igual. Abrieron con Good Grief, jugaron con los asistentes en Of The Night, Dan llegó a meterse en el medio de toda la masa de público y apostaron por los nuevos lanzamientos como Quarter Past Midnight o el más reciente Happier, tema que sacaron junto a Mashmello. Una gran fiesta que dejó el listón muy arriba al resto de protagonistas de la noche.

Tras ellos volvíamos al ámbito nacional con el segundo concierto con más público de la noche. No sabemos hasta cuando va a resultarles efectiva a Izal la fórmula aprendida, pero, a día de hoy, la banda de Mikel sigue teniendo una enorme capacidad de enamorar a la audiencia. Con una vistosa escenografía que recreaba la portada de su último álbum, Mikel se subió al escenario cargado de un arsenal de rimas y discursos propios del universo de la banda. Apuestan fuerte por Autoterapia y le dan un gran protagonismo en el directo. Tanto que los propios miembros de la banda señalan La increíble historia del hombre que podía volar pero no sabía cómo como el momento más divertido de su espectáculo. Aún así, lo que mejor les funciona es recurrir a los temas de los primeros discos, aquellos que una vez engancharon a un gran número de público y les convirtieron en fans para siempre. Continuos bailes estrambóticos por parte del líder, un karaoke colectivo en prácticamente todo el concierto. Dejaron fuera del setlist Tu continente e introdujeron Pánico práctico con un discurso feminista a favor del “No es no”.

Imagine Dragons

Y llegó el momento más esperado del festival. Unas figuras encapuchadas aparecían en la parte inferior del escenario mientras los acordes de Radioactive empezaban a tener cada vez más presencia. Entre ellos, un Dan Reynolds que en pocos segundos se quitó todo para aparecer sobre el escenario únicamente con un pantalón de deporte y levantar a la masa al ritmo del que sigue siendo uno de los grandes himnos del grupo. Se trata de uno de los últimos conciertos de la gira de Evolve y la intención de Imagine Dragons es cerrar esta era con la misma fuerza que comenzó. “Aquí estáis a salvo, es un lugar para el amor, sin que importe la política ni la religión. Aquí todos somos libres”. Pudimos comprobar que los mensajes activistas de Dan siguen a tope. Con este último álbum se propuso convertirse en un abanderado de la lucha por las injusticias sociales, de todos esos problemas que frenan la libertad de los adolescentes, su mayor público. Por eso al comenzar Demons habla con total normalidad de los problemas mentales que pasó y anima a todos los que se sientan mal a abrirse a sus seres queridos. Un bonito mensaje tratándose de una de las figuras pop más seguidas del mundo. En It’s Time volvió a sacar la bandera LGTBI+ y a pasearla junto con la de España por todo el escenario. No se olvidó de recordar el reciente fallecimiento de Mac Miller, al que alabó como un gran artista, y manifestó su cariño dedicándole Rise Up. Cierto es que a grandes rasgos la cita con Imagine Dragons no fue demasiado fluida, que el público estaba menos entregado de lo esperado. Y si a eso le unes el apostar en un festival por la versión del Every Breath You Take de The Police o ese forzado relleno de mantener Shots como una intro a piano. El espectáculo de Imagine no fue el mejor de las veces que hemos podido verles en directo, pero sí el de mayor tamaño y el que se hizo con la noche por completo.

Una vez terminaron los cabezas de cartel aún estaban por llegar unos The Vaccines dispuestos a ser los dueños de la fiesta. Sonaba Dancing Queen de Abba y Justin Young aparecía en el escenario con un espíritu mucho más formal a lo que nos tiene acostumbrados. Los británicos tiraron de un repertorio cargado de clásicos, temas con los que el público ya estaba familiarizado y alguna que otra canción del Combats Sport. Mucho brillo, juegos con el micrófono y mucho ritmo. Tanto que, después de haber vivido el concierto más grande del festival, la hora y diez de The Vaccines se nos pasó volando.

La cita comenzaba a llegar a su fin y al otro lado, en el pequeño escenario en el que brillaron durante la mañana grupos nacionales, cerraban unos siempre apetecibles Triángulo De Amor Bizarro. Mientras tanto el escenario #1 se preparaba para recibir a Kakkmaddafakka como encargados de clausurar la jornada. Lo que vivimos a continuación fue un fin de fiesta en el que la gente iba abandonando el festival con el cansancio que se evidenciaba en sus rostros. Y así poco a poco el espacio se contaminaba de un ambiente digno de las últimas horas de una fiesta de fin de curso.