Tribus de Europa
Cine - Series / Phillip Koch

Tribus de Europa

6 / 10
Luis M. Maínez — 02-03-2021
Empresa — Netflix
Fotógrafo — Archivo

El último gran estreno de Netflix es “Tribus de Europa”, una serie que retrata una Europa postapocalíptica en la que los países han desaparecido y la población se ha dividido en pequeñas tribus por todo el continente. La culpa de esto la tiene el llamado Diciembre Negro, un aciago mes en el que la tecnología que sostenía Europa se desmoronó dejando al viejo continente sin Internet, sin comunicaciones y sin apenas electricidad, algo que provocó el caos y el desmantelamiento de la sociedad tal y como la conocíamos.

De esto han pasado ya muchos años cuando empieza “Tribus de Europa”, que pone el ojo en la vida de tres hermanos de una pequeña tribu de no más de medio centenar de miembros que vive en un reducto natural en los bosques de Alemania. Liv, Kiano y Elja son los hijos del líder de esta tribu, los “Orígines”, que viven sin anhelar ningún progreso porque el ansia de progreso llevó a la civilización al colapso. Como Netflix en estas ocasiones no suele ser un ejemplo de sutileza, “Tribus de Europa” presenta el conflicto a los pocos segundos de comenzar: una nave de tecnología punta se estrella en el bosque de los protagonistas y su apacible vida en comunión con la naturaleza deja de ser tal. Y es que la tribu de los Orígenes se verá pronto envuelta en una batalla entre los Cuervos, la aparente tribu malvada de una serie que, sin embargo, acierta según van pasando los capítulos a la hora de relativizar el mal y el bien. Un bien representado en principio por los Crimsons, una tribu de soldados que protegen a las tribus pequeñas a cambio de tributos (como la UE de hoy en día, vamos), pero que también acabará sembrada de dudas sobre sus intenciones.

“Tribus de Europa”, que está producida por la compañía que hizo “Dark”, tiene todos los elementos clásicos de las grandes sagas juveniles: un personaje que parece un inútil absoluto y que se encuentra a un mentor que le ayuda en su viaje a entregar el Cubo, la pieza clave de la tecnología de los Atlantes, una tribu cuya tecnología no se vio afectada por el gran apagón, al lugar donde pertenece (sí, Elja es tan inútil como Frodo en su camino a destruir el Anillo Único); una protagonista femenina aguerrida y fiel a los principios de su tribu que se enrola solo a medias en el ejército de los Crimsons (cualquier parecido con “Los juegos del hambre” es más que una coincidencia) y un chico guapo y musculoso que cumple su sueño de descubrir mundo más allá de su tribu y que guarda un sorprendente parecido físico con, por ejemplo, el hombre lobo de “Crepúsculo”.

Al ser tres hermanos no hay por qué quedarse con un solo camino del héroe y aquí es donde la serie crece. Un sobresaliente uso de la música y una dirección de arte muy potente sostienen a la serie en sus momentos más duros (de verdad, más historias de personajes torpes pero de buen corazón, no, por favor) y la convierten en un producto muy notable cuando la historia y sus protagonistas son más interesantes, como en la incursión de Kiano en el universo de los Cuervos que, por cierto, hacen una fiestas techno-góticas que ya quisiera Berghain. Además “Tribus de Europa” –desde una perspectiva alemana, claro– explora de manera alegórica y un poco evidente los conflictos que afectan a la sociedad europea y occidental de hoy en día: la lucha por la reivindicación de las microidentidades puede acabar disgregando a una población en reductos de afines condescendientes consigo mismo y hostiles entre sí.

Uno termina de ver los seis primeros episodios de “Tribus de Europa” con buena sensación, sabiendo que está lejos de ver una obra maestra y más cerca de engancharse a la siguiente temporada. Al final, si las fórmulas se repiten, será por algo. Aunque haya quienes esperamos algo más.

 

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