Diego Gálligo saca disco: ‘Sweet Monster’. Es el primero, tras 10 años de directos variopintos. Además, separa en dos su nombre artístico. Se lanzará a la pista sin banda, después de haber probado el arropo. Lo suyo es la navegación solitaria, la síncopa, el juego… una apuesta por la música que solivianta la epidermis.

Ahora es Gali Matías, se llama Diego y hace del juego una vía creativa muy seria: trasladar el resultado de ese proceso a la pista de baile es muy sencillo, un tránsito natural. El regusto retro de ‘City’, los guiños a Massive Attack en ‘Under My Pocket’ -parece que Horace Andy va a emerger de la secuencia, entonando aquél himno a la gran rueda-, el deje tropicalista en varios cortes, casi de sambódromo en el caso de ‘Lonely Blue’… las piernas se van solas y la sonrisa se dibuja sin esfuerzo en la cara con un racimo de canciones que llegan adentro a la primera. Hora de aventuras, jóvenes.

“Con este disco -explica Diego, Gali a partir de ahora, ese Gali que ya era para sus amigos- finiquito una etapa. Ahora me planteo las canciones de otra forma, quizá más instrumentales, más complejas; busco alternativas, y de hecho he grabado de una forma distinta. Son diez temas, cada uno salido de un estado de ánimo o circunstancia concreta, aunque hay más felicidad que pena: descartamos un par a última hora. Hablo en plural porque he contado con el apoyo total de Jorge Torrecilla ‘Bigboy’ en la producción e interpretación: para mí es una referencia, soy muy admirador de lo que hace. Me ha ayudado a hilar fino”.

En la grabación han participado casi todos los fieles a la causa ‘galimática’ en la última década. “Los que han pasado por el proyecto han aportado en el disco; aunque ahora vuelva a las raíces, a tocar acompañado solamente de Unsoloboton VJ, quería contar con ellos. Ha grabado James Loner (Javier Pérez), Hugo de Paula  de Jah’sta, Diego Hervalejo y Lisbo han puesto teclados… Diego Gaudini al final no ha grabado batería, pero ha estado ahí mucho tiempo. En la portada veréis mi cara: en la edición física pego ojos de peluche sobre los míos, que se moverán para todos lados. Cosas de mi personaje”.

Diego es quiromasajista y osteópata en el día a día. Además, durante dos años y hasta hace poco, tuvo un bar: El Zorro. En medio, y por cada poro, música. “Aprovecho mis ratos libres en solitario para generar pequeños mundos, que luego serán canciones; las melodías surgen yendo en bici, en el ascensor, hasta comiendo. Como te decía antes, la felicidad me inspira más que nada: cuando estás jodido salen cosas también, pero de otra manera. El disco tiene un punto romántico, pero no lo vuelco en baladones, sino en algo animado, alegre. Los músicos tristes son más aburridos, ya no hablo de mejores o peores, y la vida ya es suficientemente triste como para recrearse en lo malo a la hora de hacer canciones. Además, me parece mágico poder seguir generando felicidad con el disco: todo lo que recaudemos con él irá a un ‘galifunding’ para Believe in Art, una gente que lleva el arte a los hospitales, hacen cuentacuentos, conciertos… no nos hemos marcado una cifra objetiva, simplemente irá todo para allá. El disco cuesta 10 € en galimatias.co (ojo, co, no com). Lo presentaré solo en un par eventos afhora: el sábado 24 de junio en las Fiestas de la Madalena, y el 2 de jjulio en el Mercadillo Las Armas. En septiembre lo llevaré a una sala, con VJ”.