Dice John Franks, líder de la banda getxotarra Smile, que este disco es obra de “múltiples felices coincidencias”, y al escuchar su último trabajo, puede que tenga bastante razón. “Happy accidents” (Warner, 2017) es un conglomerado de canciones en el que todo tiene su razón de ser pero cuyo hilo argumental principal es el optimismo y, por qué no reivindicarlo, el buen rollo. Hablamos con Franks de esa alegría para afrontar la monotonía del día a día, y de algún que otro momento duro que ha tenido que levantar la banda.

Escuchaba el otro día en una entrevista que concedisteis en la radio que no os gusta que os tachen de un grupo que transmite buen rollo, pero este ‘Happy Accidents’ es una reivindicación de la felicidad, ¿no?
Que nos tachen de buen rollo me flipa. Siempre hemos intentado hacer algo artístico que fuese así, como ha sido este disco; pero no me gusta que se vea de forma banal o como si fuera autoayuda a la hora de hacer música, es más una cuestión de actitud, de intentar celebrar todos los momentos. Muchas veces la gente piensa que esto tiene que ser hacer música superficial y fiestera, pero no, es hacer algo que nos define. A nivel de letras y demás sí que planteamos cosas que nos afectan, pero intentamos afrontar todo desde el optimismo.

“Hemos apostado por un sonido cercano a City girl porque el público nos ha hecho ver que eso era lo que más les había gustado”

Sin duda ese cambio se nota en lo vocal y lo instrumental, ¿ha salido natural?
Es nuestro disco más alegre, al menos a nivel musical. Ha salido así porque en el disco anterior estaba “City girl”, una canción que cuando nos quedaba un mes para terminar aquel trabajo, entró de casualidad y parece que fue la que más gustó al público. Y eso que el disco incluía temas muy distintos a este. Al final, habíamos hecho un disco con un tono ocre y la gente se ha fijado en lo rosa, en lo más luminoso. No sé por qué, creo que deberíamos investigar esto…

Me sorprende la sinceridad con la que se ha planteado este ‘Happy accidents’. Es como si le hubierais dado a vuestro público lo que más le atrae de vosotros y no os preocupe decirlo.
Puede verse así, lo que pasa es que para mí no es solo satisfacerles a ellos. A veces creo que no somos capaces de descubrir las mejores facetas de nosotros mismos y muchas veces es gente de fuera la que te hace verlo. Los artistas lo vemos todo desde el otro lado y es posible que no apreciar cosas que otros sí ven. Tengo un ejemplo de un amigo que hace cine muy conceptual, y de repente hizo un ejercicio de humor que arrasó. Al final ha vuelto al cine conceptual a pesar del éxito que tuvo con ese trabajo humorístico; nosotros quizás lo hemos hecho distinto pero porque “City girl” es parte de mí, también es una canción mía como cualquier otra de Smile. Además realizar este cambio de sonido también era un reto. “City girl” y “Such a long time” han marcado un poco la nueva dinámica. Te sacan de tu zona de confort.

Hablando del disco, ¿dirías que Smile ha vuelto a nacer como ese “Born again” que lo inicia?
Con cada disco vuelves a nacer, haces las cosas bastante diferentes. Al final ocurrieron circunstancias diversas entre la banda como la marcha de Josu y nos quedamos cojos. En Smile todos somos músicos pero no tenemos la destreza que tenía él a la hora de hacer muchas cosas. Pasamos un periodo de incertidumbre total en el que trabajábamos pero no sabíamos cómo hacerlo. Por suerte, apareció Antonio (Garamendi) y nos salvó.

¿Cómo ha sido su apoyo en este disco?
Antonio tiene una capacidad impresionante de adaptarse a cualquier cosa. Lo que ha determinado mucho el sonido y el cambio en este disco es que él es teclista, y en este trabajo hay mucho más sintetizador que guitarra. Cuando escribo una canción me viene a la cabeza una imagen, la visualizo y ya me lleva a pensar en arreglos y así. Para esas imágenes las canciones de este disco me pedían menos guitarras y más sintetizadores.

El disco habla de optimismo y el single de presentación “When the lights change” es una buena muestra de ello junto con otros temas como “Light you up”, ¿pero qué otras cosas no tan fáciles de ver contiene este ‘Happy accidents’?
”Light you up” es la única canción que realmente no he escrito del disco. Me encontré un poema en Internet que me encajaba, que está contado como una canción de desamor country a la antigua usanza y me gustó. En el tema de las letras meto muchas horas, por ejemplo en “When the lights change”, en la que hablo de escapar, buscar un lugar mejor… Las canciones son un especial reflejo del momento que vivimos porque cuando llegas a una edad no todo es emocionante y se vuelve monótono. Es un tema que habla de esa necesidad de seguir alimentando las cosas que te inspiran y que te mueven.

“Adela” quizás sea la canción que más recuerda a otra etapa de vuestra trayectoria, pero también otras como “Nothing exciting” y “Another day gone” tienen un aire folkie, ¿ha costado despegarse del todo de vuestros comienzos?
En la selección de las canciones no hemos buscado una idea conceptual. Estas son las diez canciones que más nos gustaban y ya está. Fuimos colocando el orden de los temas y así era como mejor funcionaba. Hay canciones que recuerdan un poco a lo anterior que hemos hecho, y hay ciertos elementos que seguirán ahí siempre. Dimos una serie de loops en Adela que parecen de nuestro disco ‘Out of season’, y es cierto que a partir de “Keep on” la cosa pierde un poco más de luz.

“Such a long time” tiene un ritmo muy festivalero, ¿cómo creéis que puede funcionar este trabajo de cara al directo? ¿Piensas que podéis ganar muchos más adeptos con este nuevo sonido?
Nosotros hemos hecho giras de dos años. Ahí tú ves lo que hace la gente y estoy seguro que en mi subconsciente también está eso, el hacerles disfrutar. Estoy seguro que sin querer uno piensa “esto puede funcionar en directo”. He visto cómo “City girl” es uno de esos temas que funciona y a mí también me ocurre. A Borja Barrueta (batería), que ha estado colaborando con nosotros, se le ocurrió el tema con un bombo peruano y un cajón de gitano, se grabaron 10 pistas y todo a la vez se iba engranando. Asimismo, utilizo mucho Spotify para empaparme de sonidos de otras canciones cuyo género es lo que menos me importa.

Me ha sorprendido el cierre del disco con “Road of ruin” que quizás mantenga un tono unos peldaños por debajo del disco, ¿ha sido por algún motivo?
Las canciones me sugieren imágenes como te decía y en esta tenía claro lo que quería hacer. Hablo de los problemas con el alcohol de una persona muy cercana a mí, pero a la vez es un tema que tiene esperanza. El hilo conductor es un sinte que encontramos por Internet titulado “Wild seas”. Nos encantó, y se ha convertido en presente en varias de las canciones del disco. conductor, como “Nothing exciting”, “Another day gone”…

¿Cómo ha notado Smile el respaldo de Warner? ¿Te planteas la posibilidad de que este disco salga de nuestras fronteras?
Es algo que nos preguntan bastante y la verdad es que creo que sería muy complicado, salvo que a alguien de un país extranjero le llegara nuestra música. Girar en un sitio sin promo es imposible. A nosotros todavía no se nos ha planteado esa posibilidad, pero si surgiese, encantados de hacerlo, pero hace falta mucha infraestructura para ello. Creo que hoy en día es necesario hacer mucho ruido porque hay mucha oferta y es necesario que detrás alguien te esté respaldando.