El año pasado hablamos con Howlin’ Dogs sobre su primer disco, en una entrevista que aparecía en nuestro número del mes de octubre. Un año clavado después de aquello escuchamos su nuevo trabajo y volvemos a sorprendernos por la facilidad de la banda de Girona para reinventar el folk de inicios del siglo XX y convertirlo en una mezcla de blues y rock marca de la casa. Charlamos con ellos y repasamos juntos “Howlin’Dogs II” (U98, 17) aprovechando que hoy viernes está ya disponible en las plataformas de escucha.

Reincidís en el tema de las viejas canciones tradicionales y las work songs. ¿Tiene este proyecto fecha de caducidad o esa es la marca de fábrica de Howlin’ Dogs?
Es marca de fábrica de Howlin’ Dogs, como también es marca de fábrica la fabricación a mano de las cajas de los discos. Aunque no descartamos hacer un disco con canciones propias en el futuro.

A nivel sonoro ¿qué os planteáis al encarar canciones que son básicamente acústicas?
Miramos de no poner límites. Supongo que lo bueno de que las canciones originales sean, básicamente, una melodía hace que puedas trabajar con más libertad a la hora de buscar arreglos instrumentales.

Y respecto a las letras ¿cómo se enfrenta Enric a las adaptaciones?
Es evidente que lo hace con libertad pero ¿lo hace con alguna consigna más?
La premisa es que no pierda el sentido ni la esencia, a partir de aquí se trata de intentar acercarla a nuestro tiempo.

Vamos con los temas, “Another Man Done Gone” es una canción que interpretaron Odetta, Bobby Bare y hasta Johnny Cash en “Blood Sweat And Tears”. ¿con qué versión llegáis hasta ella?

Pues llegamos a ella con la versión de Vera Hall registrada por Alan Lomax en sus grabaciones de campo, creo que por los años treinta más o menos.

Le dais un toque Tom Waits. ¿Estáis de acuerdo?
Estamos de acuerdo, es una de nuestras influencias.

“A Bulldog In My Backyard” es la típica canción de penitenciaría que aquí tiene más densidad de lo que es habitual en este tipo de piezas. ¿Por qué?

Debe ser intenso estar en una penitenciaría, sobre todo en aquella época y sometidos a tantos castigos. Creo que la rabia y la frustración es lo que lleva a esta canción a tener el carácter que tiene.

En “Two White Horses” os acercáis más al blues clásico. De hecho yo conocí ese tema de la mano de John Lee Hooker. ¿Buscáis conscientemente esa variedad de estilos?
No. Cada letra nos lleva a una película diferente y para cada una de ellas intentamos darle el ambiente que merece.

Vuestra versión es la más oscura que he oído nunca. Supongo que una canción que habla de la muerte lo requería, ¿no?

La letra es muy dura, es un réquiem. Pero también es como la entendemos nosotros.

“Tampin’ Ties” trata otro de los temas clásicos de las work songs: los trenes. No podía faltar un tema así, ¿no?
El ferrocarril es un clásico del tema. Además, esta habla de un elemento muy concreto, los “ties” son los tornillos que sujetan los traveseros de madera al rail y habla de cómo se pasan el día dando martillazos a esos tornillos.

La versión de “I’m Going Home” de Bama Stuart, otro tema carcelario, requiere que hayáis hecho la música al completo a partir de la melodía porque la original no tiene música, ¿cómo ha sido trabajar así?
Bueno de hecho en casi todas las canciones la música es completamente nueva, solamente salvamos la letra, la historia. Es un trabajo de composición al final. Aunque teniendo en mente la raíz de cada tema.

Os atrevéis hasta con un tema infantil como “Possum Was An Evil Thing” ¿lo hizo eso más complicado?

La historia de possum es escalofriante. Es una canción que entonaban los niños en los campos de algodón cuando acababan su jornada laboral. La canción explica como salían a cazar zarigüeyas con su perro para comérselas con patatas para la cena. Te da un guantazo en la cara. Teníamos la necesidad de explicar hasta qué punto se trataba con crueldad a las personas, a los niños.

“Early In The Morning” es otro tema de presos. ¿Os habéis planteado un disco dedicado solo a temas carcelarios?
Pues la verdad es que sí. Incluso uno que gire en torno a las prisiones y los actos que hacen que acabes en prisión.

Mediante el blues rock en “You Gonna Miss Me When I’m Gone” os metéis en una letra completamente nueva ¿no?

Sí, Smoking Bambino decidió escribir su propia historia y nos encantó.

La letra de “Ain’t Got No Shoes”, en cambio, es bastante fiel a la de Ed Bell. ¿Cómo decidís cuándo entrar a modificar una letra y cuándo no?
Es un poco improvisado. Cuando Bambino las canta él añade su carácter, si cree conveniente cambiar el vocabulario para estar más cómodo cantándola lo hace. De hecho, es la manera en que estas canciones se cantaban, no hay dos versiones iguales.

Acabáis con una call song como “Quittin’ Time”. ¿Un guiño a llamar a escuchar de nuevo el disco?

Bueno es más bien una llamada a que se ha acabado el disco… pero desde luego animo a todo el mundo a que lo escuche. Por supuesto.