Patria
Cine - Series / Aitor Gabilondo

Patria

8 / 10
Luis M. Maínez — 20-09-2020
Empresa — HBO
Fotógrafo — Archivo

Los dos primeros capítulos de “Patria” que pudimos ver unos pocos afortunados en los Cines Callao de Madrid convierten la polémica por el cartel de la serie en un ejemplo más de la precipitación a la hora de opinar y la poca importancia de desconocer algo para posicionarse al respecto. “Patria”, además de tener un inicio de mucho nivel (lastrado únicamente por un par de escenas mal construidas, como la del cementerio), es absolutamente clara en su planteamiento: no escatima ni un miligramo del dolor causado por ETA; tanto es así, que la serie se vuelve, por momentos, difícil de ver por lo emotiva y lo desgarradora. El que les escribe, sin estar predispuesto, no pudo dejar de llorar en toda la proyección.

Lo que hemos podido ver de “Patria” es alentador por su calidad audiovisual y su buen pulso narrativo. Un inicio de serie marcado por los silencios y las palabras de reproche dichas en voz baja, que siempre son mucho más duras que los gritos. Los recuerdos de uno de los muchos asesinatos se entrecruzan con la vida de dos mujeres, Bittori y Miren, y de sus familias, que han quedado marcadas para siempre por el dolor y la violencia. La certeza de que la huella de muerte que dejó ETA afectó y afecta a varias generaciones es incuestionable. La descripción de la sociedad vasca que hace la serie en sus primeros compases -se esté o no de acuerdo con ella- es brillante narrativamente hablando y la identidad visual de la serie no solo es atractiva sino fidedigna. Los personajes sufren y viven y mueren en un escenario dolorosamente reconocible. No hay licencias escapistas en esta adaptación de “Patria”.

“Patria” se estrena el 27 de septiembre en HBO y podremos disfrutar de un capítulo a la semana, a la vieja usanza. Toda una consideración por parte de la plataforma de streaming. “Patria” no es una serie para ver de un atracón en un maratón frenético. El propio ritmo de la serie exige pausa y reflexión, una digestión a la altura de la receta que Asier Gabilondo (“El Príncipe”) y Fernando Aramburu nos han preparado. “Patria” consigue el más difícil todavía: uno termina sobrepasado por la intensidad de las imágenes, por su crudeza y verdad, pero no puede dejar de mirar. La espera hasta el siguiente capítulo se hará eterna, un fenómeno cada vez menos habitual y que pone en evidencia el buen trabajo de los creadores y el de una división europea de HBO que trabaja muy bien, haciendo honor al prestigio acumulado durante años por la matriz. Los que se dieron de baja tras la polémica del cartel se lo pierden.

 

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