La vigencia de “Angel Sanctuary” en el mercado editorial español es un fenómeno editorial digno de análisis. El reciente lanzamiento de la edición de Devir, organizada en diez volúmenes dobles, supone el tercer advenimiento en nuestras librerías de la obra más representativa de Kaori Yuki, tras su paso por los catálogos de Mangaline y ECC. Este interés sostenido, veinticinco años después de que concluyera su serialización original en la revista Hana to Yume, confirma que continúa siendo una propuesta atractiva para los lectores. Si el concepto de manga de culto tiene algún sentido, resulta difícil no situar esta obra en esa categoría.
Si hay que señalar una razón por la que un manga, en muchos aspectos tremendamente deudor de su época, sigue gustando o, al menos, sorprendiendo, esta reside en su carácter desmedido y excéntrico. Hasta el punto de que, incluso en los nada puritanos años noventa, una década en la que casi toda transgresión parecía tolerable, llegó a resultar escandaloso. No es casual que su adaptación al anime quedara truncada tras unos pocos episodios. Y no fue por una crudeza gráfica extrema: en comparación con títulos coetáneos como “Berserk” o “Hellsing”, el nivel de gore es contenido y el sexo explícito casi inexistente. Lo verdaderamente perturbador es la manera en que su bizarrísimo argumento explota los mitos judeocristianos con tal radicalidad que deja, por ejemplo, a “Dogma” de Kevin Smith como una travesura inofensiva.
Al igual que otro hito de los noventa, “Neon Genesis Evangelion”, Yuki puebla su relato de ángeles, guerras celestiales y visiones apocalípticas, pero su audacia conceptual va mucho más allá. “Angel Sanctuary” nos ofrece nada menos que una reinterpretación libérrima de la “Divina Comedia” de Dante. La historia sigue la odisea de Setsuna Mudô, a quien conocemos en inicio como un adolescente introvertido y solitario (y con un gran secreto). A lo largo de este primer volumen, se verá obligado a aceptar su condición de encarnación de un ángel rebelde y, por si fuera poco, tendrá que desafiar a Dios y recorrer cielo e infierno para rescatar a la chica que ama.
Pero, además, nos iremos familiarizando con las diferentes facciones enfrentadas entre sí en las que se dividen las jerarquías angélicas y demoníacas en una trama intrincadísima que incluye pasiones incestuosas, transexualidad, videojuegos malditos, monstruos, venenos, armas mágicas… una cantidad de elementos e información que, en las primeras páginas, puede ser abrumadora. Hay que destacar que en el mundo que construye Kaori Yuki, muy pocos personajes se definen como “positivos” o “malignos” de principio a fin; por así expresarlo, todos cuentan con su propia agenda. A todo esto hay que sumar su sofisticado envoltorio visual. “Angel Sanctuary” es un ejemplo de la estética gótica de los noventa (la década de “El cuervo” o “Sandman”), con personajes estilizados y andróginos y escenarios imbuidos de un barroquismo sensual, inspirado en la pintura prerrafaelista.
Como una auténtica obra de culto, no podemos asegurar que, si se adentran en el singular universo de “Angel Sanctuary”, queden plenamente satisfechos. En cambio, sí garantizamos que no se parece a nada que hayan visto o leído con anterioridad.

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