Quién conozca a mAthe sabe que es un MC que en una mano tiene el micrófono y en la otra, el corazón y el alma. Disfruta dejándose llevar con la música y fruto de esa libertad surgen discos como “Playa” (Autoeditado, 17), un trabajo donde da un paso al frente con una propuesta sobrada en creatividad y sentimiento. Lo puedes escuchar al final de esta noticia.

Antes de comenzar, nos ha llamado la atención cómo has descrito tu música: “Pop alternativo de nueva generación sobre una base de hip hop contemporáneo maridado con la electrónica más refrescante”. Desgranemos estos conceptos…
Creo que mi propuesta es bastante personal y que toma distancia de los dos polos que dominan actualmente en la escena de la música urbana. Me parece que se aleja de la “intensidad” del rap estricto de la vieja escuela y que, al mismo tiempo, ofrece un producto algo más elaborado que el que los medios etiquetan como “trap” desde hace un par de años. En este sentido, creo que está bien situada para conectar con un público con ciertas inquietudes que quiere escuchar algo fresco e independiente y con cierto sentido, al que le aburre el rap político, aleccionador y “comeorejas” de siempre pero al que tampoco le bastan solo el autotune y las 808. Tanto a nivel de medios como, especialmente, de público, es ya un lugar común que la música urbana actual es el pop de nueva generación, la nueva música popular que galvaniza otros estilos afines que tradicionalmente han tenido una personalidad marcada y que ahora se están fusionando. El hip hop contemporáneo bebe de esto, a diferencia del clásico, que, especialmente en España, ha sido más ortodoxo y cerrado a influencias en cuanto a instrumentales, líricas, estéticas y planteamiento. Sobre la “electrónica refrescante”, se contrapondría con una electrónica más intimista y oscura. “Playa” sería el envés soleado de “Ura” (16) a este nivel.

Ahora presentas tu último trabajo “Playa”. Háblanos de él, cuáles son sus puntos fuertes.
En primer lugar, creo que es un disco bastante conceptual, no un mero conjunto de canciones. Eso es algo que, personalmente, valoro en un álbum. Llevo unos cinco años viviendo fuera, entre Tokio, Dublín y, actualmente, Dakar, todas ellas ciudades con mar. En este tiempo, estar lejos ha sido tanto una vía de escape como una manera de reconectar conmigo mismo, y para mí la playa simboliza perfectamente esta idea. Por eso, considero “Playa” como mi disco más escapista y más libre. Tanto en el sonido como en las temáticas he intentado dar una visión poliédrica de este concepto. En algunas canciones, como “Plancton”, es más evidente, pero creo que la idea permea todos los temas: escapar no sólo físicamente, también a través del amor romántico (“#1”, “Supernova”), de la pasión y el sexo (“O”), de la posesión y de lo material (“Caviar”, “Yohi”), de la nostalgia (“7”), de la apariencia y de la representación de lo que no somos (“Cosplay”)… Otras veces, simplemente, una traición puede hacernos querer huir lo más lejos posible (“Puñal”). Por otro lado, la columna vertebral del disco es bastante clara. La estructura circular, de la pleamar a la bajamar, como la del ciclo de la marea, podría ser la de un día de playa. Y la portada de Yosigo, uno de los fotógrafos nacionales con más talento, sintetiza todo el contenido del disco. El verano, la soledad buscada, la luz después de la oscuridad… Todo eso es “Playa”.

