Enrique Bunbury publica “Expectativas” (Ocesa/Warner, 17), un disco que su propia nota de prensa define como el más “carnívoro, feroz y diagnosticador” de su carrera. Y es que no hay duda de que el zaragozano intenta reinventarse con cada uno de sus nuevos trabajos. Empeñado en no tomar el camino fácil. Arriesgando. Sin demasiadas ganas de complacer por complacer. Nos pusimos en contacto con él para hablar de todo lo que ha rodeado a este nuevo trabajo y, como siempre, nos fuimos con un montón de cosas sobre las que reflexionar. Bunbury en estado puro.

Permíteme empezar con un juego de palabras con el título del disco ¿crees que cumplirá las expectativas de tus seguidores?
Lo más importante con respecto a tus expectativas es no obsesionarte con lo que los demás piensan sobre lo que debes o no hacer. Lo que sí es significativo es mejorar con respecto a tus propias ambiciones y dar una mejor versión de ti mismo, según tus parámetros, independientemente de lo que los demás piensen.

“Dejé de leer la prensa, por desconfianza, y cuando me asomo algún día por error, corroboro el aburrimiento que me produce la dependencia de los medios de comunicación a facciones concretas de poder”.

Tus discos siempre son diferentes unos de otros ¿te planteas el intentar mantener una coherencia entre ellos? ¿o te dejas llevar por las canciones?
Es cierto que intento evolucionar y seguir mis impulsos e intereses y no pisar el mismo terreno demasiado.

“Expectativas” tiene poco que ver, a priori, en cuanto a sonido con “Palosanto”, pero en cambio lo veo muy ligado a la manera de encarar las canciones de “El libro de las mutaciones”, a pesar de que este fuera un directo ¿estás de acuerdo?
Creo que tienes razón. Es un disco muy distinto a “Palosanto”, aunque tenga su conexión. Y, la manera en la que hemos trabajado la preproducción y los arreglos tienen su base en la metodología que utilizamos para “El Libro de las Mutaciones”. Son mis últimos 3 discos y se puede decir que lógicamente están más emparentados que, por ejemplo, con mi etapa anterior, más centrada en las raíces de la música americana. Y más lejos de mis etapas latina y cabaret (con “El Huracán Ambulante”) o mis primeros tiempos con Héroes del Silencio.
Nada sale de la nada, y lógicamente puedes encontrar pinceladas y detalles de otros discos que grabé en el pasado, pero coincido contigo en que lo más obvio es su parentesco con esos dos últimos. La producción, el interés por la tecnología, los sintetizadores analógicos y digitales, las guitarras con efectos, y evitar los ticks rockistas son la base de esta última etapa que creo ha llegado a su mejor y más contundente expresión en “Expectativas”.

En las letras sí que veo una continuidad respecto a “Palosanto”, una especie de día después ¿es así?
Entiendo lo que dices, pero no coincido. “Palosanto” era un disco luminoso con mucha esperanza. “Expectativas” es un disco oscuro, con poco lugar a la esperanza. Sería, hablando de las letras, su opuesto.

Detecto en las letras del disco una sensación de decepción hacia todo lo que nos rodea a nivel social y político, aunque las canciones no se puedan considerar como tales ¿lo ves así?
Efectivamente, lo último que diría es que es un disco político. Para nada. No solo no me interesa la política, sino que no la sigo. Dejé de leer la prensa, por desconfianza, y cuando me asomo algún día por error, corroboro el aburrimiento que me produce la dependencia de los medios de comunicación a facciones concretas de poder. Los tiempos que corren nos facilitan la posibilidad de vivir en nuestra burbuja de interés. Personalizamos nuestras redes sociales, nuestros canales de televisión, la radio y la música que queremos escuchar y es difícil que lo que nos disgusta nos contamine. Los hay quienes consideran esto un desastre, que vivir en una burbuja es algo claramente negativo para nuestra formación. En mi opinión es todo lo contrario. Para las personas con criterio es una maravilla vivir sin saber de las fechorías de nuestros gobernantes y escuchando solo música que te emociona y desconociendo totalmente la que te parece una aberración. En cuanto a las canciones del disco, contienen frases que te ubican en el tiempo que vivimos, pero el trasfondo de la mayoría de las canciones del disco, tienen más que ver con el comportamiento humano y como nos relacionamos entre nosotros, que con la cotidiana ordinariez política.

También noto cierto hastío hacia el ser humano en general ¿qué me dices?
Tanto como hastío no. Pero sí que hay una desconfianza hacia la opinión general, hacia los lugares comunes… Tendemos a cuestionarnos poco, y a dar por válida la frase repetida mil veces. Y defendemos a capa y espada las fronteras geográficas de ideologías heredadas. Y no necesariamente me refiero a los social o político. En la música ocurre tres cuartos de lo mismo y nos hacemos valer por nuestra capacidad de insultar y no por la de emocionarnos por un descubrimiento o simplemente por el talento ajeno. Todo esto no quiere decir que haya perdido la esperanza, sino que considero que el individuo entre la masa informe se embrutece.

