Aquí tienes la primera parte del diario de grabación

El grupo ofrece a nuestros lectores un interesante relato de la grabación de “Solar Secrets”, su nuevo trabajo, al que han dado forma en Estados Unidos junto al mítico productor Tony Visconti.

Durante las próximas semanas, Capsula actuarán en Torredembarra (5 julio, X Magic Festival), Aranda de Duero (16 agosto, Sonorama), San Sebastián (27 julio, Jazzaldia) y diversos festivales en Francia y Suiza, pero, hasta que puedas verles de nuevo en concierto, podrás leer en sus propias palabras lo que fue la grabación de su material más reciente. Hoy te ofrecemos la primera parte del diario de grabación.

Para que vayas haciendo boca, Capsula interpretaron en directo cuatro canciones en la radio de Seattle KEXP, que puedes ver a continuación.

Diario de grabación. Parte uno. Antes del estudio

Mientras estamos de gira, vamos coleccionando demos en medio de los shows y los grabamos. Una vez que decidimos escuchar los demos todos juntos, tenemos en cada canción la influencia de la gente de cada sitio donde dimos un show. Desde “In The Land Of Silver Souls” teníamos cerca de treinta esqueletos de canciones para un nuevo disco y la idea era grabar el nuevo álbum en la primavera de este año.

El sello nos avisa de que en un mes y medio haríamos gira por todo Estados Unidos con Os Mutantes, uno de nuestros grupos de referencia de toda la vida, un grupo con el que habíamos crecido en Argentina. Por ello, debíamos comenzar a planear las fechas para entrar al estudio. Al saber esto, hablamos con John Agnello, nuestro productor de los últimos dos discos. El tema es que John nos decía que recién estaría disponible a partir de mayo. Se nos planteaba un dilema, ya que con John se había generado una conexión tanto musical como humana muy fuerte y estábamos seguros que nuestro próximo álbum lo haríamos con él. John ya conoce nuestro sonido de sobra y es muy fácil trabajar con él de esa manera. Pero no llegábamos a tiempo.

Le contamos nuestra urgencia a un muy buen amigo nuestro de Barcelona. Él nos venía diciendo hace un par de años que Tony Visconti sería el productor ideal para trabajar con nosotros. Cada vez que nuestro amigo nos decía lo mismo sobre hablar con Tony, nosotros nos sonreíamos pensando que era imposible trabajar con uno de nuestros héroes musicales. Sus trabajos con David Bowie y T-Rex habían marcado la dirección de nuestras vidas. Poder trabajar con él se parecía más a un sueño que a una realidad cercana. Pero nuestro amigo insistió y nos pasó su contacto, diciéndonos que el “No” ya lo teníamos. Así que no había nada que perder con intentarlo.
Contactamos con su manager al día siguiente y nos dijo que le pasásemos algunos de los nuevos demos para que Tony pudiera escuchar. También nos dijo muy amablemente que no nos preocupásemos si Tony rechazaba el proyecto, ya que el noventa y cinco por ciento del material que le llegaba no le interesaba para trabajar. En definitiva, que no nos decepcionáramos si no lo aceptaba, que eso no significaba que la banda no fuera buena.
Al cabo de dos días nos responde diciéndonos que Tony había escuchado las demos, que estaba muy interesado en el proyecto y que estaba dispuesto a entrar a grabar. No lo podíamos creer: los sueños y los deseos a veces pueden convertirse en realidad.

 

Antes de saber que trabajaríamos el nuevo álbum con Tony, ya teníamos programados conciertos en Austin en el Festival SXSW 2013. El SXSW es uno de nuestros festivales favoritos y este era el sexto año en que estaríamos allí. Teníamos solo tres semanas para llegar con las canciones terminadas al estudio y en medio unos cuantos conciertos. Austin fue genial. Dimos cuatro conciertos maratónicos y vimos grandes conciertos. Desde allí nos fuimos para Nueva York. Al llegar teníamos un show programado en la sala Brooklyn Bowl. Visconti entre tanto estaba en Londres en la exposición que se hacía sobre David Bowie en el Museo Victoria & Albert. Tony ya nos había escrito diciéndonos que llegaría a Nueva York el mismo día del concierto en Brooklyn y que haría lo posible por ir a vernos en directo.

El Brooklyn Bowl es una de las mejores salas de Brooklyn ahora mismo y el sonido es muy bueno.
Nosotros estábamos con la incertidumbre de si conoceríamos a Tony antes de entrar al estudio, ya que estaba super ocupado esos días con la promoción del nuevo álbum de Bowie, “The Next Day”. Bowie no estaba dando entrevistas ni apareciendo en público hasta el momento y Tony, como productor del disco era su vocero oficial frente a la prensa.