Has publicado casi una decena de trabajos en apenas tres años, cada uno distinto al anterior. Háblanos de tu evolución, ¿en qué momento llega este nuevo álbum?
Siempre he intentado transmitir algo en mis canciones, decir algo, remover algo en el oyente. Pero creo que antes era, quizá, demasiado críptico. No escribía para otros, escribía para mí, y había que estar muy conectado con mi historia para identificarse con mis letras. Ahora eso ha cambiado. “Playa” es un disco muy personal, quizá el que más, pero también es un disco abierto, es un disco para los demás, que el oyente puede entender y sentir en una primera escucha. Si conoces a mAthe o a Ángel vas a pillar muchos más códigos y referencias en una segunda, tercera o sucesivas escuchas, pero ahora cualquier persona puede conectar con lo que digo. Hablo de mi bienestar, de mi malestar, pero sobre todo de emociones universales que cualquiera puede experimentar. En ese sentido, creo que es un disco mucho más luminoso que los anteriores, y a eso ha contribuido mi manera de trabajar y de plantearlo. He contado con algunos de los mejores productores de España (Judah, Lowlight y horror.vacui) y eso me ha permitido centrarme en escribir, en crear melodías, estribillos, estructuras… No ha sido un trabajo tan “ombliguista” como los anteriores, digamos que se inventa mejor con las ventanas abiertas, y más a los hombros de los gigantes. También ha cambiado mi vida en este tiempo. En “Ura” o en “Yayoi” (16) vivía una época más complicada, tenía menos luz en todos los sentidos y todo era más complejo. Ahora estoy feliz y pleno, personal y creativamente. Eso se nota mucho.

Con tanto trabajo continuado y un ritmo tan alto de creación, ¿no se queda uno en blanco de vez en cuando? ¿Dónde buscas la inspiración para seguir generando música?
Quizá el punto de inflexión para el cambio de enfoque fue el single “Supernova”. Después de “Yayoi”, que fue una especie de colofón de la anterior etapa cuyo lanzamiento coincidió con mi llegada a África y mi instalación en Senegal, desconecté un tiempo de la música, paré de componer. No tenía definido el camino que iba a seguir artísticamente hablando y me encontraba también en un momento de duda personal en el que me replanteé muchas cosas. No quise forzar nada, preferí dejar que fluyera todo y que llegara la necesidad de crear de nuevo. Entonces llegó “Supernova”, que fue el punto de partida de la nueva etapa y, quizá, mi primera canción “explícita”, en la que me abría tanto emocionalmente. Es una canción muy sincera, la más bonita que he hecho. Salió muy bien y puede decirse que marcó el nuevo camino que ha culminado en “Playa”. Encontré el placer de trabajar en equipo, con Noreyni Ousmane, un cantante senegalés que es un auténtico diamante en bruto, con David Vento, un bailarín, acróbata y coreógrafo extraordinario, en el videoclip, con Lowlight… Me encantó y decidí ir a por más. Entonces hablé con horror.vacui, con Judah… Y me puse manos a la obra.

Sí, puede decirse que “Supernova” me empujó a volver a tope. Vi claro el concepto que quería desarrollar y que tenía que apostar e ir a saco a por él, sin reservas ni limitaciones, a hacer el mejor disco de mi vida y a disfrutar como nunca haciéndolo. Y eso hemos hecho.

En este disco hay muchas letras basadas en el amor (en sus distintas versiones). ¿El amor, además al mundo, mueve también a tu música?
La mejor inspiración es estar enamorado, eso está claro… Estarlo te hace capaz de todo. Hasta de componer un disco de diecisiete temas en África. Uno de mis escritores favoritos, Michel Houellebecq, califica en una de sus obras al amor como “la posibilidad de una isla”. Creo que es así, el amor es la única posibilidad de escapar que tenemos y, como tal, solo él puede mover el mundo. El dinero, el poder, la posesión, son métodos para conseguirlo, conquistarlo o retenerlo, nada más. Al igual que “Supernova” es una canción de amor, una balada, “Playa” es un disco de amor, de principio a fin. El amor está presente en todas sus canciones en muy distintas formas (el amor romántico, el sexo, el desamor, el amor propio, el ego…). Un disco de escape para mí solo puede ser un disco de amor. Yendo a lo más explícito, el álbum contiene una especie de trilogía con los estadios límite que se pueden plantear en una relación amorosa: la pasión física desenfrenada, el enamoramiento y el desengaño por una traición. Me interesa el efecto que causan estas emociones tan extremas, cómo liberan nuestro yo más animal, más salvaje, más real, y cómo el amor puede transformarse y transformarnos vertiginosamente y hacernos pasar de la euforia a la desesperación en un intervalo de tiempo mínimo.

