El chico de oro es la nueva cara bonita del rock americano. Arrogante y genial al mismo tiempo, el ex Whiskeytown Ryan Adams es el reverso de Bruce Springsteen, la voz de una generación que se ha despertado con el mundo al revés. Su segundo disco en solitario, “Gold” (Lost Highway/Universal, 01), que parece elevarse de las cenizas de las torres gemelas, es un compendio de canciones que no sólo huelen a clásico, huelen a culto. Aprovechen ahora que aún está vivo.

¿Por qué todo el mundo ama a Ryan Adams? A juzgar por su carácter, la pregunta es de difícil respuesta. No hace falta un máster en periodismo para percatarse de que el bueno de Adams mantiene una relación amor-odio con los medios de comunicación. Uno juraría que le encanta verse en la foto, pero luego se cabrea con los periodistas a los que da una de cal y otra de arena. No en vano se ha ganado la fama de enfant terrible del rock americano y comparaciones del estilo ´el Kurt Cobain del country alternativo´ o ´el nuevo Bob Dylan´. Su mal humor es digno de los peores momentos de Liam Gallagher y su egomanía (está convencido de hacer el mejor rock del mundo, y nosotros no le decimos que no) quizás fuera la razón por la que ni siquiera se recabara en los inconvenientes de que una sola letra le diferenciara de un canadiense un tanto más baboso que él. Y la verdad es que no se equivocaba ¿quién se acuerda ahora de Bryan?

“El nuevo disco de Ryan Adams estará producido por Rick Rubin y se convertirá en el nuevo jodido `Sticky Fingers´”

Su tenacidad, los cuidados de una crítica especializada (No Depression) -y no tan especializada (Elle)- que ya ensalzaba los trabajos de Whiskeytown como el caballo de Troya del llamado alt country y una inspiración inagotable, le han convertido en el niño mimado de ni más ni menos que Elton John (!) quien le da gracias, en su último disco “Songs From The West Coast”, por haberle servido de inspiración. Además, en “Gold” le hace coros Adam Duritz y Alanis Morissette le da ánimos, dos personajes del mainstream alternativo americano que nos indican los derroteros por los que se mueve este nuevo héroe del rock americano. Ah, y me olvidaba de Winona. También estuvo liado con ella. Sí, todo el mundo ama a Ryan Adams, pero la verdadera razón de este amor generalizado se encuentra en sus canciones. Adams es un cantautor excepcional. A sus veintiséis años, ya lleva a sus espaldas cuatro discos de referencia al mando de Whiskeytown y dos discos en solitario que marcan su trayectoria al olimpo de la canción norteamericana. Porque, aunque en “Heartbreaker” ya esgrimía argumentos suficientes para conquistar nuestros corazones, aún era el ex cantante de Whiskeytown. En “Gold” , sin embargo, deja claro lo obvio: Ryan Adams es Ryan Adams. Desde la portada, en que Adams posa ante una bandera norteamericana del revés, ya se nos presenta como alguien muy a tener en cuenta. Si Bruce Springsteen era, en “Born In The USA”, el yerno de América, Ryan Adams es, con el pelo enmarañado y las barras y estrellas del revés, su hijo pródigo.

