Ahí va uno de los discos nacionales más esperados del año: “Ulises” (Aloud, 16), el segundo largo de los cordobeses Viva Belgrado, una banda de carretera y manta, una banda en tránsito constante, como el héroe que da nombre al nuevo álbum. Cándido Gálvez, guitarra y cantante, responsable de las poéticas letras post-adolescentes de la banda, nos descubre las claves de un disco continuista y arriesgado al mismo tiempo.

Han pasado casi dos años desde el aclamado “Flores, carne”. ¿Cómo han sido estos dos últimos años en la trayectoria de la banda? ¿Los más felices?
Muy intensos y frenéticos. Hemos hecho más de cien fechas pasando por trece países y ha habido de todo: momentos de estar en lo más alto y momentos de querer volver a casa para escondernos debajo de una manta. De manera general diría que nos hemos dado cuenta de que lo que hacemos tiene un valor y eso ha marcado un punto de inflexión.

“Flores, carne” no era vuestra primera referencia, pero ha sido el disco que os ha catapultado a lo más alto del panorama underground nacional. ¿Supuso una presión extra a la hora de preparar el nuevo disco? O al contrario, ¿esto ha sido un chute de autoestima y de confianza?
Ha mejorado nuestra autoestima en el sentido de que no creíamos que lo que hacemos fuera realmente apreciado. Ten en cuenta que venimos de una ciudad pequeña donde apenas hay escena y fuera de nuestro circuito siempre hemos sentido que se nos mira raro. A la vez también sentíamos cierta presión porque ahora tenemos constancia de que habrá gente pendiente de lo que hagamos. De cualquier modo, aunque respetamos y valoramos mucho la opinión del público, creo que siempre hemos hecho y seguiremos haciendo lo que nos apetece.

“No puedo escribir sobre lo que no conozco así que mis experiencias personales marcan completamente el disco a nivel lírico”.

Hasta el momento, al margen de los sellos que han co-editado vuestros discos, habéis sido una banda totalmente DIY, auto-gestionada. El nuevo disco sale vía Aloud, uno de los sellos más importantes del país y cada vez con más proyección internacional.
Aloud era la única opción que valorábamos al margen de la autoedición. Es un sello del que hemos bebido mucho, tanto de su filosofía como de sus bandas, y era uno de nuestros referentes para constatar que se puede profesionalizar la actividad musical sin descartar una serie de valores que son vitales para nosotros.

¿Esta nueva alianza puede cambiar algo? Imagino que vuestra intención es seguir como hasta ahora, pero con el apoyo logístico y mediático del sello catalán para llegar todavía a más gente.
Con Aloud trabajamos de forma dialógica y muy similar a como lo hemos hecho hasta ahora: seguimos teniendo el control de todo, llevamos el management conjuntamente y en ningún momento nos han impuesto nada. Al mismo tiempo, como bien dices, nos brindan un apoyo logístico y mediático que difícilmente habríamos logrado por nuestra cuenta. Creemos que la relación está siendo simbiótica y enriquecedora para ambas partes.

El pasado 29 de agosto apareció el disco entero en vuestro Bandcamp. Hasta entonces poco o nada sabíamos del disco. Ni título, ni portada…
No veíamos como algo positivo que se fueran desvelando partes de la obra poco a poco porque nos daba miedo que acabaran diluyendo el impacto del álbum. A mí personalmente me ha pasado que a dos meses de la salida de un disco ya conozco la portada, el tracklist y dos adelantos. Cuando llega el día de salida oficial el disco no me llega tanto y los temas que ya he escuchado me estropean la dinámica del tracklist. Entendemos que es una herramienta de promoción, pero hemos creído interesante probar otra fórmula en función de cómo nos gusta consumir música a nosotros.

Pasaportes, aeropuertos, referencias a ciudades en las letras…
Los viajes nos dan cosas que contar e inevitablemente ha habido mucho de eso durante los últimos dos años, tanto con la banda como a nivel personal. De ahí que el imaginario del disco esté tan relacionado con aeropuertos, pasaportes, ciudades o constelaciones. En ese sentido, escogimos Ulises como título por dos referencias claras: el protagonista de “La Odisea” de Homero y el título de la novela homónima de James Joyce.

¿Llegar hasta aquí ha sido una Odisea para vosotros? ¿Encontráis algún paralelismo con la historia de la banda?
Ulises es un personaje que se encuentra en tránsito constante en pos de Ítaca, por lo que nos parecía idóneo hacer un paralelismo para expresar la situación que vivimos con la banda, como si tratáramos de escribir desde la perspectiva de una suerte de Ulises. Pero no un Ulises heroico, sino un Ulises moderno en base a nosotros: vulnerable, cargado de dudas. Respecto a la novela de Joyce, él mismo la denominó así haciendo un guiño a la Odisea para intentar retratar mediante 24 horas de la vida de un oficinista la epopeya de la ciudadana moderna. Ahí nos basamos nosotros para colocar “Por la mañana, temprano” como si fuera el comienzo del día y “Apaga la llum” como si fuera el final. Además, cuenta con un constante cambio de estilo y cada capítulo prácticamente presenta una técnica literaria diferente, algo que en cierta medida también hemos intentado practicar nosotros en el disco.