También haces varias referencias a la cultura hip hop, de la que te declaras amante. ¿Cómo la ves en este momento, en qué fase crees que está?
Creo que se encuentra en una situación de impasse, de indefinición entre lo nuevo, que aún no ha logrado explotar del todo como debería aunque está cerca; y lo viejo, que se resiste a dejar paso aunque también languidece. Aún faltan cosas, elementos clave para que exista realmente una escena sólida y para que esta sea sostenible en el tiempo: inversores, formación, gestores culturales experimentados que garanticen una continuidad y posibilidades de crecimiento… Pero creo que es una cuestión de tiempo que esto llegue. Ya hay medios activos, agencias profesionales, un público cada vez más amplio, patrocinadores que se implican y, sobre todo, cada vez más apertura de mente y menos barreras. Principalmente destacaría esto último: las fronteras entre géneros se han difuminado hasta el punto de que ya casi no existen en absoluto, y eso es fantástico para la música. Hay infinitamente más oferta musical que hace, por ejemplo, cinco años y, en lo estrictamente creativo, la salud es mejor que nunca. Si seguimos así, se abrirán puertas que hace unos años parecían blindadas. Ya se está haciendo y en ese sentido se debería caminar.

En el disco encontramos dos colaboraciones, Mr. Sutra y el cantante senegalés Noreyni Ousmane. Cuéntanos cómo surgieron y en qué consiste su aportación al disco.
El primero es uno de los MC’s más versátiles de nuestro país y un referente del underground al que he admirado líricamente desde mis inicios musicales. Nos conocemos desde hace media vida y nos debíamos este tema juntos. Aunque él vive actualmente en Barcelona y estamos lejos, creo que es algo que queríamos hacer los dos desde hace mucho tiempo, así que fue súper fácil.
El segundo es un diamante en bruto que dará que hablar en los próximos años con su torrente de voz lleno de puro sentimiento. Descubrirle ha sido uno de los regalos que me ha dado mi estancia en Senegal. Le conocía desde hacía un tiempo, le oí cantar y flipé con su talento natural. Estuvimos un par de tardes en mi estudio en Dakar y todo fluyó, fue realmente mágico. La verdad es que estoy encantado de poder contar con estos dos artistazos en el disco, así como con las voces del actor y dramaturgo Mon Hermosa (Antonio Velasco), de Kana Miyamoto en los haikus desde Tokio y de Ana Novo desde Coruña. Y, por supuesto, con los ritmos de Judah, Lowlight y horror.vacui y con el arte de Yosigo y de Estudio Primo en la edición física en vinilo. Ha sido un trabajo de equipo. Todos ellos son la bomba y he disfrutado y aprendido mucho currando con ellos.

Y pese a que la producción hayan participado Judah, Lowlight y horror.vacui, la composición la has hecho tú. ¿Te sientes más cómodo así, controlando que el sonido definitivo del disco esté a tu imagen y semejanza?
Siempre he sido un poco cerrado a colaborar en algunos aspectos y, sobre todo, a delegar. Soy un poco “control freak” para todo lo que hago creativamente. Soy infinitamente maniático y me cuesta mucho ceder el control a otros en los pequeños detalles, especialmente de sonido. De todas formas, voy moderando esto y cada vez estoy más relajado. Debe de ser el clima senegalés…

Este trabajo, además, ha sido compuesto en Dakar (Senegal). ¿Has estado residiendo allí o de dónde surge esta posibilidad?
Vivo en Dakar desde el año pasado, trabajando allí y empapándome creativamente con la cultura africana y senegalesa, que son riquísimas. Es alucinante cómo viven la música, cómo la valoran y cómo respetan a los artistas. Tenemos mucho que aprender de ellos en este sentido.
Además, los colores, los olores, el ruido, la gente, la luz, la vida en las calles, son una fuente continua de estímulos y de inspiración. “Playa” le debe mucho a Senegal, casi tanto como al amor.

Ya de vuelta en España, ahora comenzarás con la promoción de este “Playa”. ¿Dónde podremos disfrutar de este disco playero en directo?
Me he vaciado en la creación de “Playa” y esto ha exigido mi atención al cien por cien hasta ahora. Estoy feliz con el resultado y ahora tengo muchas ganas de ponerme a preparar el nuevo live. ¿Dónde disfrutarlo? Espero que la première oficial sea en una playa senegalesa. Sólo lo cambiaría por hacerla en el Sónar…