Small Axe
Cine - Series / Steve McQueen

Small Axe

9 / 10
Oriol Rodríguez — 27-02-2021
Empresa — Amazon Prime Video

Hay series y series y luego está “Small Axe” de Steve McQueen, que no es una serie, ni tampoco una miniserie de cinco capítulos. Tampoco son cinco películas, sino cinco peliculones extraordinarios de temática antológica sobre la comunidad inmigrante afro-caribeña en la Inglaterra de mediados del siglo XX. Cinco historias inspiradas en hechos reales acontecidos en Londres entre 1962 y 1989 que ahondan en el racismo y los muchos problemas y adversidades contra los que tuvo que luchar este colectivo por el pleno reconocimiento de sus derechos.

Artista total, entre los muchos palos que toca (fotografía, escultura…) Steve McQueen ha acabado destacándose como uno de los cineastas británicos más interesantes de su generación. Citando la Nouvelle Vague y de las películas de Andy Warhol como sus principales fuentes de inspiración, McQueen debutó de largo el 2008 con la película “Hunger” sobre la huelga de hambre irlandesa de 1981, protagonizada por un por aquel entonces desconocido Michael Fassbender (pero demostrando sus dotes colosales como intérprete) que se convertiría en su actor fetiche. Estrenada en el Festival de Cannes, se adjudicó el Caméra d’Or del icónico certamen francés. Luego vendrían “Shame” y “12 años de esclavitud”, filme que ganaría el Oscar a la mejor película. El thriller “Viudas” es su último trabajo cinematográfico hasta el momento. “Small Axe” su primera incursión en el mundo de la televisión, aunque, obra magna, es puro cine.

“…So if you are the big tree, we are the small axe”, cantaba Bob Marley en el tema incluido en su álbum “African Herbsman” de 1973 y del que ahora McQueen ha robado el titulo para su aventura catódica, experiencia (en este caso de forma totalmente evidente) que como toda su obra tienen un componente de compromiso y denuncia en su esencia. El primer capítulo de las cinco en total que tiene el proyecto es su máximo exponente.

Shaun Parkes (“Lost In The Space”), John Boyega (“Star Wars”) y Letitia Wright (“Black Panther”) son los protagonistas “El Mangrove“, primera entrega de la antología. En esta, McQueen nos aproxima a la historia de Marcha de los Manglares de 1970 –icónica protesta de la que participaron centenares de personas contra la violencia de la policía metropolitana sobre los vecinos negros de Notting Hill– y al juicio a los nueve arrestados en ella, entre estos Altheia Jones-LeCointe, del movimiento de las Panteras Negras británicas y Frank Crichlow, propietario del restaurante The Mangrove, punto de encuentro de la comunidad afrocaribeña del popular barrio londinense y epicentro de aquella manifestación. Brillante a nivel técnico, sublime en lo emotivo.

Si ya en el primer episodio la música juega un papel central, mucho más protagonístico es su rol en el segundo: “Lovers Rock”. ¿La mejor película que ha firmado jamás McQueen? Puede. Esta prodigiosa segunda referencia de la saga es una oda al reggae, el jackfruit o el lovers rock, los sonidos que aullaban los altavoces en las fiestas privadas que los afro-caribeños organizaban en sus casas cuando aún tenían prohibida la entrada en muchos locales nocturnos de Londres. Grabada con un estilo sencillo pero con un amor que traspasa la cámara, también es una extraordinaria declaración de amor a la mujer negra y a su papel fundamental, eje rotor y de sustento, en la comunidad. El larguísimo plano secuencia en el que todos los protagonistas del capítulo cantan el “Silly Games” de Janet Kay es puro deleite y orgasmo para los sentidos.

La tercera película, “Rojo, blanco y azul“, puede que sea, y es, la más floja de las tres que ya ha estrenado Movistar en nuestro país. En esta, McQueen nos platea la eterna pregunta de si se puede cambiar el sistema desde dentro. Y lo hace a través del personaje interpretado, nuevamente, por John Boyega, un joven que decide enrolarse en la policía para poner fin al poso racista que hay en ella. Aunque interesante en su punto de partida y notable en su realización carece, del calado emotivo de los dos capítulos que la preceden.

Esta joya catódica se completa con “Alex Wheatle” y “Educación”. El primero de estos es el recuerdo a la historia del homónimo escritor. A inicios de los ochenta, Wheatle vivía en un hostal para jóvenes sin recursos, hasta que acabó siendo detenido por su participación en los altercados del barrio de Brixton de 1981. En la cárcel compartió celda con un rastafari que le despertó su conciencia social a la vez que le descubrió la literatura. Entre rejas se empapó de todo lo que cayó en sus manos: Chester Himes, Richard Wright, C. L. R. James, John Steinbeck… Ya libre se puso a escribir, convirtiéndose con los años en uno de los mayores referentes de la literatura inglesa de origen afro-caribeño. Así mismo “Educación” es una sobrecogedora radiografía de la forma en la que el sistema educativo británico trataba a los niños afro-caribeños, muchas veces recolocándolos en centros de educación especial sin motivo alguno. Muchos de estos de menores pudieron acabar desarrollando todas sus aptitudes gracias a las escuelas dominicales organizadas por la comunidad. El mismo McQueen acudió a uno de esos centros.

“Hemos perdido muchas cosas en los últimos seis meses de nuestras vidas”, declaró el cineasta inglés, él mismo de ascendencia afro-caribeña, el día del estreno de “Small Axe”. “Llega un momento en el que debemos pararnos y pensar. Ojalá George Floyd estuviera aquí hoy. Preferiría que él estuviera aquí hoy. Pero lo único que puedo decir es que no murió en vano y que estas películas, ‘Small Axe’, son parte de la narrativa de ser una persona negra en este mundo”.

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