El hombre del norte
Cine - Series / Robert Eggers

El hombre del norte

7 / 10
David Sabaté — 25-04-2022
Empresa — Universal Pictures España
Fotógrafo — Cartel de la película

Robert Eggers encabeza junto a Ari Aster y Jordan Peele una nueva generación de realizadores norteamericanos alrededor de los cuarenta que aborda el cine de género desde una óptica libre, ambiciosa y personal que conjuga entretenimiento y cine de autor. Eggers ha sido el primero de ellos en estrenar su tercer largometraje: una historia de vikingos que, si bien a diferencia de sus anteriores “La bruja” y El faro no destaca por la originalidad de su planteamiento –un argumento clásico de venganza de connotaciones trágicas–, se sirve del poder visual y evocador del cine de Eggers para impactar al espectador con su mezcla de belleza, misticismo y violencia descarnada.

El resultado, tan crudo como atmosférico, remite tanto a “Conan el Bárbaro” de John Milius como al esteticismo de “Valhalla Rising” de Nicolas Winding Refn o al tono crepuscular del “Hamlet” de Justin Kurzel. De hecho, el film adapta el cuento vikingo que inspiró la obra más influyente de Shakespeare, protagonizado por el príncipe Amleth, encarnado aquí por un imponente Alexander Skarsgård a quien acompañamos en su paciente pero inexorable travesía hacia su propio destino.

Con esta premisa y con la ayuda de una envolvente banda sonora compuesta por Robin Carolan y Sebastian Gainsborough (Vessel), Eggers construye un mundo propio impregnado por su estilo agreste y detallista; un desigual cruce de acción –el plano secuencia del asalto a un campamento por parte de un grupo de guerreros berserker es sencillamente magistral–; paisajes abrumadores y documentadas referencias al folk nórdico: desde sacrificios y rituales filmados con vocación casi documental, a la onírica presencia de chamanes, sacerdotisas y valquirias que asoman con inusitada naturalidad al mundo de los vivos.

Sus más de dos horas de metraje se resienten por momentos del difícil equilibrio entre ritmo, espectacularidad y pasajes contemplativos –se intuye aquí el pulso entre estudio y autor–, y a pesar de la presencia magnética de Anya Taylor-Joy y de una soberbia Nicole Kidman, se echa de menos un mayor protagonismo de secundarios de lujo como Ethan Hawke o, en especial, Björk y Willem Dafoe.

Con todo, “El hombre del norte” retrata con aplomo y respeto una cosmogonía huérfana hasta la fecha de un retrato maduro y genuino; una representación tan épica como contenida, imperfecta pero rotunda, que funciona en su combinación de mística y fisicidad y en su generación de imágenes poderosas que, desde ya, forman parte del imaginario colectivo asociado a la mitología nórdica.

 

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