Comenzamos el concierto en el Brooklyn Bowl con la expectativa de si vendría Tony. Ya habíamos terminado la primera canción cuando desde el escenario vemos a Tony acercándose al escenario para llegar a las primeras filas con una sonrisa enorme en la boca. Desde el escenario fue un impacto muy grande, ya que uno de los héroes de nuestra iconografía rock y el tipo con el que entraríamos al estudio en unos días estaba viendo nuestro show.
En esos momentos los nervios te pueden llevar a dos sitios: o haces el peor concierto de tu vida, o por el contrario, juntas toda la energía y te lo juegas todo a que aparezca la magia. En este caso ganó la segunda chance. El público se lo pasó en grande y nosotros también.

Al terminar el show, Tony se acercó al backstage a presentarse y a felicitarnos por el concierto. En el rato en que estuvimos en backstage reconocimos a Tony como un apasionado de la música y un tipo con una energía brutal. Se mostró muy entusiasmado con lo que había visto del grupo en directo y nos preguntó cuáles eran nuestros planes para el día siguiente. Le contamos que teníamos reservado un estudio en el showroom de Gibson durante las próximas dos semanas para ensayar las canciones nuevas antes de entrar al estudio. Nos dijo que eso era genial y que nos encontrásemos allí para ir escuchando las canciones e ir preparando ideas para la producción.

Al día siguiente nos encontramos en los estudios de Gibson. En el local de ensayo, mientras íbamos tocando las canciones, Tony iba haciendo apuntes de cada canción, nos iba comentando sus ideas sobre los arreglos que se podían hacer. Nos iba dando distintas ideas sobre las intros, estructuras, probando melodías con distintos acordes y diferentes sonidos. Los cuatro nos íbamos emocionando más y más con cada idea que surgía.
Las próximas dos semanas se repitió este ritual de encontrarnos con Tony a ensayar y probar arreglos en la sala de Gibson en Manhattan. Para nosotros era algo nuevo, ya que hasta el momento con los discos anteriores siempre habíamos sido solo nosotros tres trabajando los arreglos antes de entrar al estudio, ahora ya no éramos tres, Capsula éramos cuatro, y ¡vaya cuarto integrante!

 

Luego de la etapa de ensayos y pre-producción en Nueva York (con pre-producción nos referimos al trabajo de la banda con Tony previo al disco, que no fue ni más ni menos que viajar a la esencia de las canciones y conocerlas en profundidad, pero a la vez mantenerlas frescas) Tony reservó dos semanas para la grabación en los estudios Saint Claire de Lexington, Kentucky. Él ya había grabado en ese estudio algunos discos increíbles en los últimos años. A nosotros especialmente nos hacía ilusión que allí grabase los últimos discos de Alejandro Escobedo, el “Real Animal” de 2008 que Escobedo co-escribió con Chuck Prophet. Es uno de nuestros discos de cabecera de los últimos años. Saint Claire era el estudio perfecto para este disco, ya que el sonido de la sala era muy especial. Se podía conseguir un sonido muy vivo y abierto, con los tres grabando al mismo tiempo, como si fuera un directo y así conseguir registrar la energía que el grupo tiene en los shows. Estaba en el medio del campo, con catorce hectáreas de parques alrededor, no habría distracciones externas y de esa manera podríamos focalizar toda la energía en la grabación.

Lexington es un pueblo del estado de Kentucky, a diez horas en coche desde Nueva York. Para llegar hasta allí atravesamos el Estado de New York, pasamos por West Virginia y luego llegamos a Kentucky. Kentucky es muy conocido en Estados Unidos por la música bluegrass. Cuando vas llegando enseguida te das cuenta de que estás en Kentucky por la música que suena en la radio del coche.
Salimos de Nueva York muy temprano por la mañana, y llegamos al estudio a las 3am. Allí nos recibió Tim Price, uno de los ingenieros del estudio. Descargamos el equipo y las maletas. Pero antes fuimos a conocer al espacio.
Nos fuimos a las habitaciones a cambiar las cuerdas de las guitarras y tocar las canciones un rato. El espacio de alojamiento estaba en la parte superior del edificio. Éramos cinco. En el estudio nos acompañaban Max Braverman, nuestro road manager en estos días, y Viki, nuestra hija de once años. Ella pasaría la mayor parte del tiempo filmando con una cámara de video, tocando “Love Me Tender” con el ukelele y haciendo sus tareas para la escuela.

A la mañana siguiente nos estaba esperando Tim con café y un desayuno de bienvenida junto con Cailon Williams, el otro ingeniero del estudio. Tony venía en otro coche por su parte desde Nueva York. Llegó mientras estábamos desayunando y, justo terminar, Tim y Cailon comenzaron a preparar el rider y el montaje en el estudio para comenzar la grabación.

(final parte 1)