Patria
Cine - Series / Aitor Gabilondo

Patria

9 / 10
Luis M. Maínez — 14-11-2020
Empresa — HBO
Fotógrafo — Archivo

La emisión semanal de ‘Patria’ en HBO ha llegado este pasado domingo a su final. Lo que ya se apuntaba en los primeros episodios se confirma: ‘Patria’ es una de las series con más calidad que se han rodado nunca en España. También que toda su brillantez está al servicio del dolor.

El arco argumental-desgarrador que traza ‘Patria’, la serie que ha creado Aitor Gabilondo para HBO Europe, encuentra su climax un par de paradas antes del final. El miedo y el dolor que empiezan tensionados se desencadenan en crueldad. El espectador se ve abocado al desprecio sin darse cuenta. Antes se (re)construye el dolorosísimo pasado y después se bosqueja un futuro posible, donde quizá haya un lugar para el consuelo. El retrato que primero Fernando Aramburu en la novela y ahora Gabilondo hacen de las dos familias protagonistas es tan poderoso y tan difícil de ver que a veces uno olvida que está ante el retrato de una sociedad. Ante una tragedia donde el personaje principal es el silencio.

‘Patria’ supera todas las polémicas previas sobre su indeterminación política. HBO -en este caso su filial europea- vuelve a demostrar que sigue cuidando sus productos más que los demás. Salvo un par de detalles nimios que salen peor parados (la escena de Nerea en Alemania o un personaje que queda más vacío que el resto como es Xavier) la serie consigue conmover por su belleza formal y también por la crudeza evidente de su fondo.

La lluvia marca un Euskadi que pasa a ser testigo y no solo escenario de la lucha de unos personajes enfrentados por la memoria y la violencia y la muerte. Un marco bellísimo (el País Vasco de Aramburu y Gabilondo) que anestesia con rutina acciones lo suficientemente devastadoras para quebrar una sociedad. ‘Patria’ es el gigante que es y no una de las muchas ficciones sobre el terrorismo que se han filmado en España gracias al contraste entre las dos familias protagonistas, encarnadas por un elenco de actores soberbio.

Los hijos de ambas familias toman partido de una manera o de otra ante el horror. Tienen el poder de decisión del que carecen sus padres. El lazo que une a Txato (José Ramón Soroiz), empresario asesinado por ETA y sobre cuya muerte empieza a desenrollarse en espiral toda la trama y a Joxean (Mikel Laskurain), su mejor amigo y padre de Joxe Mari, un miembro de ETA y posible implicado en su muerte, es tan real que asusta verlo romperse. Una amistad entre dos hombres sin adornos, criados durante la dictadura y madurados bajo el terrorismo, que viven, porque es lo que hay que hacer, como pueden. Hasta que pueden. Sin embargo, la gran historia que es ‘Patria’ es indisociable de Miren y Bittori, interpretadas por unas absolutamente magistrales y excepcionales Ane Gabarain y Elena Irureta que brindan sendas interpretaciones memorables y llenas de humanidad. Hacen al espectador partícipe de lo presentes que se tienen siempre la una a la otra desde la distancia. También amigas, como sus maridos, pero con un carácter más fuerte y con los sentimientos a flor de piel marcados por la viudedad de Bittori y la maternidad de Miren. Ambas consiguen trascender la ficción y convertirse en símbolos de todo aquello que contarán los libros de historia dentro de unos años pero que será imposible entender sin haberlo vivido de primera mano o sin acercarse a un relato como éste.

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