Me gusta que la nota de prensa defina el disco como una distopía ¿cómo lo explicas?
Coincido con el autor de la nota de prensa, es un acierto por su parte considerarlo una distopía. El disco refleja el tiempo en el que vivimos, como nos enfrentamos a distintos problemas y como nos relacionamos entre nosotros. Y a excepción del tramo final del disco en el que me escudo en el arte y el amor como tablas de salvación, el disco no es especialmente positivo. Aunque hay algo de humor e ironía, la visión global es densa y oscura.

“La Ceremonia de la Confusión”, “La Actitud Correcta” o “Parecemos Tontos” son canciones muy directas, con el mensaje poco velado ¿es lo que pretendías?
Son canciones muy distintas entre sí. “La Ceremonia de la Confusión” tiene una conexión poética con “Parecemos Tontos”, pero musicalmente están lejos. Y la “Actitud Correcta” es una canción que tiene un texto más sencillo, irónico, pero no tiene nada que ver con la mirada social de las otras dos. No sé si el mensaje esta poco o muy velado. He escuchado opiniones contrarias. Algunos me dijeron que se sentían plenamente identificados, incluso agradecidos por escuchar en una canción lo que sentían desde hacía tiempo, y otros me preguntaron que a qué me refería. En mi opinión” La Ceremonia…” es la más compleja de entender, pero “La Actitud Correcta” me parece que está clara, ¿no?

Ciertamente, pero precisamente en ella te veo más irónico que nunca y luego esa ironía se mantiene en muchos momentos del disco ¿estás cómodo utilizándola?
Me alegra que hagas esta apreciación. Utilicé el humor (negro, la mayoría de veces) y la ironía, en canciones del pasado, aunque no siempre se entendió así. Quizás con el tiempo, haya aprendido a utilizarlo de forma más adecuada o clara. Sea como sea creo que tienes razón y que en este disco es más evidente y aparece en pinceladas en varias canciones del disco. Creo que, por el tono del álbum, precisaba de algo de humor para equilibrar la balanza. Y siendo un disco oscuro, creo, que la sensación final que queda es sensata.

¿Quiénes son esos que “manejan marionetas de agua a la deriva”?
Hay muchas teorías al respecto. Algunos dicen que el Club Bilderberg, otros que las grandes empresas multinacionales, otros que es el dinero y la banca son quien mueven todo, incluso quienes piensan que los Reptilianos. Lo que cada vez está más claro es que nuestros gobernantes son ejecutantes de lo que otros ordenan.

“Lugares Comunes, Frases Hechas” me lleva hasta “Radical Sonora” por su espíritu ¿estoy en lo cierto?
Curiosa apreciación. Podría haber algo de “Radical Sonora” (1997) en este disco, en cuanto a que es el disco en el que la tecnología ha tenido más importancia en su realización; pero “Expectativas” es un disco paradójico en ese sentido. Grabamos en cinta teclados analógicos y digitales y sonidos programados de batería disparados. Es un disco en el que hemos utilizado la tecnología del pasado (analógica) y del presente (edición en pro tools y plugins). Buscando lo mejor de ambos mundos. Pero “Lugares Comunes…” no es una canción que musicalmente se acerque a los patrones de Radical… No creo que ninguna canción de este disco tenga en común más que algo, poco, de metodología. Pero, en fin, no sé, no lo veo. Creo que son dos discos muy lejanos en el tiempo y en el sonido.

Te has atrevido a hacer una canción basada en un relato, en este caso de Herman Melville ¿estás a gusto trabajando de esa manera?
La canción no es sobre el personaje de Melville. Utilizo el nombre del personaje del relato, para titular la canción y ubicarla en sentimiento y pretensiones, y para hablar de una opción que puedes barajar en tu vida personal: la opción de no hacer nada. El “preferiría no hacerlo” de Bartleby es cada vez más una opción deseable y admirable.

Acabas el disco dubitativo (me refiero a la letra), confesando en “Supongo” que no sabes nada en lo cierto. Eso crea en el oyente una sensación de preocupación para acabar. Te quedas desconcertado ¿es lo que pretendías?
Sí, esa es la intención. No quería terminar el disco con “La Constante” que es una canción de amor, como último refugio. Quería que quedara claro que lo que afirmo en el disco son intuiciones. No soy un sociólogo académico. Todo lo que sé, lo intuyo. Pero esa intuición, para mí, es más poderosa que toda una vida en la Universidad.

Finalmente quiero preguntarte sobre el libro que acaban de sacar en Efe Eme sobre tu figura, “Bunbury Experimental”. Incide en la parte más experimental de tu carrera ¿cómo lo ves? ¿qué opinas de que alguien se atreva a adentrarse en tu faceta más arriesgada?
Que alguien con talento y conocimiento como Juanjo Ordás escriba sobre ti, solo lo puedo contemplar como un honor. Y que lo titule así, aparte de dejarme de piedra, me parece abrumador. Yo no soy un músico experimental. He grabado y utilizado métodos. Pero no he conseguido acercarme a nada que realmente se pueda denominar de esa manera. Por todo ello, y principalmente por considerarme entre los músicos arriesgados, le estoy muy agradecido. Además, el libro está muy bien escrito. No coincido con la opinión de todos los que hablan, lógicamente, pero eso entra dentro de lo normal cuando alguien escribe sobre ti.