Nevrland
Cine - Series / Gregor Schmidinger

Nevrland

7 / 10
J. Picatoste Verdejo — 14-05-2020
Empresa — Orbrock Film
Fotógrafo — Archivo

“Nevrland”, primer largometraje del austríaco Gregor Schmidinger, es la respuesta del siglo XXI a “Los 400 golpes”, Gaspar Noé mediante. De hecho, empieza donde acababa el clásico de François Truffaut. Jakob, un chico de diecisiete años, corre por un bosque. Si Antoine Doinel lo hacía por inercia, movido por una desconocida fuerza interior que lo empujaba a encontrar una salida a su insatisfactoria cotidianidad, Jakob salta y da muestras de alegría consciente de un futuro mejor, de un objetivo pleno. Y allí donde Doinel se paraba, frente al obstáculo irreductible del mar, nuestro Jakob se zambulle desde un impresionante acantilado de colores irresistibles. Diáfana declaración de intenciones.

Será el primero de los umbrales de una película jalonada de franqueos a otras dimensiones, de invitaciones a otras experiencias, como saltos de pantalla, durante la iniciación vital de un adolescente homosexual. De lo sublime a lo terrenal hacia el cosmos.

Pronto descubriremos que el día a día de Jakob, interpretado con solvencia por el debutante Simon Frühwirth, dista del brillante cromatismo inicial, que el joven habita en la penumbra ocre de un mortecino hogar familiar y que su vida se reparte entre la visión de casquería en un matadero en el que trabaja y los videos porno en una web de contactos que lo llevan hacia Kristjan, un joven extranjero de veintiséis años que le servirá de guía en su laberinto.

El filme, que se adecúa a los cánones del cine austriaco seco y directo –se nos antoja revelador que Michael Haneke, alemán de nacimiento, se nacionalizase austriaco–, prescinde mayoritariamente de música extradiegética y prefiere servirse de sonidos agrestes como la actividad en el degolladero o la desagradable y traqueteante sinfonía de una resonancia magnética. Este patrón sonoro se suma a las imágenes turbadoras que se mezclan en la mente del chico y la iluminación estroboscópica de un antro subterráneo por el que transita Jakob tras haber conocido a Kristjan. Todo conduce a un viaje lisérgico final de veinte minutos que empuja Nevrland hacia el terreno del cine alucinatorio de Gaspar Noé. Una experiencia, por tanto, extrema, que da respuestas polémicas a los Doinel del siglo XXI. Pese a ser capaz en su inicio de acercanos a su vulnerable protagonista, acaba resultando ardua; estábamos avisados: la película se abre con una cita de Nietzsche, “Todavía tenéis caos en vuestro interior”. Se podrá ver desde el viernes 15 en Filmin.

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