NEW YORK, NEW YORK

“Gold” es, dice Adams, el color de Los Ángeles durante la puesta de sol, ciudad a la que el chico de Carolina del Norte se ha mudado después de grabar el descorazonador “Heartbreaker” en Nueva York. Hay en el nuevo disco un más que notable cambio de humor, un aliento redentor. Después de la tormenta, la calma. “Sí, el cambio de humor es porque me mudé a Los Ángeles donde conocí a alguien especial. En ´Heartbreaker´ acababa de cortar con una persona con la que había estado saliendo durante cinco años y por eso era más triste y más introspectivo. Después conocí a Winona (Ryder) y más tarde a otra persona a la que aún quiero. ´Gold´ es una carta de amor a esta persona”. Una carta de amor que es también un viaje de costa a costa, empieza con “New York, New York” y termina con “Goodnight, Hollywood Blvd”. Aunque el primer single, el de la ciudad amputada, “en realidad habla de una persona, no de la ciudad”. Precisamente, el lanzamiento del single de “New York, New York” estaba previsto para el once de septiembre. Una casualidad fatídica que, según las noticias, hizo que la salida del sencillo se demorase. “El single no se retrasó, estaba previsto para el once de setiembre y salió el catorce, pero por problemas de distribución, no por ninguna cuestión de censura. De hecho ya se habían hecho anuncios y estuvieron en el aire según previsto”. Además, en el vídeo que acompaña la canción y que se rodó la semana antes, las torres gemelas aparecen portentosamente, quizás por eso no lo hayamos visto por la MTV. “Lo que fue un problema es que atacaran a mi jodida ciudad y mataran a cinco mil personas inocentes por ninguna jodida razón, esto fue un problema, mi disco no está teniendo ningún problema”. Aunque es difícil creer que en Estados Unidos, depués de los atentados, no haya tenido ningún efecto una portada en la que aparece la bandera de la unión (“que la bandera esté al revés no significa una mierda, era una bandera muy grande y la colocamos de distintas formas, es una parodia del “Born In The USA”).

“¿Van Morrison? Odio al jodido Van Morrison ¿y los Stones? Los Rolling Stones están ahí, pero yo no robo nada a nadie”

Aclarado el peliagudo tema de la bandera, me intereso por Elton John, que no sólo cita a Adams como inspiración sino que se ha subido un par de veces con él a un escenario, en Toronto y Nueva York. “Es mi amigo. A veces nos subimos juntos al escenario y tocamos algunas canciones suyas y mías, eso es todo, somos buenos amigos”. Debe ser extraño, pienso, que alguien como Elton John te cite como inspiración, sobre todo cuando podría ser tu abuelo. Pero Adams se toma la pregunta a la defensiva. “No es extraño, hacemos lo mismo, los dos hacemos la misma música, nos gusta hablar de las mismas cosas, de tías…” (?) No insistiré pero… ¿a Elton John le gusta hablar de tías? Algo me está haciendo pensar que Elton es la persona que ha conocido en Los Ángeles, pero no hagan caso, es sólo una locura que acaba de pasarme por la cabeza. La pregunta es ¿grabarán algo juntos en un futuro próximo? “Sí, seguro que grabaremos juntos en algún disco, eso de que Elton no grabará más discos es mentira (lo dijo él mismo y más tarde lo desmintió), él ama la música y quiere seguir grabando discos, así que seguro que grabaremos juntos en su próximo disco o en el mío”. La prensa de su país le ha equiparado con Kurt Cobain, por sus desfases con el alcohol y las drogas –se supone- durante su etapa en Whiskeytown y Bob Dylan (sólo hace falta escuchar “To Be Young (is to be sad, is to be high)” para ver que es el tema que falta en “Higway 61”). “Me parece que esto es una mierda que se han inventado los periodistas que no quieren hacer su trabajo. No conocí a Kurt Cobain y no sé cómo era y Bob Dylan aún está vivo, así que podría cabrearse. Yo soy Ryan Adams y no tengo nada que ver con estos tipos. Lo único que tengo que ver con Bob Dylan es, supongo, que compartimos el mismo amor por la música”.

¿EGO? ¿ME HABLAS A MÍ?

