La primavera la sangre altera. La luna llena revoluciona las feromonas de algunas chicas. Las nuevas canciones de Morrissey excitan desde los títulos. Tamara no cambió, sigue siendo la misma y ya no sufre por su querer. En Astrud algo cambió, ¿siguen siendo los mismos? Genís sigue mutando como siempre, pero él es punto y aparte, su esencia radica precisamente en el cambio. Su nuevo look cual Lorca o Dalí lo hace si cabe más divino. ¿Manolo? Bien gracias. Así se presentó el dúo más arty de la escena nacional ante su hinchada y como jugaban en casa sin nada que perder, las rarezas, inéditos o caras B parecían sus hits de toda la vida. Da igual que cambien de instrumentos (guitarras por teclados), posiciones o protagonismos, Astrud seguirán siendo nuestra rara avis más ecléctica, provocativa y socarrona, capaz de pasar de un tema guitarrero como “Los novios instantáneos”-su nuevo himno- a un ritmo feroz y cavernoso de base pregrabada como “El teclista telequinético”. Los detractores de Astrud aún se preguntan que cambió, y sus admiradores rezan para que no cambien… y ellos a lo suyo, es decir, que siguen cambiando, toda una paradoja digna de su cancionero como bien demuestran “Cambio de tiempo” o “Cambio de forma” temas que también cayeron en este discreto concierto, aparentemente más destinado hacia sus fans o completistas.