Beginning
Cine - Series / Dea Kulumbegashvili

Beginning

8 / 10
J. Picatoste Verdejo — 22-12-2020
Empresa — First Picture
Fotógrafo — Archivo

“¿Cómo debe comportarse un cristiano en la vida diaria?”. Con esta pregunta acaba de manera accidentada, pero no accidental, la primera y larga escena del debut en la dirección de la georgiana Dea Kulumbesgashvili. Lo que seguirá será un (implacable) cuestionamiento de esa misma vida cristiana (en el seno de una comunidad de testigos de Jehová) desde una óptica feminista.

La directora elige el rigor de planos fijos –hay apenas dos movimientos de cámara en las dos horas de metraje– para captar la opresión de Yana, la esposa del líder de una comunidad amenazada de testigos de Jehová. Sin embargo las agresiones que pueda recibir el grupo no son las únicas ni las más importantes a las que está sometida Yana, tanto por su condición de mujer como por ser esposa del pastor. El filme se vertebra a partir de la búsqueda de un refugio íntimo ante las agresiones físicas y morales que recibe y traza un itinerario de lo externo a lo interno, de lo factual a lo psicológico.

El contraste plasmado en la ya mencionada primera escena, que combina sosiego con tumulto, sienta las bases de una película que alberga brutalidad y belleza. Con un rigor formal y una osadía narrativa que recuerdan al cine de Michael Haneke, Kulumbegashvili golpea al espectador, al que quiere remover con cuestiones incómodas. Lo hace con menos efectismos que el director austriaco. Kulumbegashvili prefiere servirse de los elementos cinematográficos a su alcance para crear en ocasiones una turbadora oposición de ideas y en otras sumir al espectador en la misma experiencia sensitiva que vive la protagonista. Así la cineasta puede escenificar una agresión sexual en un paisaje apacible donde las aguas corren libres y regalarnos, en otro momento de la cinta, uno de los más bellos planos que nos habrá dejado el cine este año, además de una experiencia casi terapéutica para el espectador: ese largo plano cenital, de implicaciones divinas, en que Yana yace en un parque y el sonido va desapareciendo paulatinamente hasta alcanzar la paz absoluta. [No por casualidad esa imagen constituye el cartel de la película].

“Beginning” arrasó en el último festival de San Sebastián ganando cuatro premios (película, actriz, dirección y guion). Representa el descubrimiento de una directora de ideas audaces, contundente pero empática y que en su exploración de caminos transitados incorpora incluso conceptos del videoarte en la escena final, lo que añade dimensión poética a la obra.

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