Que Ryan Adams es prolífico ya lo había insinuado antes pero, no sólo “Gold” es largo (es doble en vinilo y sacó una versión limitada en CD doble con más canciones), sino que ahora pretende sacar más material inédito y un disco llamado “48 Hours” que pretende sacar antes del 2002, antes de la continuación de “Gold” que producirá Rick Rubin y que será “el nuevo Sticky Fingers”. Y aunque Rolling Stone mandara al periodista Mark Binelli en noviembre para presenciar sus grabaciones con Pinkhearts “su grupo de rock duro en Nashville” y su página web afirma que está preparando material como The Sweetheart Revolution, a él le da por negarlo todo. Uno ya no sabe a quién creerse. “La prensa está llena de errores, no sé por qué ha salido la noticia de que estaba grabando con Pinkhearts. Tampoco es cierto lo de The Sweetheart Revolution, no son dos bandas nuevas, se trata de un nuevo disco de Ryan Adams que será producido por Rick Rubin y será el nuevo jodido ´Sticky Fingers´”. La versiónque a mí me parece más fiable y contrastada –a pesar de lo que él pueda decir- es la siguiente: Adams tiene tres discos grabados que podrían salir en una caja antes de la continuación oficial de “Gold”, que producirá Rick Rubin): uno con The Pinkhearts, otro acústico (presumiblemente “48 hours” ) y un tercer disco grabado con los mismos músicos de “Gold”. No sólo eso sino que se habla de que está escribiendo un libro y una obra de teatro. ¿No estará apretando demasiado? ¿No tiene miedo de acabar con la gallina de los huevos de oro? “Encuentro la inspiración en cualquier sitio, estoy vivo y hablo de lo que me rodea. No, pensar eso sería una tontería, si tuviera miedo a perder la inspiración me metería a, no sé, a jardinero. No esto es lo que hago y lo que me gusta hacer el día que no me apetezca hacer música escribiré un libro o algo así”. Otro tema peliagudo es el de Whiskeytown. “Pneumonia”, su último trabajo, que apareció finalmente el año pasado tras un tiempo prudencial después de la disolución del grupo, fue una pequeña decepción si pensamos en las magníficas canciones que contenía su anterior “Strangers Almanac”. En todo caso, el disco se resiente de una separación traumática. “Nunca en la vida volveré a grabar un disco con Whiskeytown. Hace cinco años que nos separamos y estoy contento de no volver a estar en esa mierda de banda, fue horrible y ahora no me gusta nada lo que hicimos”. Quizás este sea el motivo de una reacción tan intimista y enismismada como “Heartbreaker”. “Podía haber montado otra banda pero grabé solo porque en definitiva es lo que ya hacía con Whiskeytown, siempre he compuesto mis propias canciones. Ahora tengo muchísima libertad, hago lo que me da la gana y trabajo con quien quiero sin tener que dar explicaciones a nadie”. Y una figura esencial es Ethan Jones, productor y multinstrumentista. Le suelto a Adams que “Gold” me parece una maravillosa Jukebox en la que están representados todos los estilos de los años setenta: el country rock, el soul, el R&B… “Sí, así es exactamente como quería que fuera el disco, que contemplara todos esos estilos”. Ya no suena sólo a Gram Parsons y a Bob Dylan, sino que el registro se amplía y hay canciones que recuerdan a los Rolling Stones e incluso a Van Morrison… “¿Van Morrison? Odio al jodido Van Morrison y, ¿los Stones? Los Rolling Stones están ahí, pero yo no robo nada a nadie. Es obvio que son una influencia, pero antes estaba Howling Wolf. Nadie hace música de la nada y está claro que los Rolling Stones son importantes, pero yo soy Ryan Adams y no le robo la música a nadie”. ¿Y losSmiths? “Heartbreaker” empezaba con una discusión sobre Morrissey, una influencia que muestra la complejidad del entramado de referencias de la música de Adams y un elemento que puede despistar a los más reduccionistas. “Sí, soy un fan enorme de los Smiths, pero, ¿podemos dejar de hablar de influencias? A lo mejor los Smiths no me han influenciado en la música, pero sí en las letras…”. Vale tío, no quedan dudas sobre tu actitud de megaestrella de culto, ahora sólo te queda afrontar con buena cara lo que te viene encima. “Yo sólo soy un tío que hace rock. No creo que la fama y lo que la prensa diga de mí me pueda afectar lo más mínimo, porque yo me dedico a subirme a un escenario con mis amigos músicos a hacer el mejor rock del mundo. El entorno en el que me muevo está lleno de actores, artistas y estrellas del rock, así que son mis amigos y ya está”.