Hablando de viajes, conciertos fuera de nuestras fronteras… ¿Cómo reacciona la gente de fuera a vuestras canciones y, sobre todo, al screamo en castellano que gastáis?
La música es un lenguaje universal y en el circuito en el que nos movemos el público está acostumbrado escuchar bandas de screamo en diversos idiomas, como Raein, Daïtro o Envy, aunque inevitablemente el vínculo que crea el hispanohablante con nuestras letras no llega aparecer. De cualquier modo para nosotros es una forma de lucha contra el monolingüismo en el rock y no solo no tenemos ningún reparo en seguir girando por países de habla no hispana a pesar de la barrera lingüística, sino que lucharemos por seguir haciéndolo.

¿Y dónde os habéis sentido como en casa?
Alemania es un gran país para girar a nivel de infraestructuras y trato a las bandas. En abril estuvimos por primera vez en Polonia, Eslovaquia y Eslovenia y la experiencia fue increíble, el público se mostró muy agradecido y nos arroparon mucho.

¿Cuando empezáis a componer este nuevo trabajo? Tocando tanto como vosotros, ¿cuando sacáis tiempo para crear nuevos temas? ¿Ha sido un disco fácil de gestar?
Creo que incluso desde antes de que se publicara “Flores, Carne” ya había alguna idea nueva en el aire pero no empezamos a tomárnoslo en serio hasta verano de 2015. Cuando estamos en casa raro es el día que uno de nosotros no está grabando y maquetando ideas que más tarde cribamos para llevar al local. Sí hemos vivido más estrés con este disco que con “Flores, Carne” porque aquel fue un disco algo más improvisado, una colección de las canciones que teníamos en ese momento. Con “Ulises” había un planteamiento al que queríamos ceñirnos, medimos más la dinámica, la colocación de las canciones y creo que el resultado ha quedado más equilibrado y redondo.

En general, es un disco continuista, que gustará sí o sí a vuestros seguidores, ¿estáis de acuerdo? Algunos temas me suenan muy familiares, como ‘Calathea’ y ‘Pleiades/pasaportes’, pero también hay temas que me han chocado (para bien) como “Por la mañana, temprano” y “Apaga la llum” con ese spoken word que tan bien os sienta; también hay temas salvajes y cortos, de apenas un minuto como “Fresas Salvajes”.
Nosotros lo consideramos continuista en un sentido conceptual pero como comentas hay nuevos registros, tanto líricos como instrumentales, y creo que hemos arriesgado. “Pleiades/Pasaportes” y “Erida” sí los venimos tocando en directo desde el 2016. Como público disfrutamos de muchos estilos y valoramos que los discos y los directos tengan dinámica.

A nivel de letras, hay mucho de historias y recuerdos personales. Hay muchos guiños a lugares y ciudades que conocéis bien, como las referencias a Barcelona, Munich, Granada, Córdoba…
Como decíamos antes los viajes nos dan experiencias que contar y durante los últimos años hemos vivido muchos. Yo siempre digo que no puedo escribir sobre lo que no conozco así que mis experiencias personales marcan completamente el disco a nivel lírico. De cualquier modo no nos identificamos con la concepción tradicional de la inspiración: creemos que el motor de la creatividad son el trabajo duro y el instinto y los accidentes que provoca.

Y siguiendo con las letras, más de uno se preguntara, ¿cuáles son los autores favoritos de Candi? ¿Y si tuviera que incluirse en una corriente?
Soy muy fan de las letras que Martxell Mariskal hace en Lisabö, las de Gorka Urbizu de Berri Txarrak y las de Gartxot de Yaw; aunque solo pueda apreciarlas a partir de traducciones. Las de Enric Montefusco también me transmiten mucho, sobre todo la trayectoria final, que por momentos me trae a la mente el realismo sucio de Raymond Carver. Novelas que me hayan marcado de por vida: “La ciudad y los perros” de Vargas Llosa y “Trópico de Cáncer” de Henry Miller. En las últimas giras he leído más ensayo y novela gráfica: Paul B. Preciado y Riad Sattouf, por ejemplo. Por decir algo, digamos que me incluiría en la corriente de los “lloricas primermundistas post-adolescentes”.

En lo estrictamente musical, de sonido, el disco ha sido grabado por Sant García, un maestro, al que tengo entendido que le habéis pedido una crudeza a lo Albini. ¿Qué discos teníais en la cabeza? Explicadme un poco vuestra idea y cómo conseguisteis este sonido.
De los discos grabados por Santi el que probablemente más hemos escuchado es el “Y” de Daïtro. Se lo dimos como referencia ya que como mostrábamos influencias más accesibles en este álbum quisimos compensar haciendo hincapié en un sonido más crudo. En ese sentido, también hemos doblado muy pocas guitarras: durante la mayoría del disco solo hay una guitarra a cada lado. No le pedimos concretamente un sonido Albini pero creo que el room de las baterías sí que lo trae a la mente. Estamos muy contentos con el sonido y creemos que Santi ha tenido muy buen gusto a la hora de dar con el sonido que el disco pedía.