Grata sorpresa. La donostiarra regresa a la bella Easo con un magnífico disco bajo el brazo. Después de unos años en Colombia, regresa a Donostia con influjos de cadencia nocturna, arpegios sugerentes y una hipnótica voz que utiliza la sordina para gritar muy fuerte.

Parece que, al contrario de lo que decían Sanchis y Jocano, la crónica de San Sebastián sí es tan bonita como la pintan. Al menos, en lo referente a la cultura local. Ane Leoux acaba de volver a su ciudad natal para formar parte de lleno de la misma con “Sense”.

Acabas de reaterrizar en tu ciudad natal, donde artistas como Elena Setién o Izaro están teniendo un gran impacto entre la cultura local.
Sí. Todavía no las he visto en directo, pero tengo ganas. Mucha sensibilidad.

De manera casi objetiva, ¿qué diagnóstico haces de la cultura popular en Donostia? ¿Ha mejorado desde tu salida?
Estoy sorprendida. Hay muchas bandas internacionales en ruta. La triada Bukowski, Dabadaba, Kutxa Kultur Kluba es brutal. También estaba yo un poco saturada de folcklore, fusión, salsa, rock latino… Aquí estoy mas sintonizada. Estoy disfrutando de la vida musical un montón.

Tras una residencia larga en Colombia, imagino que habrá más factores allende los musicales que te hayan influido en la vida, repercutiéndolo en la música que haces.
Cada canción del disco es una pildorita de intimidad en estado puro. La forma de sentir y de expresar, la historias que cuenta. Todo está mediado por mi paso por allí, que es la experiencia de vida, finalmente. Un poco más tropical, quizás, que si me hubiese quedado en Donosti. Más espiritual, seguro.

Formar parte de un ensemble experimental debió abrirte las miras para con la música también.
El ensamble me permitió abrir las compuertas de una forma bestial. El trabajo vocal es además tan sutil y preciso, tan libre y emocional. Creo que percibes de una forma más contundente la fragilidad de la música, los silencios. Todo. Creo que esa sensibilidad está en el disco.

Se hablan de referencias a Neko Case o Portishead, pero también está el influjo de Cat Power, ¿verdad?
Cat Power me dejó muda una noche en Caracas con su versión de Sea of Love. Y lloré viéndola en el Kutxa Kluba este año, la verdad. Pero solo he escuchado The Greatest un par de veces en mi vida. Creo que esto de las influencias es extraño. Probablemente tenemos un tono similar, cierta nostalgia en la forma de cantar.

En las notas de prensa eres escueta con la descripción de las canciones. ¿Crees que interpretarlas e internalizarlas es tarea del oyente?
Quizás ha sido pudor. Me he centrado más en la historia global del disco. De donde viene, a que suena. Cada canción tiene una microhistoria, un paisaje asociado. Me gustó mucho hacer el canción por canción para vosotros, por ejemplo. En la próxima nota de prensa todo será “canción por canción” jaja.

En la incursión que haces en castellano, “Sin Rumbo”, rompes la dinámica del disco. ¿Qué importancia le das al idioma? ¿O es la música la que debe expresarse?
Es un bolerito. Un bolerito “trip hopero”. Un amigo contrabajista me dijo que el bolero era el rock de los latinos. Me pareció chistoso y poco después compuse Sin rumbo. Creo que las canciones nacen con un idioma y yo procuro respetar eso. Para mi todo tiene que ver con la musicalidad de la letra. Las vocales, la melodía…

¿Qué planes tienes? ¿Quedarte en Donostia? ¿Desarrollar una carrera profesional?
Quiero seguir haciendo música. Aquí o en Timbuktu. Hacerlo bien, con el mayor cuidado y respeto posibles. Crecer como persona, como cantante y compositora. Aprender de otros. Saber construir para mi un hogar sólido allí donde me encuentre. Pero si, Donosti me tiene sorprendida. ¡Ya veremos!